Después de hacer un «agua testing» improvisado con los chicos de 1111 (mil ciento once), hablamos de su nuevo proyecto y de la necesidad de hacer música desde la honestidad
Pregunta: Antes de entrar en el meollo, ¿vuestro nombre (1111) tiene relación con el número angelical? ¿Va por ahí vuestra estética?
Respuesta: La verdad es que no hay ningún tipo de planteamiento espiritual. Elegimos este nombre porque la primera vez que nos juntamos en un escenario fue el 11 del 11. Mola porque en los festivales te ponen el primero.
P: Como cuando te apellidas Álvarez que eres el primero de la lista, ¿no?
R: Eso es, literal. Creo que atrae visualmente.
Haciendo ruido con aromas
P: ¿Cómo definiríais vuestro sonido?
R: Es un melón con el que nos hemos topado de «oye, te van a preguntar esto» y es como: pues es que no lo sé. Mola lo de ruido digital, pero es una conversación que tenemos bastante también de «¿qué estamos haciendo?» y nos gusta no saber qué estamos haciendo.
P: Le pregunté a Gemini que me generase ruido y me sorprendió que me pusiera reggaetón. Me esperaba más unas ondas Z, pero claro, es muy subjetivo.
R: No sabríamos decir qué es ruido, es algo muy generacional. En este disco hemos cogido referencias de música noise o música ambient en la que predomina el ruido e integrarlas a través de un espectro más pop y más accesible. Mola hacer algo bonito de algo que se supone que es feo.
P: Como en el videoclip de La línea de puntos, ¿no?
R: Sí. Eso lo hicimos con Duelo que juega mucho con ese tipo de extremos. Fue un cóctel de ideas que terminó derivando en lo que es el videoclip: jugar un poco con los extremos de lo que entendemos sobre la ternura, la violencia y cómo juegan la una con la otra.
P: ¿Cómo ha sido el proceso creativo a la hora de componer?
R: Nuestro proceso de producción es como un layering: una suma de perfumes y de pruebas para llevar al estudio hasta que la mezcla huele como queremos. No es solo poner capas por poner, es encontrar el aroma exacto que evoca lo que queremos contar.
P: Este nuevo proyecto es muy versátil en comparación con el anterior (Tres de palacio, 2023) y eso mola. El haber mamado de vuestros referentes e ir sacando hasta que encontréis vuestro sonido.
R: Peña como El Guincho, que es un productor de Canarias brutal, entiende el pop. En este disco hemos encontrado fórmulas de cómo funcionan las cosas y cómo conseguir que eleven nuestro discruso. Es muy importante rodearnos de peña que plasma nuestras ideas y lo potencia, es una locura.
P: En cuanto leí el título de vuestro primer single, La línea de puntos, de este nuevo proyecto dije: «¿será haciendo referencia a la serie de Cortar por la línea de puntos?». Como habla de la crisis existencial, amoríos…
R: Literalmente. Visualmente hace una animación respecto a eso. Te pone tu silueta dentro de un papel hecha con una línea discontinua y tú a mano vas cortando… Hay peña que tiene tijeras, otra que no tiene ni manos. Es una metáfora que engloba y da sentido a tantas cosas. Nos pareció un concepto muy guay y es un poco el hilo conductor de esto.

El privilegio de poder fallar
P: El hecho de que sea vuestro primer single de esta nueva era, ¿creéis que estáis cortando por la línea de puntos de 1111?
R: Hostia, tiene sentido. Al final llevamos cortando por la línea de puntos dos años con este disco. Dos años dan para mucho. Nos hemos salido, hemos vuelto a entrar, hemos hecho un disco que ha muerto y que renace ahora.
P: Decía Ralphie Choo en su concierto en el Movistar que hay que permitirse fallar una y otra y otra vez. Supongo que es este sentimiento que tenéis de que queréis que os entiendan con este nuevo proyecto…
R: Al final el entorno, la industria te dice que «tienes que ser cada vez mejor». Para nosotros no es un fallo, tienes que probar y a veces sale como más te gustaría y a veces pues no. Ese «fallo» a lo mejor es como algo que tenías que hacer para luego llegar a lo que quieres. Trust in the process.
P: ¿Cómo habéis gestionado todo ese proceso?
R: ¡Hostia, imagínate vivir todo esto tú solo! Nos volveríamos majaras. Es un privilegio el poder ser tres cabezas pensantes.Todas las cosas necesitan tiempo y mimo.
P: ¿Habéis sentido algún tipo de presión para encontrar este sonido y conseguir que os fichase Universal?
R: Nosotros empezamos a idear este disco mucho antes de siquiera saber que íbamos a terminar trabajando mano a mano con ellos. Ha sido más un apoyo y una propulsión de las cosas que ya estaban sobre la mesa. Es una suerte tener la libertad para hacer tu movida.
P: ¿Y ahora qué?
R: Ahora le estamos metiendo duro a la cocina, pero este disco ha sido un cuaderno de bitácora de estos últimos dos años y medio. Ha sido un recorrido muy personal. Ahora toca vivir cosas nuevas, tener cosas que contar…Salir a que nos dé el aire, ¡estamos transparentes!
P: ¿Qué os genera más ruido: el hacer futuros conciertos o lanzaros con este disco?
R: Lanzar el disco es algo que da mucho vértigo porque llevamos mucho tiempo haciéndolo, pero a la vez nos apetece un montón para dar por cerrada una era que ha estado ahí durante mucho tiempo. Es un canguelo que mola. Toca subirse a un escenario y defender tu proyecto.
P: Hablando de la portada de La línea de puntos, ¿quién la ha diseñado?
R: Nuestros colegas de toda la vida en el estudio que tienen Tristán y Glutamateo. Nos han hecho todas las portadas porque juegan muy bien en coger una idea, un concepto, unas limitaciones autoimpuestas y sacar una idea brillante.

P: ¿Es una guitarra?
R: Es un fotograma del videoclip, un momento de los fuegos artificiales. Y eso que ves, que puede parecer una guitarra, son líneas de los cables de alta tensión. Eso está troquelado de verdad y tiene como otra imagen detrás. Un tremendo curro.
P: ¿Cuántas horas estáis en el estudio? ¿Hasta que sale el sonido que queréis?
R: Hacer una canción dura una hora o dos, pero una jornada normal es de 9:30 horas a 20 horas de la tarde, más o menos. Antes, cuando no teníamos estudio, nos amanecía en su casa.
P: Desgranando un poco vuestro primer single, en La línea de puntos decís que «si falla el dinero que no falle el amor». ¿Cuál sería vuestro ranking entre el amor, la salud, el dinero y trascender?
R: Si me tengo que quedar otra hora en el estudio, aunque esté famélico, lo hago, pero digamos que sería: Salud, amor, dinero y trascender.
P: Bueno pues enhorabuena por vuestro fichaje con Universal, ¿cómo os sentís?
R: Muchas gracias. Muy contentos. Esto nos da la capacidad para hacer muchísimas cosas que en otro escenario no hubiera sido posible. Nos sentimos muy privilegiados de trabajar con gente que entiende de qué manera quieres decir las cosas.
P: Espero que hayáis estado a gusto.
R: 100%. Mil gracias por todo.
Los chicos de mil ciento once son capaces de mezclar la violencia con la ternura, dando luz a su nuevo proyecto. Entre el privilegio de fallar y su ambición de trascender después de dos años, y muchos descartes, 1111 empieza a recortar su Línea de puntos.


