13.2 C
Madrid
miércoles, 17 diciembre, 2025
13.2 C
Madrid
miércoles, 17 diciembre, 2025

‘El camino del padre’: el cierre de la saga que nos hizo preguntarnos qué haríamos con la eternidad

Eva García Sáenz de Urturi culmina con esta novela la saga de Los Longevos, una historia que nos ha hecho reflexionar durante más de una década sobre lo que realmente significa vivir mucho… o vivir bien

Doce años después de la publicación de La vieja familia, hoy, 18 de junio, llega a las librerías El camino del padre, el desenlace de una de las sagas más singulares de la literatura española contemporánea: Los longevos, de Eva García Sáenz de Urturi. Editada por Planeta, esta última entrega marca el cierre de una historia que ha trascendido el género fantástico para convertirse en una reflexión íntima sobre el paso del tiempo, la herencia emocional y los dilemas morales de la eternidad.

Los seguidores de la saga llevaban años esperando este momento. Desde que Iago del Castillo apareció por primera vez -sabio, reservado, inmortal-, supimos que nos enfrentábamos a algo distinto. La premisa de Los Longevos es sencilla y poderosa: ¿qué pasaría si algunas personas nacieran con la capacidad de vivir miles de años, sanarse rápidamente, no envejecer, pero sin perder nunca la memoria? ¿Cómo cambia la humanidad cuando no se olvida nada?

La autora, que ya había demostrado su habilidad para entrelazar historia, ciencia y emoción, no sólo creó un universo literario coherente y adictivo, sino que también instaló en la mente de los lectores una pregunta que, con cada libro, se ha vuelto más urgente: ¿Y si fuésemos longevos?

Vivir para siempre… ¿a qué precio?

La saga de los longevos no romantiza la inmortalidad. No hay superhéroes, no hay poderes divinos. Solo personas extraordinarias atrapadas en un tiempo sin fin. La eternidad, en estas novelas, es tanto un privilegio como una carga. ¿Cómo se gestiona la pérdida constante? ¿Qué pasa cuando todos a tu alrededor envejecen, mueren, desaparecen? ¿Qué tipo de memoria construimos cuando no hay olvido posible? A lo largo de las tres novelas –La vieja familia, Los hijos de Adán y ahora El camino del padre– la autora ha construido no solo una mitología fascinante, sino un tratado humano sobre la identidad, la familia, la historia y el amor.

Los Longevos no son dioses, pero conocen el precio de vivir demasiado. Han visto civilizaciones nacer y caer, han sido testigos de todas las formas de crueldad y belleza. Han aprendido que la acumulación de años no siempre trae sabiduría; que a veces solo profundiza el dolor.

¿Qué haríamos con mil años?

Tal vez esa es la pregunta que hace de esta saga algo más que una obra de ficción. La vida humana, con su urgencia, su brevedad, está diseñada para la acción. Decidimos, nos equivocamos, amamos, perdemos, todo con la presión del tiempo sobre los hombros. Pero si ese límite desaparece, ¿qué haríamos?

¿Tendríamos más paciencia? ¿Seríamos más sabios o más cínicos? ¿Nos atreveríamos a amar si supiéramos que la eternidad nos hará ver pasar cientos de personas por nuestra vida? Los longevos plantea que la clave no está en cuánto vivimos, sino en cómo lo hacemos. El conocimiento acumulado no sirve si no es compartido. La experiencia no cura el dolor, solo lo transforma. Y la familia, esa vieja institución que atraviesa los siglos, puede ser a la vez refugio y prisión.

Con El camino del padre, Eva García Sáenz de Urturi ofrece un cierre a la altura de la saga. Una historia donde las piezas encajan, las preguntas se responden (aunque no todas), y los personajes que hemos acompañado durante años encuentran -quizás por fin- un propósito.

Este desenlace no solo recompensa a los lectores fieles, sino que permite volver atrás y releer la saga con otros ojos. Ahora que conocemos su final, todo lo anterior adquiere nuevos matices, nuevas heridas, nuevas respuestas. Los longevos, al final, es una reflexión sobre lo humano desde el extremo: el tiempo infinito. Y ese espejo, oscuro y brillante a la vez, nos ha obligado a enfrentarnos a nuestras propias decisiones, miedos y deseos.

Un final esperado, un legado duradero

Quizá por eso Los Longevos ha calado tan hondo en quienes la han seguido durante más de una década. Porque no se trata solo de una saga de aventuras, ni de una historia de ciencia y mitología, ni siquiera de una crónica sentimental de vidas imposibles. Se trata de una exploración emocional del tiempo como medida de lo humano. Del tiempo como vínculo, como cicatriz, como territorio donde nos construimos.

A través de sus personajes -milenarios pero profundamente vulnerables-, Eva García Sáenz de Urturi ha puesto en palabras algunas de las preguntas más antiguas que nos hacemos como especie: ¿qué nos hace humanos? ¿El cuerpo que envejece? ¿El amor que se acaba? ¿La memoria que se borra? ¿O es, precisamente, la certeza de que todo termina lo que da sentido a todo lo demás?

Con El camino del padre, se cierra un ciclo existencial para los lectores que han crecido con esta historia. Y en eso reside el verdadero legado de esta trilogía: no en la idea de una vida interminable, sino en la posibilidad de mirar la vida con otros ojos. De preguntarnos si estamos viviendo como si el tiempo importara. Si cuidamos nuestros vínculos como si fueran irrepetibles. Si amamos como si el amor pudiera sobrevivir a los siglos.

Al final, Los Longevos no trata sobre vivir para siempre. Trata sobre vivir con sentido. Sobre encontrar, en medio del ruido y de los siglos, un propósito. En tiempos en los que la inmediatez lo invade todo, cerrar una saga de doce años es casi un acto de resistencia. Una afirmación de que las buenas historias no caducan. De que hay libros que, como los longevos, permanecen.

Eva García Sáenz de Urturi ha puesto punto final a una epopeya que ya forma parte del imaginario de miles de lectores. Pero las grandes historias no terminan cuando se cierran sus páginas. Siguen latiendo en quienes las leyeron. Y en ese sentido, La saga de Los Longevos es, de hecho, una historia inmortal.

Actualidad y Noticias

+ Noticias de tu interés

Hay que restaurar el Honmoon

Cómo el racismo cultural, el clasismo artístico y el monopolio del pop occidental ocultan al verdadero caballo ganador... o un disparo anticapitalista a Taylor Swift Durante todo el verano ha habido un debate estúpido entre miles de críticos y fanáticos...

‘Humus’, de Gaspard Koenig: filosofía del colapso, política del subsuelo

Humus (Seix Barral, 2025) la novela del filósofo y escritor francés Gaspard Koenig, es una inmersión radical en la tierra —literal y simbólicamente— a través de las vidas paralelas de Arthur y Kevin, dos hombres que emprenden caminos diametralmente...

Guillermo Aguirre y el consuelo de la escritura: “’Estival’ calmó a mi yo más nihilista”

En Estival, Guillermo Aguirre escribe una pertenencia, una temperatura emocional, un modo de habitar la memoria. Escribe la belleza que se esconde en las cosas pequeñas, en la repetición de lo cotidiano, en el murmullo suave de los veranos...

Descubre más desde El Generacional

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo