Tras su debut literario A una maldición de encontrarnos, Lidia Castillo continúa en el mundo literario a punto de estrenar la segunda parte de su trilogía romantasy
Cuando Aria regresa al pueblo que alguna vez llamó hogar, descubre que los motivos para quedarse son escasos en comparación con los motivos para marcharse. Su madre no muestra ningún ápice de alegría al verla, un chico misterioso irrumpe en su vida y los secretos de sus amigos amenazan con determinar el destino de su nueva vida o, incluso, su propia existencia.
Con todo esto, la búsqueda de la verdad se presenta como un desafío más que un deseo. Revelarla implica traicionar una parte fundamental de su identidad y enfrentarse a una atracción que la lleva al borde del abismo, justo en las puertas de un destino que parece desafiarla.
Cuando descubre el primer secreto, que viene de la mano de aquel chico que aparece más de la cuenta en su vida, Kilian, Aria comienza a descubrir la verdad de lo que sucede en el pueblo en el que decidió continuar su vida, y a darse cuenta de que sus sueños podrían ser, en realidad, pesadillas.
Con esta premisa como principal sinopsis del libro, A una maldición de encontrarnos nos muestra que muchas veces la verdad está mucho mejor ocultada que desvelada. Desde el desarrollo de personajes hasta la construcción de mundos de fantasía, Lidia Castillo comparte su perspectiva única sobre la escritura, revelando sus inspiraciones y su evolución como escritora. Además, nos aclara conceptos de los personajes, nos muestra cómo fue capaz de crearlo todo, y muestra un pequeño vistazo exclusivo a lo que nos depara la segunda parte de su trilogía.

¿Es lo mejor saltar al vacío?
Pregunta: ¿Por qué escribiste este libro?
Respuesta: La verdad es que me gusta mucho esa pregunta, cuando estás haciendo un proyecto, el recordarte el “por qué” también te da mucha fuerza en momentos de debilidad. Desde pequeña siempre me ha gustado crear historias, y lo hacía desde diferentes puntos (jugando, dibujando…) y cuando descubrí el mundo de la lectura a los 15-16 años, me nació esa inquietud de escribir una novela. Como me encantaba leer, siempre decía que mi sueño sería crear mi propia historia con mis propios personajes, pero me costó bastante acabarlo. Tenía muchas ideas pero siempre se quedaban en el cajón. Aunque no tenía tanta seguridad en mí misma, tenía la mentalidad de que yo era una persona poco constante y actuaba a raíz de esa creencia. Entonces, además de eso, muchas veces se romantiza la escritura. Además de tener intuición y talento, tienes que tener herramientas y conocer técnicas para no abandonar lo que es la historia. Tuve la primera idea de A una maldición de encontrarnos cuando tenía diecisiete años. La empecé, pero la dejé a medias. Cuando pasaron los años, que fui cogiendo más confianza en mí misma y fui aprendiendo a escribir, al final la terminé escribiendo. Yo quería escribir una historia que me hacía sentir igual que sentía con otras historias que yo creía. Quería escribir para hacer disfrutar.
P: ¿Consideras que ahora tienes problemas para empezar proyectos?
R: A ver (risas) ¡Buena pregunta! Ahora, a raíz de otras cosas en mi vida me he demostrado que puedo ser constante. Es cierto que eso lo tengo bastante claro. Ya sé que lo he conseguido una vez, y rescato mucho ese recuerdo, pero siempre hay dudas. Un libro es un proceso tan largo… y al combinarlo con otros trabajos… te mentiría si te dijese que siempre que empiezo algo sé que voy a acabarlo.
P: ¿Cuándo empezaste a pensar en este libro?
R: ¡Es que no te sabría decir! (risas). Era un poco cliché al principio, cuando nació en 2017 cogí muchos estereotipos: Una chica nueva, sosa, se va a un pueblo, encuentra al típico chico malo que es un poco borde y sarcástico… Esa idea la cogí años después y la adapté a la persona que era. Había madurado en ese sentido. Reescribí los primeros capítulos y fui desarrollándolo muy poco a poco. Fue muy progresivo, las ideas fueron madurando poco a poco hasta conectar todo y ser lo que es.
P: ¿Que me podrias decir de los protagonistas de la novela?
R: Aria es una persona muy impulsiva. A mucha gente le ha costado al principio que le caiga bien o conectar con ella. Hasta el final de la novela no se conoce su pasado, y no conoces qué le hace actuar de esa forma. Se necesitaba a un personaje así de activo para que la novela avanzase; ella llega a su ciudad natal después de un tiempo, se reencuentra con su madre, que no se alegra de verla, sus amigos… bueno, ella actúa con impulsividad. Si no tuviese ese carácter, no se descubriría nada, además es muy humana. No quería hacer un personaje perfecto. Quería que la protagonista cometiese fallos y alejarme de esa perfección que siempre queremos alcanzar, y que aún así, el lector lograra empatizar con ella. Es muy empática y muy perseverante. Ella lucha hasta el final para saber qué está pasando. Y luego, Kilian, es el prototipo de chico que sigue el patrón de sarcasmo, vacillón… pero es muy bueno. No es el chico malo, pero quería coger partes de esa personalidad que a mí me gustan y que hacen la trama más chispeante; ese tira y afloja, ese pique… a mí eso me gusta un montón. Pero luego, algo que también he hecho ha sido construir a alguien empático.
Un hechizo de psique y magia
P: Eres psicóloga. ¿Has recurrido a algunas técnicas de la materia para tu escritura?
R: De forma muy inconsciente, al conocer mucho las emociones, las interacciones, los conflictos… me salía aplicar todo lo que trabajo en los talleres. A la hora de escribir la disciplina, he trabajado bastante por mi trabajo. Dejaba el móvil, o con métodos pomodoros para poder escribir mejor. A mí me funciona mejor escribir por las mañanas. Es ir viendo qué te funciona.
P: ¿Eres más de Kilian o de Aria?
R: ¡Es complicado! Aria es el personaje que me ha acompañado durante todo este camino, pero Kilian… es mi punto débil. Aunque mi punto débil es uno secundario, Jared, que es el típico gracioso. ¡Me lo pasé tan bien escribiendo a ese personaje, riéndome yo sola!
P: ¿Cómo elaboraste el sistema de magia?
R: Es que eso lo estoy desarrollando más en el segundo libro. Sobre todo me he centrado en que el sistema de magia llevara la trama. Estuve viendo una clase de Brandon Sanderson que dice que hay sistemas de magia blandos y duros, y que luego hay un sistema de magia que es el que desconocemos, la magia, las consecuencias… En realidad es muy básico porque son los elementos de tierra, de aire, de fuego, mezclados, pero sí que es verdad que en cuanto a Aria, que tiene más habilidades especiales, lo hice dejándome llevar. A medida que ella iba conociendo los poderes, yo los iba conociendo, al igual que el lector. En el segundo libro se descubre cómo funciona el sistema de magia, las consecuencias, su grado de poder…
P: ¿Consideras arriesgado desarrollar tanto el worldbuilding en una segunda entrega?
R: Sí. El primer libro es muy distinto al segundo. Para los amantes de la fantasía se les va a quedar un mal sabor de boca, pero espero que se lean el segundo libro, porque quería dejarlo para más adelante porque era imposible de abarcar en el primer libro. Se descubre lo que es este mundo y cómo funciona al final. Por una parte digo que la gente quiere seguir leyendo, pero a lo mejor las personas que han querido fantasía desde el primero… pueden perder el interés. Pero es guay, es imposible que sepas a dónde te va a llevar esta historia. Me gusta que comencemos en la Tierra y que luego vayamos a otras parte.
P: ¿Qué crees que tiene tu libro que no tiene otros del mismo género?
R: Yo te diría que el misterio. La protagonista tiene que ir viendo qué es lo que está pasando y por qué hay tanto secretos. En el segundo vamos a ver nuevas voces narrativas, y vamos a tener una pareja nueva. Creo que eso no lo he visto en muchos libros de fantasía y romance, porque se centran en la pareja principal.
P: ¿Qué vamos a esperar de la segunda parte de la trilogía?
R: Va a ser super diferente. Vamos a explorar un worldbuilding bastante diferente al del primer libro, porque no vamos a estar en la Tierra, y vamos a completar todas las incógnitas del primero. Vamos a tener mucha tensión sexual entre los protagonistas, y vamos a ver cómo se va desarrollando la relación, porque estamos en un punto donde hay mucha desconfianza por todas las cosas que se averiguan al final del primero. Vamos a tener voces nuevas, así que vamos a conocer mucho mejor a nuevos personajes, y vamos a tener un nuevo shippeo, de enemies to lovers.
P: ¿Qué es lo más personal que has puesto en este libro?
R: Cada personaje tiene algo que conecta conmigo. Es super importante que al crear personajes sean distintos a ti, pero que siempre haya algo que te una. Puedes conectar con tus emociones para ir a ellos. Me ha encantado desarrollar a Aria en la segunda parte, porque tiene que enfrentarse a muchas expectativas y a mucha presión, que es lo que me está pasando a mí con la publicación del segundo libro. No es lo mismo escribir desde la tranquilidad, que en esta situación. Me gusta mucho conectar con Aria a la hora de superar el miedo al fracaso, las expectativas, la presión… creo que eso es lo máximo que voy a poner en mi libro.
P: ¿Qué es lo que peor llevas del proceso de escritura en cuanto a estos temas?
R: Que el primero lo escribí por mi cuenta hasta que lo presenté. En esa época no estaba trabajando, y sentía que al no tener esas expectativas y esa presión, lo disfrutaba más. Este nuevo libro está siendo un reto para mí. Lo he tenido que compaginar con la publicación, viajar, con el nuevo trabajo de psicología… tuve un bloqueo escritor. También ha entrado la perfección y la exigencia. Cuando me sentaba a escribir, no entraba en la historia. Reescribía, volvía hacia atrás… me costaba mucho meterme en el personaje. Ahora mismo me queda poco del segundo. Si quiero seguir en este mundo, tengo que adaptarme a lo que se exige, pero tengo que dejar la presión a un lado.
P: ¿Cómo escogiste el título del libro? ¿Qué significa?
R: A mí me encanta el título, yo lo defendí a muerte y las chicas de Siren Books también me apoyaron. Tenemos el elemento de “A una maldición”, que es fantasía, y “de encontrarnos”, que te está sugiriendo que hay una historia de amor. No me acuerdo de cómo vino, sino que surgió de la nada. Me vino. Con el título del segundo estamos también intentando tener esa estructura.
P: ¿Has estado a una maldición de encontrarte con alguien?
R: (Risas) ¡No! (Risas) ¡Ojalá!
Construyendo Castillos de palabras
P: ¿Cómo empezaste en bookstagram?
R: Yo veía muchos vídeos de Youtube de libros, y recuerdo ponerme en mi habitación a hacer que era una booktuber. No lo subía a ningún sitio, pero me encantaba, y fingía que lo era. Un día di el salto. Cogí mi cámara y grabé un vídeo, (que ahora lo veo y me muero de la vergüenza) pero pasé ese trago de incomodidad de engrentarme a la cámara, edición y subirlo. Luego tuve un parón en la universidad, y luego tuve que dejarlo hace dos años por empezar con la escritura, y a seguir en Instagram. Me gusta mucho, es más día a día. Más inmediato.
P: ¿Consideras la escritura como una actividad solitaria?
R: Sí y no. Te sientas, y estás tú sola, pero estás con tus personajes, y estás acompañada. Hay algo que me ha gustado mucho con esta gira que me han hecho con A una maldición de encontrarnos, y es que te encuentras con un montón de autores y compartes un montón de cosas, así que es muy poco solitario. Todo el mundo es super amable, te ayudan, te apoyan… el proceso de escritura es solitario, pero eso no es todo el proceso. También están las charlas, la promoción, hablar con tu editora que te ayude… es algo que
me encanta.
P: ¿Querías ser escritora y por eso empezaste en bookstagram?
R: ¡No! Ser escritora era un runrún que tenía en la cabeza, pero también me apetecía leer y crear contenido. Estos dos se han ido desarrollando a la par, y sobre todo con bookstagram porque ahora estoy empezando a escribir. Gracias a mi cuenta, he llegado a más gente, no he empezado desde cero.
P: ¿Te han criticado este libro por pertenecer a bookstagram?
R: Que yo sepa, no. Pero siempre se cuestiona el talento o el trabajo que hay detrás de eso, pero no ha sido que me cogieran a mí y me lo dijeran, es que yo ya se lo había ofrecido a la editorial. Yo siento que se cuestiona más a la gente que es conocida y de repente saca un libro.
P: Tu libro es un romantasy. ¿Crees que es necesaria la experiencia romántica previa en la vida real para escribir un buen romance?
R: Buena pregunta. Yo creo que sí, porque si tienes más experiencia lo puedes relatar de un modo más personal y más vívido, pero no creo que sea necesario del todo. Tienes películas, libros, que te explican esas cosas. Está muy bien utilizar cosas que has sentido, pero también combinarlo con la imaginación y todas las influencias de otras historias. A lo mejor yo no he vivido un romance prohibido, pero sí que utilizo cómo me ha hecho sentir un chico para construirlo mejor.
P: ¿Has oído hablar del fast publishing?
R: Yo creo que nos estamos malacostumbrando, y esto afectará a la creatividad de los autores. Queremos que libros que a lo mejor requieren más tiempo, requieran menos. Incluso la sencillez a veces es complicada. Nos estamos acostumbrando a una inmediatez que no es real. Al principio, los escritores no podemos vivir de esto. Pretender que saquemos libros cada cuatro meses hará que se pierda la calidad literaria, porque al final tenemos menos tiempo, o va a someter a esos escritores a mucha presión, que luego pasará factura. Ya no solo con el mercado editorial, sino con todo.
P: Ahora mismo estamos en una ola de hiperacción, por así decirlo. ¿Hay alguna clave para frenar esto?
R: Sí. En seguida te aburres de algo, sentirte bien rápido. Acabo la primera parte, y queremos la segunda. Que esté en nuestra mano, no, pero concienciarnos, sí. Si las editoriales nos acostumbran a esto, al final, queremos esto. Al final es hacer un poco de trabajo individual.
P: ¿Crees que una protagonista femenina necesita, actualmente, ser empoderada para tener una posición de poder?
R: Qué buena pregunta (risas). Pues fíjate que es verdad que las protagonistas que más gustan suelen tener esa personalidad, pero últimamente nos gustan las protagonistas que tienen vulnerabilidades y que poco a poco se van haciendo más fuertes. No que desde el principio sean las putas amas, sino que lo vayan trabajando. Chicas reales, con inseguridades, y que poco a poco vayan trabajándolas. Pero hemos cambiado mucho de rol protagonista. Antes era una protagonista mucho más paradita, más sosita, que tenía como único rol enamorar al chico popular de la clase, pero ahora se ha cambiado ese rol. Ahora nos gusta más el girl power.
P: ¿Crees que ahora se está intentando recuperar una especie de feminismo interseccional entre las protagonistas femeninas, que puedan abarcar todo tipo de personalidades y debilidades?
R: No sé si se está luchando, pero se debería luchar. La chica no necesita ser super independiente y fuerte para ser una chica válida. Puede ser una chica super tímida y que el conflicto de la trama sea apuntarse a teatro. ¡Y puede ser una buena protagonista!
P: ¿Cuál crees que es el mayor fallo que tiene el mundo de la literatura de tu género ahora mismo?
R: Que den más voz a autores nacionales. Se le da muchísimo espacio a autores internacionales, como Tracy Wolff, Sarah J. Maas… pero aquí nada. Es verdad que en romance están Alice Kellen, María Martínez como grandes referentes, pero no te sabría decir un gran referente en España de esto.
P: ¿Hay algun otro proyecto aparte de esto que quieras hacer?
R: Me gustaría probar con una comedia romántica o con un new adult. Es lo que te he dicho, lo veo complicado. En una historia de romance son solo dos personajes, y aparte de los conflictos internos, lo fundamental es la relación. Enganchar al lector con una historia de romance y que se la crea lo veo complicado. Me parece un reto, pero sería un descanso, porque sería auto conclusivo.
P: ¿Qué referentes literarios tienes?
R: Voy a ser básica, pero para mí, Jennifer L. Armentrout, que combina super bien el romance y está super bien construida. Tiene una forma de crear a los personajes, y que se vayan conociendo… además combinándolo con un worldbuilding y un mundo de fantasía. Y obviamente, Sarah J. Maas, pero es que ella se centra mucho más en la fantasía que en el romance, pero es otro nivel. La cabeza que tiene para dejar pequeñas pistas… ¡Qué mapa mental tienes que tener…! ¡Y ya no te estoy diciendo a ninguna autora española!


