El calendario festivo marca el pulso de la estación
Cuando llega la primavera, Andalucía despliega una de sus versiones más luminosas. Los campos se tiñen de verde, los pueblos blancos resplandecen bajo un cielo limpio y el aire se impregna del aroma a azahar.
Primavera en Andalucía
Más allá de las ciudades, la primavera invita a recorrer espacios naturales como el Parque Nacional de Doñana o las sierras que salpican la región, donde la floración y las temperaturas suaves convierten cada sendero en un espectáculo.
Entre tradición, gastronomía y paisajes abiertos, Andalucía encuentra en la primavera su mejor escaparate con una combinación de cultura y naturaleza que define el carácter del sur.
¿A qué huele Andalucía en Primavera?
Lo primero que se viene en mente es ese olor a incienso, visitar a tus abuelos y que desde la entrada huela a torrija recién hecha, a flores frescas o cera quemada. Y es que, en Andalucía la semana santa se vive con los cinco sentidos.
El incienso es el olor esencial de la Semana Santa y le aporta personalidad como un perfume único y lleno de significado que envuelve a Andalucía. Pero realmente el incienso es paz, meditación, bienestar y tradición. El incienso es la resina obtenida de los árboles del género Boswellia que crecen originariamente entre Oriente Medio, África del norte, Etiopía, India y China.

Oler incienso es saber que empieza una semana grande para algunos o una semana de descanso para otros. El incienso anuncia la llegada de la cofradía pero desde semanas anteriores se puede apreciar en las calles la esencia del incienso. Desde los vecinos con sus balcones y ventanas abiertas que dejan escapar el aroma y compartirlo con todo el vecindario hasta los puestecitos de compra y venta que perfuman las calles de Andalucía acompañando a todo el que pasa. El incienso se mezcla con la cera de los cirios, un olor un poco denso pero dulzón. Ese que sin olerlo puedes imaginarlo.
Entre azahar y romero
Semana Santa tambien son esos paseos donde el suelo está lleno de naranjas caídas de los árboles que cubren patios, jardines, avenidas y que nos desprende el aroma a azahar.

Una estampa que nos lleva a ciudades como Sevilla o Córdoba que nos recuerdan los patios de naranjo de la mezquita. Por no olvidarnos del Romero, que alfombran las calles con hierbas de este aroma o ramos que los colocan en los pasos. La semana santa se siente pero también se huele.


