Un ensayo de la mano del editor para reflexionar sobre el mundo editorial
En una época en la que parece que el rechazo editorial ha quedado erradicado, fruto de la multiplicidad de plataformas que permiten publicar. Costantino Bértolo reflexiona sobre el oficio del editor en la marea editorial.
El autor parte de la que probablemente sea una de las preguntas que cualquier lector medianamente conocedor del mercado editorial se hace: ¿existe el rechazo editorial en plena era de la autopublicación, las redes sociales y las distintas plataformas que te permiten en cuestión de minutos colgar tu texto en internet? Precisamente, responder a esa pregunta se convierte en la razón de ser de El arte de rechazar manuscritos, de Constantino Bértolo (Navia de Suarna, 1946). El autor, editor y crítico literario con décadas de experiencia, se propone desentrañar en poco más de cien páginas la razón por la que el rechazo editorial sigue vigente, con independencia de la multiplicidad de alternativas existentes a la tradicional publicación en papel.
El poder simbólico de la editorial
En un mundo en el que (casi) todos pueden publicar, lo que marca la diferencia es el proceso por el cual ese libro llega al lector. Bértolo toma una palabra de cuatro letras, un adverbio como «casi» como eje principal para construir el libro y reflexionar sobre cómo todo gira en torno de la publicación en papel, que hace que no todo el mundo pueda hacerlo. Esta forma, la más tradicional, cuyo proceso es custodiado por una editorial, es para Constantino Bértolo una de las vías que legitiman el acto de publicar, y que sigue siendo la aspiración de quienes escriben con intención de ver su obra publicada. Esta idea, gestada durante años, implica a su vez una forma de sacralizar el objeto en sí: el libro deja de ser un soporte de texto tangible para convertirse en un símbolo cultural dotado de prestigio asociado al conocimiento.

La tradicional confianza depositada en una editorial y el proceso que el editor realiza es la razón por la que seguimos hablando de rechazo editorial en 2026, un fenómeno que Amazon, a través de su autopublicación ha intentado equiparar, pero que, viendo en perspectiva y enumerando casos como los de Javier Castillo o Elísabet Benavent, sigue recordando que la publicación en papel ha sido y es la forma más clara de comprobar su éxito.
Un oficio de muchos noes frente a los pocos síes
Bértolo analiza el oficio del editor, un trabajo en el que se acostumbra a decir muchas veces «no» y en el que muchos manuscritos son rechazados antes siquiera de poder despegar. Son múltiples las razones que hay detrás de esta decisión; la principal es el dinero que imposibilita la publicación de cada uno de los textos que recibe un editor. Para Bertolo “el capital es el primer editor”, es el encargado de convertir esos textos en públicos y de remunerar ese trabajo a cada uno de los eslabones de la cadena de producción para que ese libro, finalmente, llegue a librerías.
Asimismo, sin restar importancia al resto de factores, otra de las razones que influyen significativamente es la falta de tiempo material para poder dedicar la atención adecuada a cada uno de los manuscritos que recibe una editorial. Estas no cuentan con una plantilla lo suficientemente numerosa para emplear el tiempo que requiere un texto con una mínima consistencia. La subjetividad de las obras, la autoría del texto o el momento en el que ese manuscrito llegue a la oficina determinarán, de igual manera, su futuro.

Una reflexión sobre el actual mundo editorial
El descarte editorial, que no debe confundirse con el rechazo, es un síntoma más de la situación actual: un mercado nutrido de miles de propuestas en el que resulta imposible satisfacer cada una de ellas. De los 300.000 textos que reciben anualmente las editoriales solo 90.000 libros se publican cada año en España, y apenas 12.000 de ellos son en papel. Una cifra que destapa lo complicado que es publicar y que el propio Bértolo reconoce que, en algunos casos, depende de cuestiones que poco tienen que ver con lo literario, como los amiguismos y las recomendaciones de agencias que priorizan unos textos frente a otros.
«El editor habita siempre esa incómoda grieta entre el alma literaria, que admira la belleza, y el alma económica, que debe pagar las facturas»
El autor se propone explorar de manera breve, pero sin renunciar a la profundización, el mundo editorial. Reflexiona sobre la publicación del libro y no desaprovecha la oportunidad para realizar recomendaciones para futuros aventureros que deseen probar suerte en una industria especialmente complicada para el escritor novel. A lo largo del ensayo incorpora citas de distintas personalidades de la industria literaria que, de manera conjunta, ayudan a construir el relato y a respaldar las afirmaciones de Bértolo, cimentadas en décadas de experiencia en el sector.


