Hoy, 29 de septiembre de 2024, se cumplen 453 años del nacimiento de Caravaggio, el pintor barroco que llevó una vida repleta de delincuencia.
Los orígenes de un pintor revolucionario
Michelangelo Merisi, natural de Milán, pasó a ser posteriormente conocido por el nombre de la localidad italiana de Caravaggio, donde residió los primeros años de vida con el fin de protegerse de una epidemia de peste. No obstante, la enfermedad se apoderó de la localidad y arrasó con la vida de su padre.
Con tan solo 13 años, empezó a trabajar como aprendiz de Simone Peterzano. Tras concluir su formación, comenzó a moverse en importantes ámbitos artísticos y a tener contacto con obras significativas como La última cena de Leonardo da Vinci.
Poco tiempo después se marchó a Roma y sus bajos recursos económicos le obligaron a instalarse en uno de los peores barrios de la ciudad, estando diariamente rodeado de mendigos, borrachos y meretrices. Trabajó en diferentes talleres para intentar sobrevivir, aunque su economía no comenzó a florecer hasta que se relacionó con su nuevo mecenas: el cardenal Francesco Maria del Monte.
Entre lo sagrado y lo vulgar
A partir de entonces, Caravaggio comenzó a recibir encargos religiosos, entre los que predominaba su explícita manera de representar los cuerpos sin vida y la escasa delicadeza de los personajes sagrados, realizados a partir de modelos callejeros. De hecho, era tal la magnitud que tuvo que rehacer algunas de sus obras para aproximarse a los cánones más ortodoxos de la pintura sacra.
Por ejemplo, en la Madonna de Loreto, la Virgen aparece representada con el Niño en brazos recibiendo de manera informal a dos peregrinos, él con los pies sucios y ella con una cofia desgarrada. Además, para la Virgen empleó como modelo a una conocida prostituta, causando esta obra malestar al considerar que se había tratado con poco respeto un asunto tan importante. Asimismo, para la Muerte de la Virgen recurrió al cadáver de otra meretriz encontrada en el río Tíber.


Artista a la fuga
Caravaggio estuvo acusado en diversas ocasiones de agresiones y atracos. Sin embargo, el hecho más impactante se produjo en mayo de 1606, cuando se encaró a Ranuccio Tomassoni y le mutiló el miembro viril con su espada, alcanzándole de forma accidental una arteria y provocándole la muerte. Tras este trágico acontecimiento huyó a Nápoles y después a Malta, donde se cree que participó en una pelea callejera en la que un varón resultó herido de gravedad. Como consecuencia, en octubre de 1608 fue encerrado en las mazmorras del fuerte de San Ángel, donde se descubrió la pena de muerte que había recibido en Roma.
Tras huir de Malta, Caravaggio se dirigió a Sicilia, aunque en el verano de 1609 regresó a Nápoles bajo la protección de los Colonna. Además, obtuvo el perdón gracias al nuevo papa y pudo retornar a Roma. En Nápoles fue víctima de un intento de asesinato por personas desconocidas que le provocaron graves heridas que le desfiguraron el rostro. Tras ello, pintó Salomé con la cabeza de Juan el Bautista, mostrando su propia cabeza en el plato.

El final de un gran maestro
En julio de 1610 se anunció que Caravaggio había fallecido a los 38 años de edad a causa de una fiebre en Porto Ércole. Sin embargo, no fue hasta 2010 cuando se encontró un cadáver en el cementerio del mismo municipio que podría corresponderse con él al tratarse de un varón de 1,65 metros de altura que tenía entre 35 y 40 años cuando falleció. Además, el genoma de dicho cadáver coincide con los habitantes actuales del lugar que llevan el mismo apellido de Caravaggio. Probablemente la causa de su muerte fuese una infección por estafilococo, quizás contraída por una herida de arma blanca.


