Un banquete para recordar el legado de Nora Ephron
Gente a cenar es el título de la última recopilación de crónicas de Nora Ephron. En este libro, la editorial Libros del Asteroide reúne algunos de sus textos más significativos, todos ellos impregnados de la ingeniosa prosa de la autora.
La ciudad de Nueva York
Cuando uno piensa en Nueva York, resulta inevitable imaginar con precisión los rascacielos, la imponente fachada del Empire State Building, las camisetas de los turistas con el inconfundible logo “I LOVE NY”, la célebre estatua de la libertad sobre el río Hudson o la inmensidad frondosa, el enorme parque de Central Park en el corazón de la ciudad. En mi caso, desde hace unos meses cuando pienso en la ciudad solo me viene a la cabeza una escritora: la perspicaz Nora Ephron, considerada como una de las mejores cronistas (y defensoras) de Nueva York, su ciudad natal.
Nora Ephron (Nueva York, 1941–2012) fue periodista y guionista. Ella estuvo detrás de la célebre película Cuando Harry encontró a Sally, una comedia romántica cuyos dos protagonistas, Harry y Sally (encarnados por los actores Billy Crystal y Meg Ryan) se conocen por casualidad, y a lo largo de los años desarrollan una estrecha amistad mientras que reflexionan sobre si realmente un hombre y una mujer pueden tener una relación sin sentimientos. Esa pregunta pronto se resuelve cuando su vínculo de amistad se torna en una relación romántica. La película gozó de éxito tanto en crítica como de taquilla y reconoció a Ephron como una de las guionistas más destacadas de la época.
El libro que dio a conocer a Ephron
La neoyorquina ya había saltado a la fama años antes por la publicación de su libro debut, Se acabó el pastel (Heartburn en su versión original), que fue muy bien recibido por la crítica. Además, la obra tuvo un gran impacto mediático, ya que la historia relataba su propia historia matrimonial con otro periodista. A través del personaje de Rachel Samstat, con evidentes paralelismos con la propia autora, Nora Ephron relataba la infidelidad de su por entonces marido Carl Bernstein, (conocido periodista por la investigación que hizo de los papeles del caso Watergate), así como el proceso de asentamiento tras descubrir la noticia. Se acabó el pastel no solo giraba en torno a su relación matrimonial, sino que reflexionaba sobre el periodismo, introducía recetas (especialización en la que Ephron se mantuvo durante su trayectoria literaria) y también incluía muchos detalles personales y familiares.
Además, se encargó de la adaptación cinematográfica de su novela a la gran pantalla. La película, protagonizada por Meryl Streep y Jack Nicholson, tuvo a la propia Ephron como guionista, encargada de adaptar el libro a la gran pantalla. La película mantuvo el tono del libro y el carácter especial de la protagonista, pero suavizó algunos aspectos con humor.

La crónicas periodísticas
La editorial Libros del Asteroide se ha propuesto en los últimos años recopilar en su catálogo algunas de las piezas periodísticas de Ephron. En No me acuerdo de nada, la autora hace un repaso de múltiples temas: desde las dificultades del mundo contemporáneo con bandejas de entrada saturadas de correos electrónicos, hasta las vicisitudes cotidianas, recuerdos personales y recetas que esparce a lo largo del relato. Por otro lado, en No me gusta mi cuello, Nora Ephron parte de algunas manías y observaciones críticas (todas ellas tratadas con inmenso ingenio), para abordar cuestiones como su divorcio, sus experiencias en la maternidad e incluso su etapa profesional en la Casa Blanca.
En 2026 se incorpora al catálogo de la editorial, Gente a cenar, un nuevo tomo para volver a disfrutar del ingenio de la neoyorquina y disfrutar del inmenso legado atemporal que dejó Nora Ephron. El libro recopila quince artículos, publicados en su mayoría durante el siglo pasado, en los que la autora reflexiona sobre múltiples temas como el oficio periodístico, su entorno familiar, su relación indirecta con Garganta Profunda (una figura clave para el desarrollo de la investigación del caso Watergate) y el ritmo frenético del oficio del periodismo en Nueva York.

Una escritura única
Si por algo destaca Ephron es por su irrepetible pluma. Su escritura es imposible de ser replicada, está cargada de ironías, sarcasmo y una aguda capacidad crítica que dota de interés cualquier texto que haya escrito. Es capaz de convertir cualquier tema, por aparentemente insignificante que parezca, en un tema del que reflexionar y sacar conclusiones lúcidas y acertadas de él. Y, quizá lo que es más admirable: logra hacer parecer sencilla esa capacidad, como si fuera una habilidad alcanzable para cualquier autor, cuando realmente es fruto de años de perfeccionamiento.
El libro Gente a cenar se presenta como un recordatorio de una de las periodistas que destacaban por su mirada propia y por una escritura caracterizada por la originalidad y el ingenio. Ephron convierte lo cotidiano y lo íntimo en una cuestión social, capaz de resonar más allá de la época, el momento y el contexto en el que fue escrito. Su prosa, cargada de referencias y matices hace que el lector pueda sentirse identificado con las situaciones descritas mientras que reflexiona sobre ello.


