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Escribir cartas a un amigo: tips, sellos, ideas y todo lo que hay que saber

Las cartas son actividades multipropósito: mejoran relaciones, ayudan a reflexionar y crean recuerdos para toda la vida

En 2026 vuelve a hablarse de teléfonos tontos, relojes de pulsera que solo dan la hora y cuadernos de bolsillo. Dentro de este regreso analógico no podían faltar las cartas informales a amigos y familiares, la forma ideal de conservar un pensamiento para siempre.

Cómo empezar a escribir cartas

Lo primero es tener a quién escribir. Para ello, lo ideal sería elegir a familiares o amigos que vivan lo suficientemente lejos como para que verles sea difícil. Si solo se quiere enviar la carta, se puede escribir y mandar incluso sin avisar, siempre que se conozca la dirección. Si lo que se busca es mantener una relación por correspondencia (que puede ser paralela a las llamadas y los mensajes instantáneos), se puede aprovechar la facilidad para llamar o mensajear que existe actualmente para contactar con esa persona y preguntarle si le apetece. También se puede proponer en campamentos, en el pueblo,  actividades internacionales, encuentros fortuitos, etc.

El siguiente paso es sacar boli y papel y escribir. Es recomendable encontrar un lugar cómodo, a ser posible con una mesa y buena luz, sobre todo buena luz para evitar la fatiga visual. Algunas personas necesitarán total silencio y concentración para esta tarea, mientras que otras preferirán acudir a un parque porque les resulta más inspirador. Cada persona debe encontrar su propia forma, teniendo en cuenta que lo importante es no limitarse para no ponerse trabas uno mismo.

No hay que sentir presión por escribir la carta perfecta; lo que importa es que la otra persona reciba el mensaje. Si el sobre contiene unicamente una hoja de cuaderno con un cuarto de cara escrita, entra en la definición de carta tanto como cualquier otro envío postal.

Postales

Postales diversas
Distintos tipos de postales | Imagen: Paula Mozota Marco

Una buena manera de comenzar es simplemente enviando una postal. En muchos sitios donde venden postales venden también el sello y se encargan del envío. Una imagen bonita y unas palabras que demuestran que se recuerda a esas personas bastan.

Qué escribir en la carta

Se puede escribir sobre cualquier cosa: el papel es un lienzo en blanco. Puede ser sobre los recuerdos con esa persona o sobre los últimos libros o películas que se han visto y que se desean recomendar, o incluso plantearse cuáles serían las películas y libros que esa persona recomendaría. También puede empezar con un “te imaginas que…” y, a partir de ahí, divagar.

Pero también puede tratar sobre una última reflexión acerca de cómo mejorar el sistema bibliotecario de un pueblo, solucionar el hambre en el mundo o sobre cómo está subiendo el precio de las patatas fritas. La correspondencia entre las mentes eruditas de los siglos pasados, como las de Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós, se basaba en estas dinámicas.

Carta de Emilia Pardo Bazán
Carta de Emilia Pardo Bazán a Pérez Galdós | Fuente: Real Academia Española

Se puede hablar puramente de sentimientos y explicar extensamente cómo se siente alguien con los estudios y el trabajo, con sus amistades, sobre alguna inseguridad que arrastre desde hace tiempo o sobre lo feliz que está con su pareja (porque no todos los sentimientos tienen que ser negativos).

No debe dar reparo hablar sobre uno mismo; al final no es una conversación, por lo que si se dedica una cara entera, o incluso más, a hablar sobre un viaje, un problema o un nuevo interés, es algo lícito.

Siempre se pueden hacer muchas preguntas a la otra persona para que el texto no se vuelva demasiado egocéntrico. No tienen que tener siquiera un hilo narrativo. La carta puede tratar sobre unas vacaciones, pero si de repente surge la curiosidad por saber cuál es el cantante favorito de la otra persona, no hay motivo para no preguntarlo.

Si el destinatario es internacional, se puede buscar en internet en su lengua. Si se escribe en otro idioma, por ejemplo, si la otra persona es francesa y la correspondencia se escribe en francés, se pueden buscar expresiones propias de su región. De este modo, además de enriquecer la carta, se aprende algo nuevo y se conoce mejor la cultura de la otra persona, lo que contribuye a estrechar la relación.

Cómo escribirla para que sea original

Por lo general, las cartas no pueden sobrepasar los 20 gramos; si superan ese peso hay que pagar un poco más. Sin embargo, 20 gramos dan para mucho más de lo que parece.

Postales

Se puede incluir una postal dentro de la carta. Si se encuentra una que recuerde a la persona, se puede explicar el porqué en la parte de atrás, relatar una anécdota asociada o simplemente escribir unas palabras bonitas. Si la persona destinataria acostumbra a colgar láminas o pósteres en la pared de la habitación, se puede elegir una postal que encaje en ese mosaico.

Manualidades

Existen muchas cosas pequeñas que se pueden incluir como detalle. Manteniendo la temática de papel, puede tratarse de papiroflexia u origami (un corazón, un gatito, una mariposa, etc.). Si se sabe hacer ganchillo o crochet, también se pueden añadir pequeños objetos como llaveros. Otras ideas de tamaño reducido pueden ser mini peluches y pulseras de hilo o cuentas.

Es útil recordar que los regalos pueden ser temáticos: detalles navideños, de cumpleaños, halloween o primavera, entre otros.

Fotos, entradas, recortes…

Especialmente si a la persona le gusta coleccionar recuerdos una foto, una entrada de un evento al que no ha podido asistir o un recorte de algo que recuerde a ella; son un buen añadido para dar ese toque especial a la carta.

Más páginas

Siempre se puede escoger un nuevo tema a desarrollar y añadir nuevas páginas en el sobre que harán que el receptor conozca mucho mejor a la persona emisora.

Sellos, envíos y tiempos de espera

Tipos de sello: las tarifas

A: Cualquier parte de España. Si superan los 20 gramos, se pueden enviar sin pasar por la oficina de correos utilizando sellos de tarifa A2 o A3.

B: Europa incluyendo Groenlandia (excluído Albania, Armenia, Bosnia, Chipre, Georgia, Malta, Moldavia y Rusia).

C: Países no incluidos en Zona A, B y D.

D: Australia, Canadá, EEUU, Japón, Nueva Zelanda y Rusia.

Algo que hay que tener claro es que, una vez adquirido el sello, lo único importante es la letra de la tarifa, no el precio de compra. Un sello A siempre será A, aunque su precio haya sido inferior o superior al estándar actual.

Por último, en cuestión de estética, según la región se ofrece una variedad distinta de sellos que cambia a lo largo del año. Si no son del gusto del consumidor, se puede aprovechar un viaje para conocer los sellos de otras ciudades o utilizar el servicio de personalización que ofrece Correos.

También se puede cambiar el color del sobre aunque ten en cuenta que en ese caso el sobre tendrá que ser en tonos claritos o  pasteles y preferiblemente para Correos España no de color azul.

Tiempos de espera

Para envíos nacionales se puede esperar que una carta ordinaria llegue en unos cuatro días laborales. Según lo bien conectadas que estén las zonas, entre otros factores, este tiempo puede reducirse a 24 horas o alargarse algún día más si es un municipio sin servicio postal propio. Si hay prisa siempre se puede enviar una carta certificada.

Sobres de cartas coreanas
Sobres coreanos | Imagen: Paula Mozota Marco

Por el contrario, para calcular los tiempos en el plano internacional no conviene guiarse únicamente por las distancias. En estos casos también influye la vía de comunicación entre los países, la eficacia del servicio postal colaborador y las peculiaridades de cada región. Es posible que una carta a Corea del Sur llegue antes que una a Eslovaquia o a Brasil. En el primer caso, porque en Europa muchos envíos se realizan por transporte terrestre, lo que puede alargar los tiempos frente al transporte aéreo. En el segundo caso, la eficiencia del sistema postal coreano sumado a su pequeño tamaño en comparación con Brasil y hace que los tiempos de espera se reduzcan considerablemente. 

¿Qué es y cómo mandar una carta certificada?

Al certificar una carta, esta queda identificada y registrada, lo que permite hacer seguimiento de su recorrido y recibir aviso cuando el destinatario la recibe. Para certificarla, es necesario acudir a una oficina de correos y el coste suele ser de unos euros adicionales.

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