Una obra audiovisual marcada por lo real y lo sobrenatural
Ryan Coogler, el director de Black Panther nos trae un largometraje dominado por los lazos familiares, la música y el terror. Ideal para verla en las salas de cine.
Este 16 de abril se estrena Los pecadores, una película dirigida por Ryan Coogler, cineasta reconocido por títulos como Creed: La leyenda de Rocky y Black Panther. Esta vez, da un giro hacia el cine de terror, con una propuesta más distinta a lo que nos tiene acostumbrados. La historia está protagonizada por Michael B. Jordan, y desde sus primeros avances ha generado gran expectativa en el público.
¿Qué nos propone esta historia?
Nos sumergimos en el sur de los Estados Unidos en los años 30, donde los gemelos Smoke y Stack regresan a su pueblo natal de Mississippi para dejar sus problemas atrás y comenzar de nuevo. Una película que toca varios temas como el racismo, la familia, la pobreza o la espiritualidad. No obstante, uno de los núcleos principales de esta película es la música, más concretamente el blues, la película cuenta la gran conexión entre la vida y la muerte que pueden causar las personas que poseen gran talento para la música. En consecuencia, una amenaza sobrenatural los acechará.
Una de las características más interesantes de Los pecadores es cómo combina el género de terror con una crítica hacia el racismo que existía en esa época.
Por lo que si sumamos todo se nos queda una película original, distinta a las de su género. No es un terror explicito, sino que mantiene bastante el tiempo de tensión. Difiere en las demás ya que no solo cuenta una historia de ¨Thriller¨, sino que reivindica el pasado y lo hace con un gran lenguaje audiovisual.
Una propuesta audiovisual pensada para el cine
Uno de los puntos fuertes de Los pecadores es su calidad audiovisual. Filmada enteramente con cámaras IMAX, la película está hecha para ser vista en una sala de cine. No solo cuenta con imágenes bonitas, sino que construye un gran lenguaje audiovisual, potenciando así el relato. Por lo que indudablemente es una gran excusa para volver a las salas de cine y disfrutar de la película en su mayor esplendor.
El blues como el eje central
En esta película, la música no actúa en un segundo plano. El blues funciona como motor narrativo y simbólico. La idea gira en torno al talento que algunos músicos poseen, es tan especial que pueden tocar «más allá de este mundo», lo que provoca en la pieza audiovisual una mezcla de lo espiritual y lo terrenal.
Además, la película mezcla muy bien los momentos musicales con los narrativos, provocando dinamismo y entretenimiento.
En resumen
Los pecadores no es solo una buena película de terror, es una obra que arriesga y apuesta por algo distinto. Con un gran elenco, una ambientación muy lograda y para disfrutar en el cine. El 16 de abril ya se puede ver en la gran pantalla, por lo que hay que aprovechar e ir a ver una película que no te dejara indiferente.

