La nostalgia toma protagonismo en Los veranos olvidados, la nueva novela de Andrea Longarela
Andrea Longarela ha vuelto este año a las librerías con Los veranos olvidados, publicada el pasado 8 de enero. Esta novela es una reedición de Valiente Vera, Pequeña Sara, una obra anterior que ahora cobra nueva vida bajo este título. Aunque, la historia se mantiene y guarda su esencia con los temas que caracterizan a la autora: nostalgia, valentía y vínculos que perduran a través del tiempo.
En Los veranos olvidados, los lectores serán transportados a un entorno donde los recuerdos del pasado y las emociones del presente se juntan. La trama explora las decisiones difíciles, los lazos familiares y la importancia de enfrentarse a los propios miedos, todo en el contexto de unos veranos que, aunque aparentemente lejanos, siguen muy presentes en el corazón de los personajes.
Pregunta: ¿Qué te inspiró a escribir esta historia?
Respuesta: La nostalgia. Me apetecía escribir una historia que me recordase a mi adolescencia. Esa época en la que no existían las redes sociales ni los móviles, donde era habitual enviar cartas a tus amigos o esperar a volver a ver a alguien en vacaciones.
P: ¿Cómo fue el proceso de construcción de los personajes de Vera, Sara y Alexander? ¿Hay algo de ti misma en alguno de ellos?
R: Fue bonito y muy natural, la verdad. Tenía muy claros los tres perfiles y enseguida encajaron a la perfección. Hay algo de mí en Sara, en esa fragilidad que transmite que, en realidad, no lo es tanto, y que me recuerda a la chica que fui hace muchos años. También me identifico con su mundo interior, esa tendencia a encerrarse en sí misma y a expresarlo, en su caso, a través del arte.
P: La historia mezcla la nostalgia del pasado con la realidad del presente. ¿Cómo fue encontrar el equilibrio entre ambas?
R: Escribí primero las partes de los veranos y eso hizo más fácil enfocar el presente. Al haberlas creado ya, era como si ya las hubiera vivido, lo que me hacía enfrentarme a la versión más adulta de los personajes con otra perspectiva y conociéndolos a ellos y los sentimientos que podían experimentar.
P: Esta novela, es una reedición de Valiente Vera, Pequeña Sara. ¿Crees que tu perspectiva sobre la historia ha cambiado desde que escribiste la primera edición?
R: Pensaba que sí, pues con otras novelas que han pasado por el mismo proceso me había sucedido, pero con esta historia no ha habido mucho cambio. Puede que porque es una novela atemporal y más en la línea de mis últimos trabajos. Releerla y trabajar en ella ha sido bonito, reconfortante, como volver en verano a un lugar que te hizo feliz.
P: Alguna vez has comentado que Valiente Vera, Pequeña Sara es una de tus novelas favoritas de todas las que has escrito. ¿Cómo surgió la idea de reeditar la historia?
R: Es curioso, porque es una novela que me dio mucho a nivel personal y, sobre todo, me aportó seguridad como escritora. Por ese motivo siempre digo que, con respecto a mi carrera, es importante para mí. Sin embargo, al mismo tiempo, no es de las que me han marcado más emocionalmente. También confieso que, después de más de veinte novelas, es muy difícil elegir. Cada trabajo para mí supone un reto, marca una etapa personal…
Pese a todo, siempre tenía la espinita de verla en librerías. Confiaba en la historia y me daba pena que no llegara a más lectoras. Gracias a Booket (Planeta) esta oportunidad ha llegado y estoy muy agradecida. En un mercado que avanza tan rápido y donde es muy fácil quedarse atrás, es increíble que, ocho años después de su publicación original, aún pueda seguir viva.
P: ¿Cómo nació la idea de que Alice Kellen escribiera el prólogo de esta novela?
R: Bueno, para esto debemos retroceder hasta 2016, que fue cuando yo la escribí y Alice Kellen (que por entonces ya era mi amiga) se la leyó. Han pasado muchos años y, si recuerdo a las que éramos entonces, sonrío sin remedio, pese a que en muchos aspectos ni nos reconozco. Simplemente, había visto prólogos de este tipo en otros libros y me pareció bonito compartir algo así con ella. Aunque ahora hay quien pueda creer que es puro marketing, no tiene nada que ver con eso; en aquel momento solo éramos dos chicas llenas de ilusión dándonos la mano en cada nueva publicación.
P: El libro habla sobre decisiones cobardes y actos de valentía. ¿Cómo defines la valentía en el contexto de esta novela?
R: Durante toda la novela, la valentía no supone más que enfrentarse a los miedos. Atreverse a mirarlos a la cara. Aprender a gestionarlos. Vivir y no sobrevivir. Tal como lo hace Alex regresando al lago. Como hace Sara aceptando el dolor y pidiendo ayuda. Como también hace Vera, cada vez que se lanza al agua. ¡Salta, valiente!
P: El miedo es uno de los temas centrales. ¿Qué crees que los lectores pueden aprender sobre cómo enfrentarlo a través de la historia?
R: Creo que hay un mensaje claro, quizá el más importante, que es el de ser capaces de pedir ayuda. No pasa nada por tener miedo, tampoco pasa nada si alguno no lo superamos, no hay que sentirse culpable por ello; pero es importante saber que hay salidas, que hay manos tendidas y que la salud mental es primordial para que todo lo demás funcione.
P: ¿Cómo abordas en la novela el rencor y el perdón? ¿Crees que son dos caras de la misma moneda?
R: Perdonar es complicado, es un proceso largo que hay que trabajar y, además, es muy subjetivo, cada uno lo vive de una manera y tiene unas necesidades y prioridades distintas. Yo pienso en él como una herida; algunas siguen en costra, otras ya son cicatriz, algunas escuecen de vez en cuando, incluso cuando ya no son más que una sombra bajo la piel. Otras desaparecen de repente. Unas pocas no lo hacen nunca.
Y, por otra parte, puede que, por mucho que perdonemos a alguien, no logremos desprendernos del rencor al mismo tiempo. Las emociones están vivas y van por libre. Hay que trabajarlo mucho.
P: Si pudieras definir esta obra en una sola frase, ¿cuál sería?
R: Una historia de amistad, hogar y amor, de personas valientes que tienen miedo y vínculos imposibles de romper.
P: ¿Qué esperas que los lectores se lleven después de leer esta historia?
R: Espero que la nostalgia los abrace, que sientan calidez, pese a los momentos duros, y que cierren el libro con una sonrisa y ganas de saltar.
P: Por último. ¿Puedes adelantarnos algo de algún próximo proyecto?
R: Acabo de entregar el proyecto que se publica en primavera. Estoy muy orgullosa de esta historia, ha sido un reto para mí en muchos aspectos, pero no puedo decir mucho más, prefiero que el lector vaya a ciegas. Voy a resumirlo en tres palabras y que cada uno saque sus conclusiones: Hielo, culpa y flores.


