Un thriller romántico con vistas al puerto de Bermeo, en Vizcaya
Cuando comenzó a escribir durante su adolescencia, Jon Azkueta (Usansolo, 1998) no se podía imaginar que sus historias algún día serían leídas por miles de lectores repartidos por todo el mundo. En 2020 publicaba en papel su primera historia, nacida de la plataforma Wattpad, una aplicación que permitía a los usuarios escribir historias que, al publicarse, podían alcanzar un público internacional. Fue allí donde comenzó a escribir Huyendo del vicio, un primer relato que escribió sin grandes pretensiones pero que empezó a ganar visitas y tuvo una buena acogida por parte de los lectores, lo que llevó a convertirlo en una novela.
Seis años más tarde, son cuatro los libros de Azkueta presentes en estanterías de librerías repartidas por España y Latinoamérica. La última gran incorporación, Las trece caracolas, una historia más madura que inaugura una nueva etapa en la vida del escritor, alcanzando un público adulto, sin renunciar al juvenil. Acostumbrado a ambientar las historias en lugares que conoce, en esta ocasión el libro se ambienta en un pueblo de Vizcaya, Bermeo, a poco más de media hora de Bilbao. Con una gran presencia de elementos náuticos que ayudan a imaginar el paseo marítimo salpicado por barcos atracados al muelle. La obra se sumerge en un pueblo conmocionado por la desaparición de Ane, una de sus habitantes. El círculo de la joven, compuesto por familiares y amigos, es plenamente consciente de que se encuentran entre los principales sospechosos.
Con este ambiente llega Nora, una joven que llega al pueblo con la promesa de encontrarse a sí misma y cambiar de aires. Acostumbrada a tener una vida cómoda, se adentra en los entresijos del lugar y se integra entre sus habitantes, mientras que recibe pistas por parte de un encapuchado de chubasquero amarillo que no deja de alentarla a encontrar a Ane. Un thriller romántico que intentará resolver el misterio detrás de la desaparecida, que se convertirá en uno de los varios enigmas que esconde el pueblo.
Una historia con múltiples referencias marítimas
P: Caracolas, la mar, barcos a la deriva, puertos. En este libro toma mucha importancia lo marítimo, ¿hay alguna razón en particular para que este sea el ambiente donde se enmarca la historia?
R: Con mis anteriores novelas siempre me había inspirado en lugares que conocía bien o que eran cercanos. Por ejemplo, en la primera fue un pueblo donde veraneaba y después en el que nací. Realmente en este caso es simple: como ahora estoy viviendo en Bermeo me lo pedía el cuerpo. Además, creo que es el sitio perfecto para desarrollar esa trama. Con la anterior novela ya daba un paso en el misterio y en el amor, pero ahora ya quería destacar esta faceta de thriller y hacer algo un poco más maduro, pero que siguiera abarcando al público juvenil y Bermeo es perfecto para eso. El romance se puede explorar bien en las calas, y el misterio también con el clima, el bosque de Sollube, la bruma que hay cuando entras… Es un enclave perfecto para desarrollar una trama así.
P: Tal y como indica en los agradecimientos, la historia de este libro surge a finales de 2023. Coincidió con el lanzamiento y la promoción de su anterior novela, El último amanecer de agosto, ¿en algún momento se solaparon ambas historias?
R: Cuando empecé a promocionar la anterior novela ya estaba desarrollando esta, pero estaba demasiado verde como quien dice. Había pensado unos capítulos y quería escribir sobre ello, pero no sabía a ciencia exacta si eso iba a ser lo que iba a sacar adelante. Recuerdo que por aquel entonces había escrito sobre 50 páginas, lo leyeron los lectores beta que tengo a mi alrededor y les encantó, eso fue lo que me impulsó a que siguiera con la trama por ahí, eso y que quería. Ha habido muchas tramas que por mucho que gusten a uno no le apetecen, no encuentras la motivación. Pero con esta novela me he sentido muy conectado y la redacción ha sido bastante fluida. No me costaba separarlas, lo he vivido como una nueva etapa, sí que es verdad que la anterior trataba temas como misterio y romance pero sí que considero que es un salto con un nuevo público que quiero alcanzar. Lo veo como cosas diferentes, no me costaban. Me ponía a escribir y cuando tocaba la promoción del anterior me dedicaba a ello.
Un thriller romántico en el puerto de Bermeo
P: En su anterior novela, El último amanecer de agosto, ya anticipa que abre la puerta al thriller con romance. Con Las trece caracolas se mantiene por ese camino, ¿plantea continuar con este género a futuro?
R: Sí, quiero explorar el tema del thriller. Siempre he escrito romance, las primeras obras tenían romance y humor, y ahora romance y thriller… Lo que más me motiva ahora mismo es seguir esos pasos hacia el misterio. No quiero abandonar los proyectos de humor, no lo que se dice humor puro, sino pequeñas cosas que hacen gracia, pero sin ser una obra al uso de humor. Igual hacia futuro hago un proyecto más concreto tomando esa faceta de los primeros libros, pero ahora estoy enfrascado en seguir con el misterio, y aseguraría al 90% que se publicará una novela que tengo en mente, ya tengo la idea, y es de misterio también.
P: Como escritor de thriller, habituado a transportar el miedo a sus personajes, ¿juega con sus propios temores?
R: De forma inconsciente puede ser, pero adrede no me gusta. Como digo en los agradecimientos yo quiero que esta obra sea un refugio para aquellos que están en sus tormentas. Me gusta como autor que las novelas sean como un refugio, si plasmo mis miedos y mis angustias no lo voy a disfrutar tanto. Cuando narro una escena y tengo que darle tensión o cierto aspecto que angustie sí que plasmo cosas que me pueden aterrar porque si no siento que esa emoción es difícil pasársela al lector. Soy el primero que la siente, pero me gusta que sea un mundo en el que aislarme, el puerto de Bermeo y olvidarme de todo eso.
La mitología vasca como nexo de unión
P: En la novela tiene mucha presencia el euskera, es una herramienta clave para que se desarrolle el misterio, y parte de la tradición de los personajes de Bermeo. ¿Cómo trabajó el uso del euskera en equilibrio con el castellano?
R: Es verdad que quería ambientar la historia en Bermeo, y se habla mucho euskera, un euskera muy bonito. Y eso tenía que salir sí o sí, es algo difícil de hacer porque también hablan castellano. Entonces, ¿cómo juegas con ese equilibrio haciendo que el lector entienda todo? Al final, estas obras se leen también en Latinoamérica y en distintos sitios de España. Quizá hay palabras que la gente que viva alrededor de Euskal Herria pueda entender como “kaixo” que es “hola», y ciertas cosas que han escuchado. Pero en la otra punta del mundo es más difícil, siempre se aclara mucho todo lo que se dice y qué significa, y las muletillas son algo que tenían que estar si la obra transcurría en este sitio. En las anteriores obras estaba de otra forma, pero aquí lo he destacado más. Además, Bermeo tiene un euskera muy especial y era muy bonito plasmarlo en la historia.
P: Ya no solo el idioma está presente, la tradición cultural está muy presente desde los seres mitológicos vascos hasta las leyendas de la zona, ejemplo de ello son las lamias, personajes que tienen mucha importancia en el libro. ¿Cómo trabaja con todo esto y selecciona qué folclore vasco acaba en la trama?
R: Al final, la cultura aquí es gigante y muy rica. Entonces, ya se ha visto como por ejemplo Dolores Redondo plasmaba la cultura del Baztán. Muchos autores, cada uno en su zona, lo hemos intentado y se ha sacado hacia delante. Por ejemplo, la figura de las lamias, según donde vivas varía mucho, no es lo mismo aquí que en el pueblo donde nací, en Usansolo. Hay diferentes leyendas, tradiciones y me sorprendió mucho leer sobre ellas. Por querer plasmarlo bien tuve que documentarme, y lo hice enfocado en Bermeo, ya que si me iba al pueblo de al lado, Mundaka, era de otra forma. Era un trabajo de ver cómo era todo en Bermeo para poder plasmarlo y como es una figura tan popular no fue difícil, pero lo que se esconde detrás va más allá de lo que vemos en las fiestas. Lo he intentado plasmar con el equilibrio de que lo pueda entender todo el mundo y que sea atractivo.
P: También hay referencias, el chubasquero de la trama es uno de los elementos que emplea y que tiene múltiples similitudes con lo fílmico. ¿Ha querido plasmar su afición al cine?
R: Son cosas que salen sin querer, y luego también se juega con ello muchísimo. Soy muy fanático de Stephen King, de series y películas. Tiendes a estos elementos inconscientemente cuando estás escribiendo. Si los conoces bien es mejor para jugar con ellos y usar referencias que se entiendan. No todo el mundo conoce las historias, pero cuando hay gente que las recibe es que se ha hecho bien. Si que hay ciertas referencias, en algunas se dice el nombre, están ahí. Son obras que me han inspirado toda la vida como It, una historia que leí de adolescente y que me marcó. Primero, porque es un tremendo tochaco y porque me fascinó. Intento buscar y meter algún guiño a los libros, al final es lo que a mí me gustaría encontrarme.

Un libro entre el misterio y el romance
P: En los thrillers se juega mucho con la tensión y con algunos personajes que son aventureros de más y acaban entre la espada y la pared, ¿en su caso sería capaz de tomar las mismas elecciones que ellos?
R: No, no tomaría las decisiones que toman ellos. Creo que muchas de mis novelas parten de una decisión espontánea, que yo creo que es lo que más apuro me da a mí personalmente. Cada vez que doy un paso lo pienso un millón de veces, y creo que es algo que me atrae, el hecho de decir: “Boom, un cambio brusco y me la juego”, y yo creo que es lo que plasmo en mis obras. Te pones a pensarlo y El último amanecer de agosto surge de repente porque los personajes quieren abandonar todo y se van un verano a un palacio, y en Huyendo del vicio igual, quiere cambiar de vida y se va a un pueblo perdido. En Las tres caracolas, ella tiene una vida entre algodones, como quien dice, y parte con todo para vivir una nueva aventura. Esto que tiene Nora, el personaje principal, esa capacidad para decir que se la juega y va con todo es una característica que yo no tengo, y por eso la admiro mucho. Creo que es algo que a muchos nos cuesta, nos impondría abandonar nuestra vida por una nueva aventura que no sabes qué va a ser de ella. Y creo que por eso nos gustan este tipo de comienzos en las historias que hacemos inconscientemente, y ya como espectador cuando veo una obra lo pienso. En nuestro día a día no nos atrevemos a hacer esas locuras, que no son locuras de verdad, al final ella se va a trabajar. Pero es un cambio brusco, de cero, y aunque tengas el respaldo de la familia impone.
«Creo que es algo que a muchos nos cuesta, nos impondría abandonar nuestra vida por una nueva aventura que no sabes qué va a ser de ella»
P: Sin entrar en spoilers, el final es uno de los elementos álgidos de la trama, se concentra mucha tensión acumulada. ¿Tenía claro cómo iba a acabar la historia?
R: Las trece caracolas es la novela que más he planificado, y que más tiempo me ha llevado crear la maldita escaleta [risas]. Luego me da rabia, y vas viendo las pistas pero no se ven todos los detalles que se pueden captar en una relectura. Hay mucho simbolismo, pista oculta que en una segunda lectura se capta, todo eso estaba pensado al detalle. Quería meter algunas pistas y que el lector viera que algo no cuadra o que piense si hay casualidades o si hay algo detrás… Como lector me ha pasado que he leído obras como La paciente silenciosa, que leí de un tirón y disfruté un montón. Al hacer la relectura vi como estaba hilado todo y me di cuenta de los pocos detalles que capté al leerlo en un principio. Yo soy de los que leen para disfrutar, no tomé nota. Y en mis novelas igual, el que lea mi libro no tiene por qué sacar apuntes, porque cuando empiezas una obra y tienes que estar pensando cómo se relaciona todo siento que da más pereza. Aunque la trama de misterio se desarrolle, que se vaya entendiendo pero que no requiera un esfuerzo mental, el que quiera que tome los mensajes, que hay muchos ocultos, pero también se puede leer sin tener esa necesidad de estar estudiando. En lo que sí me dejé llevar más fue en la parte romántica y como va surgiendo la trama. En cuanto a los sentimientos entre los personajes me gusta que sea así. También, intentaba buscar el equilibrio, que no estuviera pasando algo muy turbio y de repente se estén dando un beso.
P: La salud mental tiene hueco en la novela ya que está representado en varios personajes, ¿qué aspectos tuvo en cuenta para introducirlo en la trama?
R: Es algo que siempre me impone muchísimo y siempre lo hago con mucho cuidado, y no suelo subrayarlos muy a fondo, porque creo que una obra que habla de ese tema delicado en general requiere un trabajo de concienciar. Y en esta obra siempre hay cosas que están ahí y que trato trabajar de la forma más sana posible, pero al final es desde yo puedo porque no soy un especialista. Para algunas cosas preguntar y consultar, pero no me la juego. En las cosas complicadas siempre suelo ir a nivel base, sé que no es una responsabilidad que nos tengamos que poner nosotros, la de emitir un mensaje sano.
Lo mismo que pasa en las relaciones de amor, trato que sean sanas, que quizá es en lo que más concienciado estoy. Es algo a lo que suelo dar vueltas porque cuando narro historias, que emiten varios mensajes, quiero que entre todos gane el mensaje sano. Si hay algún mensaje que se pueda percibir como algo que no es sano, intento que el lector sea capaz de percibirlo así. Me ha influenciado mucho que vengo de escribir novelas juveniles, aunque esta novela sea para un público adulto, más entrenado y crítico, al principio tenía mucho cuidado con las primera novelas como Huyendo del vicio y 69 segundos para conquistarte en las que intentaba reflejar un amor sano y el amor propio, ahora también. Y está en la trama amorosa, y la evolución personal de los personajes ya que se ve cómo evoluciona Nora, Dylan, y otros que están por ahí que sería spoiler mencionar… Es algo en lo que me focalizo más.
Retos a futuro
P: Han pasado seis años desde la primera publicación de su libro Huyendo del vicio, que nació en Wattpad y pasó a la publicación en papel. ¿Tiene algún reto a futuro?
R: Me quedan muchísimos, espero poder seguir publicando, es algo que no hay que dar por hecho. Es algo muy difícil, y cada vez que se da la oportunidad una historia es un sueño. Estoy muy agradecido, y más de llevar años con el mismo equipo, algo que aprecio un montón porque me han dado la oportunidad de desarrollar otra faceta de mí, ya que yo empecé con las primera obras de hace años con romance y humor, pero también pude explorar otras. No siempre es fácil que el equipo te apoye y quiera sacarlo adelante. Siempre me he sentido muy apoyado, mi objetivo es seguir sintiéndome así, cómodo para escribir lo que me apetezca y en el momento que me apetezca, sin presiones y sin tener en cuenta el mercado. Me apetece escribir historias, estar motivado y mirar hacia delante. De lo contrario, no sería capaz, o estoy motivado o no terminaría las historias. Mi objetivo es seguir así, y más concretamente me gustaría publicar una obra por año, ya sería algo que me hace ilusión.
«Mi objetivo es seguir sintiéndome así, cómodo para escribir lo que me apetezca y en el momento que me apetezca, sin presiones y sin tener en cuenta el mercado»
P: ¿Hay alguna historia que ya esté planeando y que pueda adelantar?
R: Tengo muchas ideas, pero estoy muy enfocado en dos ideas. De una de ellas tengo muchas ganas de desarrollar, y estoy muy motivado. Me falta tiempo, pero una vez que me pongo soy de estar meses escribiendo, hago una pausa, y sigo meses. No me pongo a escribirla en dos meses, puedo tardar un año y medio o más en escribirla. Sé que para muchos un año no es mucho, pero al final hay gente que escribe obras en tiempo récord, que yo alucino. Tardo como año y medio, dos para cada historia. Y me gusta mucho pensar mucho antes de empezar a escribirla, tengo una idea en mente, ojalá siga con esta motivación para poder empezar a escribirla y desarrollarla, pero de momento no he puesto ni una coma, porque estoy con la promoción de este libro y está volando en el aire. Estoy centrado en Las trece caracolas y a corto plazo no habrá nuevo proyecto, a menos que me llegue la inspiración divina de pronto, que no creo [risas]. Espero seguir por aquí y que haya más.


