Jurado Nº2 se estrenó el pasado 31 de octubre en los cines de España
Warner Bros presenta la nueva película escrita por Jonathan Abrams. Dirigida y producida por el aclamado Clint Eastwood, conocido no solo por su gran carrera como actor en películas emblemáticas como El bueno, el feo y el malo y Cry Macho, sino también por dirigir otras como Million Dollar Baby (2005) donde ganó el Oscar a Mejor Director y Mejor Película.
Su reparto sensacional compuesto por Toni Collette, imprescindible en los dramas policiacos, Nicholas Hoult, conocido por sus grandes actuaciones en películas como El menú (2022) y otros actores como J.K. Simmons y Zoey Deutch, hacen esta película tentadora y llamativa para todos los espectadores.
¿De qué trata la película?
La trama es simple pero está lejos de ser aburrida. Seguimos a Justin Kemp (Nicholas Hoult), un hombre casado y a punto de convertirse en padre. Durante un momento crítico en el embarazo de su esposa (Zoey Deutch), es llamado como jurado en un juicio por asesinato. El acusado es señalado por la muerte de su novia tras una pelea en un bar lleno de testigos. Pronto, Kemp descubre que tiene una conexión directa con el caso. ¿Qué harías si de ti dependiese la libertad de alguien?
Crítica cinematográfica y análisis. “Esto promete”…
El mayor acierto de esta película radica en su trama: parte de una premisa sencilla y, gracias a una sólida estructura narrativa, construye un clímax de alta intensidad que mantiene al espectador completamente absorto. Sin embargo, no está exenta de debilidades. Resulta sorprendente que, a lo largo de sus casi dos horas de largometraje, apenas logremos profundizar en los personajes. Si bien se exploran los conflictos internos del matrimonio, la ausencia de un desarrollo más complejo limita la capacidad del público para empatizar plenamente con su situación. Un error significativo en una historia que pide una conexión emocional profunda.
Si hay un personaje más insoportable que Justin, es Harold, el policía jubilado al que da vida J.K. Simmons. Su entrometimiento constante en el caso consigue sacar de quicio al espectador, y realmente no puedes culparle porque el señor Kemp no para de hacer suposiciones para que el veredicto final cambie. Esto crea un nerviosismo palpable. Solo sale gritar a la pantalla «¿Eres tonto o qué te pasa?» mientras intentas salir de la sala, pero otra parte quiere quedarse para ver qué hace el personaje y gritar “¡Te lo dije!” cuando él mismo se delate.

La caída en picado del tercer acto
Todo se tuerce durante el tercer acto. La abogada de la víctima comienza a sospechar de Kemp y analiza cada uno de sus movimientos. Es aquí donde la película pierde todo el sentido. Si bien es cierto que hay una prueba que sitúa al verdadero culpable en la escena del crimen, se hacen suposiciones que no se explican. ¿Cómo es posible que ella empiece a sospechar de Kemp simplemente porque aparece en una lista de coches que han sufrido un accidente? Si comienza a investigar es porque ha encontrado otras evidencias que no hemos captado, pero al tratarse de una película centrada en una investigación, mostrar esos momentos era clave para hacer la historia más tensa y dinámica. En el momento decisivo de la trama todo cae en picado.

Esto resulta especialmente decepcionante porque no habrá una segunda parte, ni es necesaria. Sin embargo, este desenlace incompleto no convence. Era la parte que más prometía: ver a la abogada intentando atrapar al asesino real esperando a que se le escape un minúsculo detalle que lo incrimine.
Pero… ¿Y el final?
El final abierto invita al espectador a especular sobre qué pasará. Es la parte que más destaca a nivel cinematográfico con ese primer plano con el que se cierra la película. Las dos primeras partes de la película tienen los mismos factores que el resto de películas de temática jurídica. Colores fríos y neutros que muestran seriedad y te sumergen en la frialdad de los juicios (exceptuando las escenas del bar donde los colores son sensacionales, típicos de un pub). El montaje destaca la fuerza del guion. Es un movimiento muy arriesgado mostrar el giro clave al inicio de la historia, pero el dinamismo y la yuxtaposición de escenas anima a seguir consumiendo.

Es una película poco pretenciosa, ejecutada de manera que no pasa desapercibida ante otras películas de temática similar. Una pena que haya quedado tan plana. Pero el cine es subjetivo, de ahí su belleza.

