Ser otaku o friki ya no es nicho
En los años sesenta el sociólogo Marshall McLuhan comenzó a emplear en sus libros el término de ‘Aldea Global’. Este concepto predecía la difusión de diversas culturas a lo largo de todo el mundo, así como el efecto homogeneizador que tendrían.
Han pasado más de seis décadas desde aquel momento y este fenómeno actualmente se conoce como Globalización.
Reforzado por la popularización de internet, la globalización ahora afecta a todo el mundo. Y, al igual que el formato anime se ha ido normalizando gracias a las grandes plataformas, los eventos asociados con este nicho también a través de un proceso de estandarización.
Cambio y adaptación de los eventos otakus
Para ejemplo la feria conocida como Japan Weekend Madrid. Un evento que comenzó como una actividad de nicho dedicado a los amantes de la cultura japonesa, del manga y del anime.
A quienes asistían a este evento se les conoce como ‘otakus’ que, aunque la traducción literal del japonés es ‘fanático’, en el mundo occidental el concepto pasa a ser ‘fanático de lo japonés’.
Con el paso de los años se fueron añadiendo más comunidades como la de amantes de Star Wars, libros de fantasía, videojuegos, etc., que popularizaron el evento. Una popularización que vino con un aumento de actividades como los concursos de videojuegos, simuladores de disparo y batallas con réplicas de espadas laser.
El tiempo sigue pasando y la Japan Weekend de febrero de 2026 ha vuelto a estar llena de cosplays (disfraces de personajes ficticios) de diferentes animes, pero ahora triunfa la caracterización de personajes de dibujos animados y videojuegos occidentales o simplemente el explorar distintos estilos sin querer ser la representación de nadie.
Lo otaku se desdibuja
Los stands (puestos donde se venden las creaciones de pequeños artistas) siguen vendiendo arte relacionada con lo japonés. Sin embargo, no es difícil encontrar objetos para un público mucho más amplio ya que los paisajes y los artistas con creaciones propias son cada vez más populares.

No solo en cuestión de prints y pegatinas. Quien se pasee por el pabellón podrá encontrar libros de fantasía, comedia, terror; ropa hecha a mano, joyería o artículos de ganchillo.
Aunque al principio de la sensación de que se ha perdido el lugar de nicho, realmente lo que pasa es que se ha transformado. Se ha abierto a la aldea global que lo conecta con la mayoría de personas. Ahora, en vez de ser una isla nicho para unos pocos abre la puerta para que quien se acerque tenga una aproximación más amable a este mundo.


