El certamen reunió a casi 111.000 asistentes, consolidó su proyección internacional y dejó un mensaje social en su gala de clausura
El Festival de Málaga concluyó su 29ª edición con un crecimiento del 3,5 % en espectadores y participantes. El evento reforzó su dimensión internacional y su impacto económico en la ciudad. Durante diez días, el certamen combinó cine, industria audiovisual y reflexión social en torno a temas como la dependencia, el medio ambiente y la diversidad.
Más público y actividad cultural
El Festival de Málaga se celebró del 6 al 15 de marzo y reunió a cerca de 111.000 espectadores y participantes. La cifra incluye las 53.600 entradas vendidas y asistentes a actividades paralelas.
En total se proyectaron 263 películas, además de exposiciones, encuentros y conciertos. Entre ellos destacó el concierto de clausura de Luz Casal y la exposición fotográfica de Amparo García en la calle Larios.

También se celebraron actividades en espacios como La Villa del Mar, en la playa de La Malagueta, y el Espacio Solidario, donde participaron 42 asociaciones.
La programación expandida MaF —Málaga de Festival— se desarrolló entre el 12 de febrero y el 5 de marzo. Reunió a unas 15.000 personas en 125 actividades repartidas en 55 espacios culturales.
El festival alcanzó una recaudación cercana a los 360.000 euros y sumó 4.761 acreditados. Entre ellos hubo invitados, profesionales de prensa y representantes de la industria audiovisual.
Un festival cada vez más internacional
La dimensión internacional del festival también se reforzó en su área de industria, MAFIZ. En este espacio participaron 1.700 profesionales procedentes de 61 países.
Dentro de esta sección se celebraron los Spanish Screenings Content, donde se presentaron 159 películas con más de 1.100 visionados.
El programa Málaga Short Corner recibió 485 cortometrajes inscritos y seleccionó 56 obras. Además, se creó el nuevo Premio Talento RTVE para proyectos de cortometraje.

MAFF Málaga Fund & Co-production Event reunió a 49 proyectos en desarrollo y representantes de empresas de distintos territorios. Durante el encuentro se organizaron más de 720 reuniones profesionales entre participantes de 21 países.
En paralelo, el festival impulsó el talento emergente. El programa Campus Málaga Talent reunió a 21 jóvenes cineastas. También participaron 20 creadores digitales en Hack MAFIZ Málaga, elegidos entre 14.000 candidatos.
Entre las novedades destacó Andalucía International Audiovisual Networking, con reuniones entre empresas andaluzas y responsables internacionales del sector audiovisual.
Impacto económico en la ciudad
La celebración del festival generó una importante inversión en Málaga. El gasto directo en la ciudad alcanzó los 2.375.000 euros durante la edición de 2026.
De esa cantidad, 740.000 euros se destinaron a contratación de empresas y profesionales locales. Otros 400.000 euros correspondieron a servicios técnicos de producción audiovisual.

Los servicios hoteleros y de restauración supusieron 965.000 euros. A ello se sumaron 270.000 euros en comunicación, soportes e imagen.
El evento también generó empleo. Se contrataron 240 trabajadores eventuales y colaboraron 33 profesionales locales. Además, participaron más de 150 empresas malagueñas en tareas logísticas y de producción.
Una clausura con mensajes sociales
La gala final puso el foco en varias reivindicaciones sociales presentes en las películas premiadas. Entre ellas, destacaron la atención a la dependencia, el cambio climático y la visibilidad del colectivo LGTBIQ+.
La Biznaga de Oro española fue para Yo no moriré de amor, de Marta Matute. La directora relató su experiencia personal tras la enfermedad de su madre y pidió más recursos para el cuidado de personas con demencia.

Durante su discurso también recordó el papel de muchas mujeres migrantes que trabajan como cuidadoras. Subrayó la necesidad de reconocer su labor en el sistema de atención.
La Biznaga de Oro iberoamericana fue para El jardín que soñamos, del mexicano Joaquín del Paso. El director dedicó el premio a quienes protegen el medio ambiente y sufren persecución por ello.
El cineasta Ian de la Rosa también subió al escenario por su película Iván & Hadoum. Defendió la presencia de miradas diversas en el cine español y afirmó que las personas LGTBIQ+ seguirán presentes detrás de las cámaras.
Un festival consolidado
La gala de clausura estuvo presentada por la periodista Elena S. Sánchez y la actriz Masi Rodríguez. El acto combinó momentos de emoción con actuaciones musicales y homenajes al cine. Entre ellos destacó el recuerdo al guionista Rafael Azcona y las actuaciones de varios artistas invitados.

Con esta edición, el Festival de Málaga consolida su crecimiento como punto de encuentro del cine español e iberoamericano. La organización ya ha anunciado las fechas de la próxima cita. La 30ª edición se celebrará del 26 de febrero al 7 de marzo de 2027.


