Celebrado en el pabellón de mayor capacidad de IFEMA, 15.000 almas se entregaron al ambicioso concepto de fiesta del DJ alemán
El silencio más emotivo es el que más se puede llegar a escuchar, o tal vez a sentir. Una sinergia sentimental. Hablamos de lo que se vivió este pasado 21 de marzo en el Recinto Ferial de IFEMA. 15.000 almas trascendieron de su lugar para entregarse al sonido único de un DJ único, como es el alemán Klangkuenstler.
Se trataba de la tercera edición de Outworld en Madrid, un concepto de fiesta diferente en donde Klangkuenstler pinchaba durante toda la noche (ANL). Esta edición, las entradas se agotaron a poco más de una hora de su anuncio en noviembre del año pasado. Por otra parte, se logró la mayor asistencia desde su primera entrega en 2024. Se consolidó el proyecto como una de las citas inmersivas imprescindibles a nivel internacional.
Se escuchaba la melodía eterna del tema Children, de Robert Miles (1995), y ninguno de los ojos se dirigía al director de orquesta. El DJ de schranz más famoso de la actualidad dentro de la música electrónica se dio cuenta en ese preciso instante de que había logrado su conquista.
La estructura del evento recordaba a las mejores pinturas de Caravaggio
Klangkuenstler, escondido en un iluminado cuadrado, rodeado de miles de energías humanas… Mostraba como tarea un mensaje a la escena: ‘al DJ hay que escucharlo y no grabarlo’. Una disposición que le situaba de cara a un orden brutalista del pabellón, pero también de toque bíblico. El círculo, que representa perfección y unidad, transmitía una gran carga simbólica y visual.
Esto último traducido en un formato Boiler (formato 360 grados con acceso del público alrededor del dj booth) de elevada altitud, agresivo pero sobre todo democrático. Sin seguir la tendencia actual de sacar réditos comerciales de los backstages, para fomentar la vivencia directa con el DJ y su sonido.
Los miles de asistentes que rodeaban al alemán, de frente pero sobre todo en las gradas altas, evocaban un anfiteatro humano. Un concilio celestial, donde Klangkuenstler se definía en un altar moderno donde las miradas y los bailes invadían desde todas las posiciones. Una jerarquía invertida donde la iluminación basada en el claro-oscuro recordaba a las mejores pinturas de Caravaggio.
La mejor producción del año
La atmósfera especial de Outworld no sería posible sin explicar la relevancia de su mega-producción envolvente y ambiciosa, que volvió a superar la de la edición anterior. Estructuras luminosas de gran formato como el Reaktor de 8 metros ubicado en medio de la pista y rodeado de estructuras ovales de luz suspendidas alrededor, con efectos de iluminación avanzada, flashes y un diseño audiovisual de alto impacto, transformaron el espacio en una nave espacial.
Bebiendo del cyberpunk y tomando el negro, y por tanto la oscuridad, como atractivo elemento estético, el objetivo consistía en imbuir al público en una exótica conexión entre música y luces.
El talento musical de Klangkuenstler
Un set contundente, hipnótico y frenético, donde el berlinés volvió a repetir la fórmula que utilizó en el Time Warp 2025, que cubrimos desde El Generacional. Una progresión lenta pero cirujana de groove y techno old school a una variedad de ritmos entre el schranz más clásico y el más contemporáneo.
Klangkuenstler hizo sonar tracks populares como el remix del latino Oye Morena de Checo Acosta, el remix del icónico Meet her at the love parade de Da Hool o la mezcla de Phat Bass de los Warp Brothers. También dio protagonismo a las promesas de la escena, poniendo el tema de Galileo junto a Collateral Damage, un unreleased, el tema Street Pulse, además de hacer sonar Drop The Gun, el tema de KSN junto a Vlace.
Por supuesto, no pudieron faltar sus éxitos, donde los vocales en alemán reinaban con el schranz más melódico. Sonne Geht Auf, Die Welt Brennt, Weltschmerz o el popular Toter Schmetterling, con el que cerró la fiesta por todo lo alto, con todas las voces entonando el tema de forma visceral y llenando de corazón el recinto.
La polémica de las pegatinas
No obstante, el respeto al valor y la belleza conceptual de la puesta en escena no fue devuelto por parte del público. La No mobile policy registrada en el libro de normas del evento fue una de las grandes novedades del mismo. No obstante, muchos de los asistentes se decantaron por caer en la tentación. A pesar de dar pegatinas para tapar las cámaras, muchos optaron por grabar la fiesta. Se perdió, así, una apuesta por la autenticidad, que abogaba por mantener la pureza y la personalidad rave. Esta controversia ha reavivado el debate dentro de la escena en foros como podcast o redes sociales.
Klangkuenstler, que ya se podría considerar leyenda del género, llevará su marca a Rotterdam el 9 de mayo, a Mumbai el 6 de junio, y a Lyon el 19 de este mismo mes. Todo ello antes de su regreso a España para el Monegros Desert Festival, el 25 de julio, donde será un evento especial llamado Outworld Desert Stage, un escenario exclusivo al aire libre.


