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¿Y si las Pinturas Negras no fueran de Goya?

Polémica en torno a la autoría de un icono del Prado

Las Pinturas Negras, uno de los conjuntos pictóricos más emblemáticos del Museo del Prado, podrían no haber salido de la mano de Francisco de Goya. Al menos eso sugiere el catedrático Juan José Junquera, quien plantea desde 2003 que su autoría corresponde en realidad a su hijo Javier de Goya. De confirmarse la hipótesis, habría que reescribir uno de los capítulos más importantes de la Historia del Arte español.

La polémica propuesta de Junquera se fundamenta en una serie de contradicciones documentales e históricas que ponen en duda la autoría del aragonés. El investigador, tras revisar en detalle la historia de las Pinturas Negras, asegura que todo apunta a que estas fueron realizadas por Javier en la Quinta del Sordo —la finca adquirida por Goya a orillas del Manzanares— una vez fallecido su padre. 

Testimonios ausentes y documentos dudosos

Resulta ciertamente llamativo que no existan testimonios de amigos o familiares de Goya que aludan a estas creaciones tan singulares, y que incluso Javier, al escribir una breve biografía de su padre, no incluyera las pinturas de la Quinta del Sordo entre sus murales, como sí hizo con las del Pilar o las de San Antonio de la Florida.

El llamado inventario Brugada es el documento que, hasta ahora, se venía considerando clave para la datación de las Pinturas Negras. Supuestamente, fue elaborado por Antonio de Brugada —pintor y amigo de Goya durante su exilio en Burdeos— hacia 1823 o 1828. Sin embargo, Junquera señala que Brugada no pudo redactarlo en las fechas propuestas porque estaba exiliado en Francia y no en Madrid. Además, en el inventario se usan diversos términos  —como “vargueño”, “maque” o “estilo Luis XV”— que no existían o no se usaban en España en tiempos de Goya. Según Junquera, este texto se tuvo que hacer medio siglo después de la muerte del pintor, lo que compromete seriamente su fiabilidad.

Cuestiones espaciales y contradicciones testimoniales

El argumento más demoledor de Junquera es el referido al espacio físico donde se realizaron. Los documentos usados tradicionalmente por los historiadores —entre ellos el ya mencionado inventario Brugadahablan de escenas pintadas en la segunda planta, pero la Quinta del Sordo, en su origen, solo tenía una. La segunda se la añadieron sus descendientes una vez muerto el pintor. Asimismo, aunque la documentación notarial de la casa describe habitaciones, muebles, objetos y menciona “unos cuadros”, está exenta de alguna referencia a las llamadas Pinturas Negras. Estas solo figuran en los registros notariales durante los frustrados intentos de venta de la finca por parte de Mariano, nieto del maestro fuendetodino.

Una de las hipótesis de la ubicación original de las Pinturas negras en la Quinta del Sordo | Fuente: Wikimedia Commons

Otro punto clave es que los primeros testimonios afirman que la casa de Goya estaba “enriquecida con bellas y caprichosas obras de sus manos”, situadas principalmente en la escalera y comparables a las del Pilar o San Antonio de la Florida. Estas descripciones no encajan con las Pinturas Negras, cuyo tono es mucho más sombrío. Asimismo, los testimonios de la época hablan de frescos, no de óleos sobre yeso. Quizás debamos preguntarnos si se referían a unas pinturas murales o simplemente a cuadros del artista que allí se guardaban. 

Del “hombre gris” al nieto especulador

El candidato alternativo que propone Junquera para la autoría de las Pinturas Negras es Javier de Goya, de quien se sabe muy poco. Retratado por Goya en 1805 y apodado “el hombre gris”, Javier no dejó huella como artista. Fue más bien un pintor aficionado conocedor de sus ideas, gustos y técnicas. ¿Quién mejor que él para pintar en la Quinta? Tenía la casa, la oportunidad y los conocimientos para ello. 

Parece ser que otra de las piezas clave de este rompecabezas es el nieto de Goya, Mariano, un sujeto que se dedicaba a especular con terrenos, préstamos y, por supuesto, con los cuadros de su abuelo. Junquera sugiere que Mariano pudo atribuirle a este unas obras que en realidad eran de su padre como estrategia de valorización en el mercado artístico. Sin embargo, también reconoce que “aunque las Pinturas Negras no sean de Francisco de Goya, su calidad es indiscutible”.

Reacciones a la hipótesis de Junquera

Las teorías de Junquera fueron completamente rebatidas en 2004, punto por punto, por el investigador británico Nigel Glendinning,​ uno de los más reconocidos especialistas en la obra de Goya. Por su parte, el Museo del Prado insiste en que no existen pruebas concluyentes para cuestionar la paternidad de Goya. Sea como fuere, la propuesta de Junquera ya ha generado un acalorado debate que trasciende lo meramente artístico. Algunos especialistas han señalado la conveniencia de revisar críticamente el legado atribuido al pintor fuendetodino.

Vista general de la sala de las Pinturas Negras | Fuente: Museo del Prado

Sea cual sea la verdad —si fueron obra de un genio atormentado, de un hijo en la sombra o de un nieto manipulador—, lo cierto es que estas pinturas continúan ejerciendo la misma fuerza hipnótica que las consagró para la eternidad. Puede que el secreto que las rodea nunca termine de revelarse. O puede que la verdad ya se haya descubierto.

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