Hoy, día 20, la Virgen del Pilar se muestra sin manto, uno de los tres únicos días del año en los que la “Pilarica” se descubre
Ante el pilar de la Virgen, reina de la Hispanidad, juran los aragoneses, cuando quieren de verdad, ante el pilar de la Virgen”. Este estribillo de una jota famosa resume el símbolo de unión, esperanza y protección maternal para todos los Zaragozanos y Zaragozanas. Con 36
centímetros de altura y un tallo de madera, la Virgen del Pilar es un icono de la Hispanidad. Desde 1642 es considerada la patrona de Zaragoza y del reino de Aragón.
A su visita acuden más de cuatro millones de visitantes al año, según confirma IAEST. Para
creyentes y no creyentes es una identidad que forma la unión entre los ciudadanos. Más que una escultura es una Virgen, más que una Virgen es un sentimiento, más que un sentimiento es tradición y familia.
La basílica del Pilar conforma una de las dos catedrales metropolitanas de la archidiócesis de Zaragoza, junto con la Seo del Salvador. Esto la convierte en la única ciudad del mundo en tener dos catedrales con culto.
Entre leyendas y mantos
Las puertas de la basílica se cierran y es el momento de preparar a la Virgen. El capellán
retira el manto del día anterior y se lo cambia por el que lucirá al día siguiente. Durante la madrugada, el camarín de la Virgen del Pilar se protege con una puerta. Todos los día se cambia el manto a la Virgen y ya cuenta con más de 700.
El color de los mantos sigue el criterio litúrgico, excepto en Cuaresma y en Adviento. La
mayor parte de los días, la Virgen lleva manto de color blanco. También puede depender de las solicitudes de las donaciones, quienes piden que determinados días puedan llevarlo, por alguna conmemoración. Todos los mantos son donaciones y ofrendas de cualquier entidad, hermandad, cofradía o asociación, aclara. Solo tiene que pasar por la
aceptación del cabildo metropolitano.
Hay solo 3 días en el año que la Virgen no lleva manto; el día 2 de cada mes porque se conmemora el día que se le apareció el Apóstol Santiago. El día 12 de octubre por la Hispanidad que lleva el manto del Cabildo, el más antiguo que se conserva con origen en el siglo XVIII. Por último, el 20 de cada mes por la coronación de la Virgen.

El manto de la Virgen llega hasta el paladar. También cuenta con un manto dulce, típico de Zaragoza; elaborado con hojaldre o bizcocho relleno de nata o crema con decorados.
Calvo Gracia, Delegado Capitular de Culto y Pastoral del Pilar, informa sobre el gran milagro de Calanda que se le atribuye a la Virgen del Pilar y el cual está documentado; en 1640 había un joven conocido como el “Cojo de Calanda”. Este hombre perdió la pierna trabajando, se la amputaron y se la enterraron. Él se convirtió en un devoto de la Virgen del Pilar y todos los días iba a pedir limosna y untarse su muñón con el aceite que ilumina las lámparas de la Virgen. La noche del 29 de marzo de 1640, sus padres vieron que le había crecido su misma pierna que había sido enterrada.
También se menciona como milagro las bombas que tiraron en la Basílica durante la Guerra Civil, pero que nunca estallaron. Para mcuhos, este suceso es un milagro, aunque la iglesia nunca lo ha declarado como tal. Según el canónigo José Antonio, algunos apuntan que los pilotos no la prepararon para explosionar y otros prefieren apostar que el avión disparó las bombas a una altura insuficiente. Aún quedan muchas dudas por resolver, ¿Qué ocurrió de verdad?, es algo que nunca se sabrá.
Una Virgen, mil historias
En torno a la basílica de Pilar se han ido construyendo leyendas y costumbres que han formado la esencia de este templo. Todas ellas se han transmitido por vías populares y se han mantenido hasta nuestros días, consolidando la memoria colectiva.
Aurora Molina, una joven de Granada, visita todos los veranos a sus abuelos de Zaragoza.
Desde que tiene uso de razón, nunca le da la espalda a la Virgen. Anda siempre mirando al
Pilar. Eso le dijo su abuelo y eso sigue cumpliendo.
El capellán de la Virgen, José María Bordetas, es un sacerdote de 89 años. Sigue bajando de espaldas, confiesa Calvo Gracia. Él nació en el Pilar. Sus padres eran trabajadores de la catedral y, como requería mucha presencia, vivían en las torres.
El origen del pilar y los primeros prodigios se mantuvieron vivos gracias al “boca a boca” de las ciudades. De generación en generación, se iban contando las historias. Como Javier, quien lleva 20 años intentando adivinar el color del manto antes de ver a la “Pilarica”, ya que, según él, si lo adivinas se cumple tu deseo. Ahora sus hijos también lo hacen.
Cuando la virgen viste el manto rojo, Victoria, una señora de 64 años, pide un deseo para que se lo conceda. En cambio, hay otras personas que se lo piden cuando lleva el manto blanco.
Esta tradición nace de los padres que querían asegurarse de que sus niños fueran a misa, revela Calvo Gracia. Con el tiempo ha ido evolucionando hasta quedarse como una tradición popular. Añade también que debajo del órgano, hay un túnel. Según cuenta la tradición las mujeres que no podían tener hijos, si pasaban sin respirar, se quedaban embarazadas. Luego se transformó en que si pasabas te concedía un deseo.
“Aquí lo único que tenemos es a la Virgen del Pilar. Y a la Virgen del Pilar, si le pides cosas con fe y buenas, te las concede”, expresa José Antonio Calvo Gracia.

