La música de Robe llena corazones, pero la Extremadura que él amaba sigue vacía
Robe nunca ha perdido la oportunidad de mencionar, apoyar y reivindicar su tierra natal. Mencionarlo en momentos como la recogida del premio Cereza de Oro 2024 donde declaró que el Piornal (pueblo más alto de Extremadura), era el mejor lugar para observar el cielo nocturno.
Reivindicarla para que sea un lugar mejor para los que están y los que vendrán. Este año lo hizo apoyando la Jornada del Río: un compromiso colectivo con la vida, para cuidar la naturaleza que da vida a sus tierras.
Aunque su queja más alta le realizó el día que recibió la Medalla de Extremadura: «voy a pedir para todos los músicos y creadores extremeños, presentes y futuros, sobre todo en nombre de los futuros, los que todavía no saben que lo son«. Y continuó pidiendo locales adecuados de ensayo o «para que (los jóvenes) vayan a hablar o lo que les de la gana».
El artista no quería que otros se tuvieran que ir de allí, como le sucedió a él. Y, como señala el comunicado que ha presentado el Departamento de Comunicación de Dromedario Records a través de sus redes sociales, Robe lo consiguió.

Otra de las acciones por potenciar el talento de esa tierra, fue la elección de quienes le acompañaban. Extremoduro nació en Plasencia, con Robe a la cabeza y, sobre todo al principio, contó con más arte extremeño.
Cuando el grupo se separó, el cantautor comenzó su carrera en solitario y esta vez decidió confiar en las recomendaciones de gente de confianza. Esto le hizo rodearse de talentos exclusivamente de su comunidad autónoma como Carlitos Pérez, David Lerman o Alber Fuentes.
Para terminar con los ejemplos más conocidos de sus aportaciones, el tema Un suspiro acompasado fue la canción oficial de Turismo Extremadura 2020 y el Teatro de Mérida ha sido el escenario de referencia durante sus últimos años. Lo que demuestra lo importante que ha sido el cantante (y por extensión el grupo Extremoduro) para la visibilidad de la zona.
España vaciada: esto sí está pasando
La visibilidad ha sido la herramienta de Robe Iniesta todos estos años para «arreglar el mundo» y luchar contra la muerte silenciosa que experimenta, no solo su región, si no el 86% de España.
El cantante pedía acceso a la cultura y oportunidades para quienes no quieren huir pero se ven forzados a ello. A huir por la falta de apoyo a la cultura y al desarrollo de la misma como reivindicaba el extremeño.
Pero, cómo llegar a esa cultura sin un tren o autobús que te acerque a ella por unas carreteras que no se rompan a cachos. Sin un sistema sanitario accesible y abastecido que mantenga la salud de los habitantes. Sin una escuela, instituto y universidad que ayude al desarrollo y futuro de los jóvenes.
Robe, el poeta de Extremadura, en sus letras sale de las fronteras de su tierra con referencias hacia poetas como Bécquer o Antonio Machado. Dos poetas que en vida dedicaron numerosas obras a Soria, como El monte de las ánimas y Campos de Castilla, la provincia más despoblada del país (9 hab/km²). Robe no aspiraba a una utopía, pero si a que estas tierras de poetas e hidalgos tuvieran un futuro.
El arte de Robe a través de Extremadura y lo rural
Robe Iniesta ha sido fiel de principio a fin hacia su tierra, ya no solo con sus discursos y acciones si no que también a través de sus letras.
Las primeras referencias se encuentran en el disco Tú en tu casa, nosotros en la hoguera, grabado en 1989. En una canción muy explícitamente unida a la comunidad autónoma llamada Extremaydura. En ella, Robe no pierde la oportunidad de mencionar al parque nacional de Monfragüe y de reivindicar la precariedad con frases como “Hizo el mundo en siete días, Extremadura el octavo” o “Si no quieres irte lejos, te quedaras sin pellejo”.
Las menciones han continuado hasta su último disco, Se nos lleva el aire(2023), en el que hace mención al Piornal. Además, con este disco salió su última gira por el país en 2024. Se tituló Ni santos ni inocentes, una clara referencia, casi un homenaje, a Los santos inocentes de Miguel Delibes, una novela ambientada cerca de Albuquerque en Badajoz, Extremadura.

En contraposición al Piornal está el Valle del Jerte, lugar que abre la canción ¡Qué borde era mi valle! (2013) con “Vamos a robar cerezas, de las del valle del Jerte” una región que le ha inspirado a lo largo de su carrera.
Villancico del Rey de Extremadura es otra de las canciones que hace mención directa a la Comunidad, al igual que Pepe Botika, donde el protagonista pasa a ser Plasencia (Cáceres), tierra natal del cantante. Las menciones continúan en otros temas menos conocidos como J.D. La central nuclear de 1993, Que sonrisa tan rara de 1996 y A correr, princesa de 1998 donde las mujeres extremeñas y las metáforas con pantanos son las protagonistas.
Junto a Qué sonrisa tan rara, también presenta Buscando una luna, una canción que comienza con ‘Veo paisajes que de un libro de memoria me aprendí’ para seguir con un fragmento del poema Por tierras de España de Antonio Machado. Si bien al principio no hay relación con Extremadura, es fácil pensar que la primera frase es autobiográfica. El poema se estudia en algunos colegios extremeños al hacer mención directa a esas tierras:
Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
A Robe y Extremoduro en general les gustan pasear cerca de la lírica española ya que desde el el principio muestran su interés en obras como la de 1994, Caballero andante, en la que hay referencias a los poetas salmantinos Marcos Ana y Monolillo Chinato.
Este último escritor, pese a ser de Salamanca, afirma que se siente extremeño y es también el autor de otros verso a los que Robe le ha puesto voz como Ama, ama ama y ensancha el alma del disco Deltoya y de algunas de las canciones de Extrechinato y tú como A la sombra de mi sombra, que si bien no hace referencia a Extremadura, alaba al mundo rural, otra de las pasiones de Robe. Hace casi un año Manolillo Chinato le dedicó un último poema a Robe.
No conforme con la visión rural de Manolo, en Locura transitoria, entre referencias a las golondrinas de Bécquer y a los molinos de Cervantes destaca la del estribillo “Se enciende dentro un puto rayo que no cesa”, referencia directa a El rayo que no cesa de Miguel Hernández, un poemario donde el mundo de la España rural no solo es el escenario si no que se integra el las metáforas del poeta y lo revaloriza.
Poner en valor la España rural y vacía sigue y seguirá siendo una lucha plural que librar, pero la personal de Robe se acaba hoy. Así que, como por desgracia hemos leído decenas de veces hoy: «¡Hasta siempre! ¡Hasta siempre, siempre, siempre!».


