La Real Fábrica de Tapices alberga hasta el 23 de febrero una exposición que rinde homenaje a la herencia de la tradición textil norteafricana en España y reivindica la protección del patrimonio cultural marroquí
De la mano de la Embajada del Reino de Marruecos, la Real Fabrica de Tapices inauguró el pasado 23 de enero la exposición “Paisajes Tejidos”, una colección de alfombras marroquíes artesanales comisariada por la diseñadora Kavita Parmar y realizada por el Atelier Talasin. Desde hace dos años, esta cooperativa local compuesta por mujeres Amazigh se rebela contra la producción en masa de alfombras marroquíes mediante la recuperación de antiguas técnicas como el nudo “bereber”, tintes naturales y diseños respetuosos con su cultura, mientras lucha por la creación de una comunidad femenina autosuficiente y sostenible.
Origen del proyecto «Paisajes tejidos»
Originarios del Norte de Africa, los imazighen (plural amazigh) o bereberes constituyen un pueblo de cerca de 10.000 años de antigüedad conocido por sus alfombras. Sin embargo, la fabricación industrial y mercantilización ha supuesto el olvido de su elaboración artesanal tradicional. Con la ayuda de la investigación de la diseñadora y activista ambiental Kavita Parmar, el Atelier Talasin, situado en el pueblo Ait Ourir, a los pies de las montañas de Alto Atlas, ha rescatado la esencia textil marroquí.

Cuando Parmar se unió al proyecto, descubrió que tanto el material como la técnica que utilizaban las tejedoras Amazigh eran importados, vilipendiando así una costumbre milenaria y minimizando la autenticidad de las piezas. “La diseñadora Kavita nos ha enseñado cómo hacer una alfombra: qué tipo de lana usar, la forma de lavar los tintes, el proceso de tintes naturales, el tipo de nudo….”, afirma el fundador de Atelier Talasin, Shane Ordovas.
Tradición modernizada
“Mi proceso fue volver atrás para ir hacia adelante. No hacen falta más productos en el mercado que dañen al medio ambiente, a la gente que los hace, a la gente que los compra y, por supuesto, al bien cultural”, explica Kavita, promotora del proyecto y adalid de la moda sostenible.

Con este principio en mente, reactivó la desconocida práctica del nudo “bereber”, casi completamente reemplazada por homólogos más sencillos y rápidos de tejer como el nudo turco o colonial, e impulsó el uso de la lana suave y brillante de las ovejas de Siroa, especie autóctona en peligro de extinción por la búsqueda de lana más económica dentro de la industria textil marroquí. Asimismo, la aplicación de henna como tinte es una opción natural que brinda a estas alfombras hechas a mano de diseños en colores terrosos similares al paisaje del desierto, en tanto que cuida del medio ambiente.
Otro de los motivos por los que esta iniciativa se sitúa en la vanguardia es el nacimiento de una empresa horizontal, en las que son las artesanas, diseñadoras y tejedoras las que toman las decisiones principales. Según el fundador Ordovas, el objetivo último de Atelier Talasin ha sido crear una comunidad donde las trabajadoras estuviesen más involucradas en el proceso productivo y favorecidas a nivel económico, ofreciendo posibilidades para desarrollarse profesionalmente de forma digna.

Durante el mes de febrero la colección colgará de las paredes de la Real Fábrica de Tapices, una institución que, según el director general Alejandro Klecker, “se está abriendo para que la gente vea una nueva forma de tejer, que es sostenible y de economía circular, donde jóvenes diseñadores como Kavita cambian los modelos pero siguen basándose en la técnica de los nudos hechos del tapiz de canilla”.


