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Mar Manrique: «No se está pensando en un sistema general de desconexión digital que realmente sea sostenible para todos»

El desencanto de una generación que aspiraba convertir internet en un espacio fértil para desarrollar su carrera profesional

Mar Manrique (San Cugat del Vallés, 1998) publicó en marzo con Ediciones Península Un trabajo soñado, un ensayo en el que reflexiona sobre el cambio de paradigma en Internet, y cómo este ha afectado a toda una generación a la que se le prometió que podría vivir de ello. En el libro, la autora analiza con mirada crítica las nuevas dinámicas de la red: desde la evolución de la creatividad en el sector, la cada vez más indispensable marca personal, la prisión por monetizar la identidad en el entorno digital y los fenómenos como el auge de los nuevos nómadas digitales, entre otros. 

Proyectos periodísticos

Creadora de Fleet Street, una newsletter que llega cada dos semanas al buzón del correo electrónico de más de 10.000 suscriptores, Mar Manrique reflexiona en ella sobre tendencias periodísticas y culturales desde una mirada contemporánea. Manrique inició este proyecto cinco años atrás, poco después de graduarse como una forma de diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo y lleno de nuevos titulados. En Fleet Street analiza fenómenos actuales vinculados a la comunicación y a los medios, siempre desde un prisma moderno, marcado por el auge de internet como el principal ecosistema informativo y creativo. 

Asimismo, junto a tres compañeros más de profesión fundó WATIF TV, un medio de comunicación independiente nacido hace dos años atrás con el objetivo de refrescar el panorama mediático actual. Manrique copresenta este formato con una clara visión joven y cercana, abordando nuevas tendencias y comentando la actualidad en los streams que emiten los martes y los jueves de 8:30 a 9:30

A todos estos proyectos, así como a las colaboraciones en medios como SModa, La Vanguardia, ElDiario.es y Vogue se suma Un trabajo soñado, una obra que funciona como extensión  natural a su trayectoria. En este ensayo analiza las nuevas tendencias existentes en la red y la relación entre trabajo, identidad y presencia online. El libro parte de una idea central: el desencanto generalizado de una generación que aspiraba a convertir el panorama digital en un espacio fértil para desarrollar su carrera profesional, pero que ha acabando enfrentados a una exigencia desmesurable, unos horarios de trabajo que dificultan la conciliación personal y la sensación constante de que ciertas premisas que se daban por hecho, se han resquebrajado. 

El fin del internet que conocíamos

Pregunta: Durante los últimos años ha cambiado mucho la imagen que se tenía de internet. Cuando comenzó era un fenómeno novedoso y la gente joven le daba un uso completamente doméstico. ¿Cómo ha vivido esa evolución de la concepción que se tiene de internet?

Respuesta: Decidí escribir este libro justamente como por esa desazón de encontrarme en medio de un camino. Para mí internet era ese patio de recreo digital donde yo crecí utilizando Messenger y Facebook para hablar con mis amigos y con mis compañeros de clase. Tenía mi cuenta en Tumblr, que me parecía como una red social súper íntima donde yo seguía a la gente a la que quería, y me aparecían esas imágenes y ese tablón que sentía que era como algo muy mío. Era todo un ecosistema social donde conectábamos con la gente, empezábamos a inspirarnos y a ver lo que nos gustaba.

Cuando entré en la universidad, me di cuenta de que ese “oasis digital” de conexión, ocio, evasión y amistad era una herramienta de trabajo, en especial en los casos de grados que tienen que ver con perfiles creativos, como el periodismo, diseño gráfico, músicos o incluso psicólogos. Entonces, genera cierta desazón porque yo siempre había entendido internet como un lugar donde disfrutar, desconectar y divertirme. Ahora es todo lo contrario, porque todas las dinámicas y las lógicas de la tecnología, como estar todo el rato mirando el correo electrónico para ver si me ha llegado alguna cosa de trabajo están presentes. Incluso, tenemos grupos de WhatsApp sobre trabajo. Nunca existe esa desconexión y eso la verdad es algo problemático que hace también que nuestra relación con el trabajo sea cada vez más complicada, porque antes teníamos espacios diferentes para el disfrute y para el trabajo, y ahora está todo mezclado. Entonces, no se puede compartimentar ese internet social y ese internet del trabajo, está todo mezclado y esa es una razón de por qué me genera desazón y mucha inquietud. 


«Para mí Internet era ese patio de recreo digital donde yo crecí utilizando Messenger y Facebook para hablar con mis amigos y con mis compañeros de clase»

P: Antes, internet era como un lugar físico en el que escapabas de la vida real, y ahora se quiere volver al mundo real para desconectar de internet. ¿Cree que es posible hacerlo?

R: A raíz de esto, justo ayer vino al programa que copresento la actriz Alexandra Jiménez, que era la que daba vida África en Los Serrano, y ella decía que no tenía redes sociales, nunca las había necesitado y nunca se las habían exigido. Nosotros bromeamos con este tema, ya que como periodistas ahora mismo tenemos que crear una marca personal y estar en la rueda de hámster en el escaparate todo el rato haciendo cosas. Además, le decíamos que nosotros sí que la necesitamos, ella decía que no y yo pensaba en eso. Ojalá pudiera realmente desconectar y centrarme más en este mundo analógico, que no solo me sirva como retiro como salir 15 minutos a pasear antes de comenzar a trabajar y que de verdad estuviera integrado en mis rutinas. 

Un entorno caduco

P: ¿Qué opina de las tendencias actuales por una vida más «analógica»? ¿Son un fenómeno real?

R: Siento que ahora todas estas modas que hacemos son efímeras, lo que ahora está de moda, en tres semanas será otra cosa. Por ejemplo, la aplicación de teléfono Brick, una aplicación que se supone que te permite estar más desconectado de las redes sociales y demás, o el despertador de moda que he visto por TikTok que te va despertando replicando la luz solar. Entonces, me gustaría realmente poder decir que existe una convivencia real entre lo digital y lo analógico, que podemos desconectar de verdad, pero ahora mismo todos son modas. Todo está muy centrado en lo que hacemos cada persona pero no se está pensando en un sistema general de desconexión digital que realmente sea sostenible para todos. Estamos todo el rato conectados y todo el rato trabajando en internet, ya que aunque yo decida por mi propio pie desconectarme a las 21:00 cada noche, si la persona de enfrente me está enviando correos electrónicos o me está enviando WhatsApp de trabajo, ¿qué hago? Es que es el sistema, no no es una decisión únicamente mía. 

P: ¿Cómo ha trabajado la caducidad de muchas tendencias de Internet con el fin de que el libro pueda mantenerse de alguna manera vigente en el tiempo?

R: A veces es complicado porque todo va muy rápido, uno coge un ejemplo que le parece muy significativo, pero dentro de unas semanas no tiene ningún tipo de relevancia.
Sí que es cierto que yo lo que he procurado hacer en el libro es encapsular un sentimiento de una generación que es la mía. Capturar lo que personas como yo o personas de mi entorno pueden sentir, para que de esta manera se sientan identificados al ver cómo esa herramienta social de la que hablábamos al inicio se ha convertido en una herramienta de trabajo. Esto es algo que de lo que nos hemos podido dar cuenta ya que somos nativos digitales, y las generaciones que vendrán también notarán como que están viviendo ese cambio. Al intentar encapsular eso hace que puede que no quede tan obsoleto y que tal vez en 10 años la gente lo quiera leer también para revisitar un poco esa primera piedrecita para quitarte la venda y darse cuenta de cómo es el sistema en el que estás funcionando o trabajando. Entonces, en ese sentido también corro el riesgo de que haya cosas que te queden obsoletas, pero absolutamente como en todo. Muchas veces también leemos ensayos, escritos hace 20 años y siguen siendo válidos porque el sentimiento, la idea que están promoviendo y defendiendo continúa siendo válida. 
Y yo creo que ahora las conversaciones que vienen a futuro son realmente cómo intentamos hacer sostenible trabajar en este sistema que nos exige tantísimo. 

Portada de «Un trabajo soñado» de Mar Manrique | Fuente: Ediciones Península

Las nuevas tendencias digitales

P: Para uno de los capítulos, centrado en nómadas digitales, pudo viajar a Lanzarote para vivir de primera mano cómo era la vida de la gente. ¿Cómo fue la experiencia?

R: Estoy súper agradecida en la editorial porque decidieron mandarme a Fuerteventura a tener esa experiencia porque la verdad es que esta vida es diferente cuando compartes espacio con esos nómadas digitales. No es lo mismo a estar viéndolo desde fuera o a hacer entrevistas, es algo mucho más cercano y que te permite entender la realidad mejor. Lo que más me sorprendió, más allá de las anécdotas que cuento el libro, es que siento que el concepto de nómada digital se ha expandido, se ha ido cambiando con el tiempo. Lo que yo antes entendía como el ejemplo, que es el que cito en el libro con Ana y Tom de Las perfecciones (que son estos dos esta pareja de nómadas digitales que son originarios de Italia, luego viven en Alemania y después en Portugal y están dando vueltas), ahora es una cosa diferente. Ahora, lo que yo me he encontrado en ese coliving de Fuerteventura es gente que realmente se escapa unas semanas y luego vuelve a su lugar seguro a su ancla que es su casa, o literalmente utiliza este tipo de espacios a nivel de vacaciones para conocer a gente. Entonces, es como que se va expandiendo el concepto de una manera que a mí lo que me hacía reflexionar es que todos de alguna forma siempre buscamos un ancla. Aunque vayamos cambiando despacio, siempre necesitamos un sitio que nos haga sentir seguros. 


El periodismo de hoy

P: Hablando de la marca personal y de los proyectos periodísticos, ¿es necesario desarrollarlos en la actualidad para poder destacar en el periodismo?

R: Partiendo de la base de que el sector periodístico es un sector muy hermético, muy subterráneo, que las ofertas laborales no están abiertas en LinkedIn y que es muy difícil entrar, a no ser que tengas contactos o que hayas cursado un máster de 10.000 € en un medio de comunicación concreto, para ver si puedes acceder a una plaza, sí. Dentro de todo este contexto, la realidad es que es verdad que tienes que moverte y que tienes que intentar que como que el foco te alumbre y muchas veces eso pasa por tener que desarrollar un proyecto propio en internet.


Es verdad que antes cuando iba a las a las clases de la universidad a hablar con alumnos y demás les animaba mucho a la gente a que creara un proyecto propio, desarrollaran una estrategia de redes, un podcast, lo que fuera necesario para intentar destacar y crear su propio camino. Pero ahora mi consejo es que está muy bien que tengas vocación, que tengas pasión por tu profesión y demás, pero está bien también que des un paso atrás, que observes el sistema por lo que es y todo lo que te requiere. Muchas veces es trabajar por visibilidad y no porque te vayan a pagar, trabajar con un poco de “autoexplotación” en el sentido de que la línea entre vida y trabajo es muy difusa. Tienes que echar muchas horas, ser muy constante, y si todo eso te beneficia y ves que es algo que te interesa hacer, entonces adelante, crea este proyecto. 

«La realidad es que es verdad que tienes que moverte y que tienes que intentar que como que el foco te alumbre y muchas veces eso pasa por tener que desarrollar un proyecto propio en internet»

Para conseguir esa marca personal y que la gente nos llame a la puerta tenemos que hacer esto, y el peaje es este. Hace relativamente poco hablaba con un compañero periodista que me decía que le faltaba marca personal y yo le dije que intentase escribir en X medio a ver si te dejan escribir algún reportaje y me dijo: “es que no quiero trabajar más”. Entonces, por eso digo, observa el sistema.
Si ves todo lo que te está requiriendo el sistema y te interesa pasar por ese aro, entonces es algo que estás escogiendo tú mismo de manera activa

P: Teniendo en cuenta las clases en las universidades, ¿cree que actualmente las facultades preparan con la mirada puesta en todas las tendencias actuales o convendría realizar una actualización en el plan de estudios? 

R: Es verdad que todo va tan rápido, igual que decíamos que todo va muy rápido en internet, estoy segura de que también todo va bastante rápido en el mundo educativo y si ahora yo revisara el plan de estudios que tenía en mi carrera estoy segura de que lo habría cambiado. Es cierto que en el momento en el que estaba estudiando me faltaban muchas referencias, y a pesar de estar muy digitalizado ya que todo el mundo tenía su ordenador para tomar apuntes, luego no teníamos esos ejemplos de gente que podía haber triunfado gracias a la newsletter, al podcast, las redes sociales o lo que fuera. Entonces, creo que en ese sentido sí que se tiene que ampliar un poco la mirada para mostrar a los alumnos que el éxito, cuando se trata de trabajar en periodismo, no solo viene por trabajar en una redacción al uso, sino también por poder dedicarte a ciertos proyectos propios, teniendo en cuenta lo que decía antes todo lo que ello implica, que no es poco, pero que si lo decides tú activamente, pues también puede estar bien como una opción. Entonces, creo que falta cierta representación, probablemente tanto en el profesorado como en las propias oportunidades que realmente pueden existir. Pero es verdad que voy viendo ejemplos que muchas veces encuentro estudiantes y me dicen: “se ha mencionado Fleet Street en clase”. También entiendo que los profesores intentan mostrar los ejemplos de gente que intenta hacer un huequito en el ecosistema mediático, así que eso también está bien. 

Los trabajos digitales

P: ¿Qué opina de los influencers que desempeñan trabajos bajo el paraguas de la comunicación? ¿Menoscaba a los periodistas titulados?

R: La conversación y el debate ya ha saltado de pantalla. La gente que aún se resiste porque los influencers están ocupando ciertos lugares, que eran tradicionales para los periodistas, creo que ya se están quedando atrás del debate. Desde que se ejerce el periodismo en España ha habido gente que no era periodista que está en antena, por ejemplo Carlos Herrera no es periodista, es médico y es uno de los grandes periodistas radiofónicos de nuestro país. Entonces, creo que resistirse a lo que está sucediendo, que es la actualidad y que es lógico, porque internet va rapidísimo y nos exige estar todo el rato adaptándonos y todo el rato actualizándonos no tiene ningún tipo de sentido. 

Si que es cierto que puede que falte cierta nomenclatura en el sentido de estos nuevos trabajos de internet, ya que cuando hablamos de un influencer, comunicador, creador, muchas veces metemos a la gente en el mismo saco y no tienen absolutamente nada que ver, y su área de especialidad es completamente distinta. Cuando surgen estos debates, este purismo hace un flaco favor a la conversación.
Deberíamos pensar realmente qué puede aportar cada uno y por qué estamos llamando a ese influencer para que vaya a los Goya y no a un periodista, que ahí ya tendría que ver que los periodistas normalmente están dependiendo del medio tradicional y de esa estructura corporativa y no están trabajando por sí mismos y esa marca personal. A mí no me molesta que un influencer esté ahí, también depende del influencer claro está.
 Si es un influencer que ni siquiera vuestra interés por lo que está ocurriendo y por la gala en la que le han invitado, pues la pregunta es: ¿por qué estamos haciendo famoso a la gente incorrecta? Entonces, depende de los perfiles, tampoco creo que se pueda generalizar, pero creo que tienen que empezar a surgir otras preguntas y no nos tenemos que resistir al cambio porque ya está ocurriendo. 


Un desencanto generalizado

P: Últimamente hay mucha literatura tocando esta temática, ya no solo con internet, sino en relación a un compartido desencanto generacional, no solo extrapolado en redes sociales, sino en el tema de la vivienda o las condiciones laborales. ¿Cómo percibe el futuro y qué cree que va a pasar con todo esto ya que parece el leitmotiv de una generación?

P: A mí me gustaría que en algún momento dejáramos de hablar de esto o dejáramos de tener este foco. Una cosa que me ha gustado de leer reseñas es que decían que el libro no era negativo o no era derrotista, porque es verdad que es un tema muy complicado y cuando estás tratando de hablar de internet es complicado no sonar muy negativo o que la persona que lea el libro esté diciendo: “madre mía todo esto”. 

Creo simplemente que veíamos una generación previa, la de nuestros padres, que vivió las cosas de manera diferente y no solo estoy hablando de trabajo, porque se supone que pues lo que nos han vendido que si estudias, tienes un máster y tienes ciertos logros académicos vas a conseguir un trabajo seguro, un trabajo tranquilo y un trabajo que te va a poder dar estabilidad. Pues eso de momento parece que no lo tenemos, al menos sobre todo esos perfiles creativos. Con la vivienda tampoco se está cumpliendo lo que se nos había dicho en un momento. Yo por ejemplo ahora mismo vivo de alquiler, y es bastante agobiante el pensar que en algún momento voy a poder acceder a la vivienda porque me encantaría hacerlo ya que sigo ahorrando y aún así es complicado. También afecta a las relaciones sentimentales, van cambiando como estas jerarquía relacionales y esta idea de la pareja y también va cambiando la manera en la que solíamos hacer las cosas, las mujeres ahora con esta idea de feminismo, hacemos muchas cosas y nos dedicamos a la familia y trabajamos y la idea del proveedor ya no existe. 

«Creo simplemente que veíamos una generación previa, la de nuestros padres, que vivió las cosas de manera diferente y no solo estoy hablando de trabajo, porque se supone que pues lo que nos han vendido que si estudias, tienes un máster y tienes ciertos logros académicos vas a conseguir un trabajo seguro, un trabajo tranquilo y un trabajo que te va a poder dar estabilidad»

Entonces, está habiendo un batiburrillo de cosas, probablemente aceleradas por internet, que hacen que el paradigma cambie y genera una sensación de agotamiento y de cansancio. Estamos todo el mundo intentando sacar la cabecita ponernos más manguitos y flotar. 
Y a mí lo que me gustaría es que se encontraran soluciones comunes a un problema que creo que es común y que no deberíamos verlo como algo individual, porque muchas veces  estamos contentos porque uno se puede salvar el culo porque tal vez heredó algo, pero el de al lado no. Entonces, creo que deberíamos estar pensando en algo más coral y grupal. Por eso se destila este cansancio, porque son muchas aristas de nuestra vida que nos han vendido de una manera y resultan ser de otra, pero sí que creo que tenemos que empezar a hablar de todos estos problemas desde una óptica mucho más positiva, porque el derrotismo tampoco nos lleva a ningún lugar. 

Un comienzo de año dulce

P: ¿Cómo fue recibir el Premio APM al Periodista Joven del Año? 

R: La verdad es que todo fue genial. Para empezar, yo no me lo esperaba. No sabía en el momento en el que me llamaron para informarme de que había ganado el premio. Tampoco sabía por qué me estaban premiando, porque me daba vergüenza preguntar en ese momento el por qué, tampoco quiero hacer de menos los logros que una va cosechando a lo largo de esta pequeña trayectoria, tan solo llevo seis años trabajando en el mundo periodístico desde que me gradué. 

Ponen en valor el emprendimiento, la valentía, las nuevas formas de comunicar y de hacer periodismo. Me di cuenta de que nunca había necesitado un reconocimiento, pero cuando me lo han dado estoy muy muy agradecida porque al final valida una forma de hacer las cosas y de trabajar, que por entonces no se había validado.
Y no sólo ya por mí, porque ya te digo que estoy muy contenta, muy agradecida, sino que creo que también puede servir de ejemplo a personas que aún continúan en la universidad que ven determinados perfiles que nos vamos moviendo ahí como podemos y nos sacamos las castañas del fuego y pueden ver que esto también es una posibilidad, que si haces las cosas y trazas tu propio camino de una manera diferente al camino tradicional, pues que también te pueden salir bien las cosas. 

P: En un momento del libro dice que un periodista se legitima de alguna manera a través de la publicación de un libro, ¿Un trabajo soñado lo ha hecho con usted?

R: Lo digo en el libro, hay diferentes códigos como la publicación de un libro o que te premien hace que ciertos sectores del mundo periodístico entiendan tu trabajo de otra manera. Siento que con este reconocimiento hay gente que me mira de una manera distinta, que eso es una pena, pero da esa validación. Yo es que creo que justo este arranque del 2026 ha empezado muy bien en este sentido de conseguir la validación con estos reconocimientos tradicionales, entonces no sé si ha sido solo con el libro, aunque es verdad que ayuda y están abriendo muchas puertas y me están entrevistando en muchos sitios y estoy agradecida, pero creo que el premio también ha sido como un buen precedente al libro que ha podido dar esa validación.

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