Blackpanda es movimiento y amor. Querían hacer sold out y lo consiguieron con una declaración de maravillas
“Hemos hecho un puto sold out, coño”, soltaba Marta con la adrenalina de quien saborea la victoria después del parto que ha supuesto su álbum Vapor y cielo. La Sala Villanos fue testigo de que al dúo madrileño, formado por Marta y Andrés, se les ha quedado pequeño la etiqueta de “artistas emergentes”.
Fuera luces, dentro vítores y aplausos

La noche arrancó con un solo de guitarra que sirvió de bombardeo sensorial, preparando el terreno para que Naranja Paraíso inundara cada rincón de la sala. Con Andrés a los mandos de los sintetizadores y la solvencia magnética de Marta y Manu sobre el escenario, la calma duró poco. El dúo nos arrastró pronto Al otro lado, donde el beat se oscureció y el techno tomó el mando.

Sobre el escenario veíamos a las dos bailarinas escoltando a Marta y una actitud que rozaba lo punk en canciones como Ella es. La sala se transformó en una rave de autor. Quien no estuviera bailando era porque no quería.
La temperatura se disparó con Guaya guaya o Jumping. El preludio perfecto para el éxtasis colectivo de Como sin nada. Ver a una sala entera corear con la intensidad de un hooligan (palabras textuales del propio Andrés) pero con la estética de una fiesta en Fabrik es, cuanto menos, fascinante.

Un oasis de vulnerabilidad
El punto de inflexión llegó con la vulnerabilidad de un tema inédito que nos regalaron, ajeno a su álbum Vapor y cielo. Fue todo un oasis de calma donde la voz de Marta, arropada de la guitarra de Edu, nos dejó sin aliento.
Un respiro que sirvió para anunciar el compromiso de Patri y Pau, dos fans que se unieron gracias a la música de Blackpanda. “Esta es para vosotras”, decía Marta antes de arrancar con Miss u y sentenciar: “Por el amor, coño”.

Después sería Andrés quien puso el componente reflexivo de la noche: “Hay que vivir cada día como si fuera el primero”. Y cuánta razón tiene porque la vida es eso, algo Efímero. Y así lo decidimos celebrar a pleno pulmón.
“Esto es Vapor y Cielo”, gritaban mientras desaparecían del escenario. en un amago de lo que parecía ser el final. El público pronto reclamó “Otra, otra, otra” y Blackpanda respondió a la llamada: “Pues claro que sí. Let’s go”. Y allí les teníamos de nuevo sobre el escenario con su Naranja Paraíso Remix, por si no la habíamos bailado suficiente.

Aunque lo más enternecedor de la noche fue cuando se encendieron las luces. Una cola espontánea de fans esperaba con sus vinilos, camisetas o la propia set list para que les firmaran.
Ayer Blackpanda nos recordó que la vida siempre será un baile inolvidable y hay que vivir cada día como si fuera el primero.


