Planeta recupera una de las primeras novelas de la autora valenciana, un relato que habla del final de una relación y de cómo aprender a seguir adelante
Con esta recuperación, el sello acerca al público los inicios narrativos de Alice Kellen, mostrando cómo ya desde sus primeras páginas apuntaba la sensibilidad y el estilo que la caracterizan hoy.
Un inicio escrito en forma de despedida
En Sigue lloviendo, Alice Kellen lleva al lector a un momento que marca un antes y un después en la vida de cualquier pareja: un divorcio. La novela arranca en un despacho de abogados donde Víctor y Sara firman el final de su matrimonio. Desde esa primera escena, la autora presenta un relato cargado de emoción, en el que se mezclan el dolor de la pérdida y la dificultad de soltar lo que alguna vez fue amor.
La estructura alterna el presente, situado en 2025, con capítulos que retroceden al pasado, cuando ambos se conocieron bajo la lluvia. Así, la autora construye un juego de contrastes: los días luminosos de los inicios frente a las sombras del presente. La lluvia, que aparece en los momentos clave, funciona como un símbolo constante: la unión, la ruptura y también la posibilidad de empezar de nuevo.
Víctor y Sara, dos voces para una misma historia
El centro de la novela son Víctor y Sara, quienes narran su historia en primera persona. Gracias a la alternancia de voces, el lector se adentra en sus pensamientos, sus recuerdos y sus heridas.
Víctor es un hombre marcado por el arrepentimiento. Su vida se mueve entre la nostalgia del pasado y la incapacidad de aceptar el presente. Su carácter está atravesado por la culpa, la necesidad de recuperar lo perdido.
Sara es, en cambio, la otra cara de la moneda. Una mujer que busca recomponerse, aunque sigue sintiendo las cicatrices de la relación. Su oficio de fotógrafa refleja también su manera de mirar el mundo: detener instantes que inevitablemente se desvanecen.
A su lado aparecen personajes secundarios que aportan luz y equilibrio. Sofía, la hermana de Sara, representa el apoyo y la alegría; Anna, compañera de Víctor, actúa como contrapunto con su sinceridad y frescura. Estos personajes ayudan a que la historia no se encierre solo en el dolor de los protagonistas, sino que muestre también los lazos que pueden sostenernos.
El estilo de una autora cercana
Sigue lloviendo fue una de las primeras novelas que Alice Kellen escribió y, aunque hoy regresa bajo el sello de Editorial Planeta, ya se aprecia en ella el estilo que después la convirtió en una de las autoras más queridas de la narrativa romántica actual.
Su prosa es sencilla y a la vez poética. Frases cortas, imágenes muy visuales y un tono íntimo que hace que el lector se sienta parte de la historia. La autora tiene la habilidad de fijarse en los pequeños gestos y en los detalles cotidianos: un mechón de pelo mojado, un colgante en el cuello. Esos elementos mínimos son los que construyen un universo cargado de significado.
La novela habla del amor y de sus fracturas, pero también de la identidad, de la pérdida y del miedo al futuro. No es solo una historia de pareja: es un viaje emocional sobre lo que significa reconstruirse después de que la vida se rompa en pedazos.
Una mirada realista al amor
Aunque se publica dentro del género romántico, Sigue lloviendo no idealiza las relaciones. Aquí no hay príncipes ni princesas, sino dos personas reales, con dudas, errores y contradicciones.
El retrato que la autora hace de la ruptura es honesto y doloroso. La novela transmite la sensación de que los duelos emocionales no avanzan en línea recta: se repiten, retroceden, vuelven una y otra vez. El lector acompaña a Víctor y a Sara en ese proceso lleno de altibajos, donde a veces basta un recuerdo o una mirada para abrir otra vez la herida.
Este enfoque convierte la obra en un espejo. Muchos lectores pueden sentirse reflejados en esa mezcla de nostalgia y necesidad de avanzar, en ese intento de encontrar sentido cuando todo parece derrumbarse.
Personajes humanos
Uno de los mayores aciertos del libro es la cercanía de su lenguaje. Alice Kellen consigue que sus personajes resulten cercanos y humanos, que sus emociones parezcan auténticas. Además, la alternancia de voces le da dinamismo y permite que la historia nunca pierda la tensión emocional.
Quienes busquen una novela llena de giros inesperados quizá no la encuentren aquí. En cambio, quienes se dejen llevar por su tono intimista y melancólico hallarán un relato conmovedor y sincero.
Una reflexión emotiva
Con Sigue lloviendo, la escritora confirma su capacidad para hablar al corazón de sus lectores. La novela no es solo la historia de Víctor y Sara, sino también una reflexión sobre las rupturas y sobre la forma en que nos transforman.
La lluvia, siempre presente, es metáfora de lo inevitable: puede mojar, puede incomodar, pero también limpia y prepara el terreno para lo nuevo. Al final, el mensaje que deja la autora es claro: aunque duela, aunque el pasado pese, siempre hay un camino hacia adelante.
Planeta recupera así una de las primeras apuestas narrativas de Alice Kellen, y el resultado es una lectura que emociona y que invita a mirar al frente.


