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¿Qué era ser ‘pied-noir’? Desde Albert Camus, Emmanuel Roblès, hasta la nueva novela de María Dueñas

En 1962, cientos de miles de europeos tuvieron que abandonar la tierra que consideraban su hogar, convirtiéndose en exiliados forzosos que marcharon a Argelia. Son, desde ese año, pied-noir (pies negros), franceses del Norte de África de origen mediterráneo que buscan su identidad tras el doloroso exilio y una tierra nueva donde implantarse. 

Esta sensación de desarraigo, de pérdida y de identidad fragmentada ha sido explorada en la literatura por autores como Albert Camus, Jean Pélégri o Emmanuel Roblès. Ahora, María Dueñas retoma estas temáticas en Por si un día volvemos (Planeta, 2025) su más reciente novela, en la que la nostalgia y la búsqueda del pasado se convierten en el eje central de la trama.

La herencia del absurdo y el exilio

Albert Camus, nacido en Argelia en 1913, desarrolló su filosofía del absurdo y su obra, tan caracterízala por su crítica a las injusticias sociales y políticas en el ambiente de ser un pied noir. Su identidad estaba marcada por ser hijo de una familia de pied noirs, colonos sin la riqueza ni los privilegios asociados a esa condición, un francés que nunca llegó a ser plenamente aceptado en la metrópoli ni tampoco en la tierra donde nació. Esta sensación de desplazamiento, de estar siempre en el margen, impregnó profundamente su pensamiento y su obra literaria.

En su novela El extranjero (1942), Camus plasma esta condición de extrañamiento a través de Meursault, un personaje cuya indiferencia ante los acontecimientos de la vida y la muerte lo convierte en un forastero incluso dentro de su propia existencia. La historia transcurre en una Argelia bañada por el sol y el mar, pero ese paisaje luminoso y ardiente contrasta con la indiferencia emocional del protagonista y con la dureza de una sociedad que lo juzga no solo por sus actos, sino por su incapacidad de ajustarse a las normas establecidas. La novela es un reflejo del sinsentido que Camus exploró en su filosofía del absurdo: la idea de que la vida carece de propósito intrínseco y que el ser humano se enfrenta a un universo indiferente.

Esta contradicción está presente en Por si un día volvemos (Planeta, 2025). María Dueñas explora la memoria de los exiliados españoles en el norte de África, especialmente en Orán, un refugio para muchos que escaparon de la posguerra y que, con el tiempo, también se vieron obligados a partir. Dueñas recupera la melancolía de estos migrantes que, como los pied-noir, viven en una eterna añoranza de lo que fue y nunca podrá volver a ser: «Es un término no conflictivo en absoluto, pero es de identidad», señala la autora, explicando la historia de estas personas.

¿Qué era ser un pied-noir?

La historia de los pied-noir está profundamente ligada a la colonización francesa en el norte de África, particularmente en Argelia, donde se asentaron desde el siglo XIX hasta la independencia del país en 1962. Sin embargo, la realidad multicultural de ciudades como Orán no solo fue el resultado de la presencia francesa, sino de una confluencia de poblaciones europeas, árabes y judías que compartieron el espacio urbano durante décadas.

Orán pied noirMaría Dueñas Albert Camus Por si un día volvemos
La Place d’Armes et l’Hôiel de Ville, Orán

Uno de los paralelismos más interesantes con otros exilios de la época es el de los republicanos españoles que, tras la Guerra Civil, huyeron a diversos países, entre ellos Marruecos, Argelia y Túnez, entonces bajo control francés. Muchos de estos exiliados encontraron refugio en ciudades como Orán, que ya tenía una fuerte presencia española desde el siglo XIX debido a la emigración de trabajadores y comerciantes. En el contexto del franquismo, el norte de África se convirtió en una de las pocas opciones de escape para los republicanos que temían represalias en España.

Orán, en particular, era una ciudad con una identidad singular: a lo largo de su historia, había acogido a comunidades sefardíes expulsadas de España en 1492, franceses colonos, malteses, italianos y, por supuesto, árabes argelinos. Esta mezcla de culturas generó un ambiente cosmopolita donde se hablaban varias lenguas y coexistían diferentes tradiciones gastronómicas, religiosas y comerciales. Sin embargo, esta aparente convivencia no estaba exenta de tensiones, ya que la estructura colonial francesa imponía una jerarquía social que marginaba a la población autóctona.

Cuando Argelia obtuvo su independencia en 1962, la situación de los pied-noir y de los españoles residentes en el país cambió drásticamente. La mayoría de ellos se vieron obligados a abandonar el territorio, regresando a Francia o a España, aunque algunos lograron quedarse en circunstancias difíciles. Orán, que había sido un punto de encuentro de identidades, se convirtió en un lugar de despedida y de éxodo masivo.

Orán pied noirMaría Dueñas Albert Camus Por si un día volvemos
Boulevard du Lycée. Hótel Royal et Brasserie Terminus, Orán

María Dueñas retrata este ambiente en su nueva novela, dotándolo de una atmósfera nostálgica y decadente. En Por si un día volvemos, Cecilia marcha a Orán para poder huir de un crimen que ella no quiso cometer. A unos trescientos kilómetros del Alicante que tuvo que huir, llega a Argelia para trabajar desde lo más bajo (una finca de cultivo de la hoja de tabaco) para que, con el tiempo, pase de ser una joven indefensa a convertirse en una mujer fuerte que sobrevive al escenario de la época. «Yo intento hacer unos personajes que se saquen siete casillas, quiero que sean creíbles en su peripecia vital para que sea un poco paralela para lo que pasó en la vida real», expresa Dueñas.

Por si un día volvemos y el probable retorno imposible

La idea del retorno imposible es un tema recurrente en la literatura del exilio. Camus lo expresó en sus escritos, al igual que muchos otros autores que han narrado la diáspora de comunidades desplazadas. En la novela de Dueñas, este sentimiento se traduce en una búsqueda emocional, en la necesidad de comprender el presente a través de los fragmentos del pasado. La protagonista no solo se enfrenta a la transformación de Orán, sino también a la de su propia identidad. El hogar que recordaba ya no existe, y su propia visión del mundo se ha visto alterada por el tiempo y la distancia.

El concepto del hogar como un espacio perdido y la lucha por mantener vivas las raíces es un tema universal, presente en múltiples tradiciones literarias. Dueñas, con su estilo evocador y su capacidad para crear personajes complejos, consigue trasladar al lector a un universo donde la memoria y la nostalgia son tan palpables como los paisajes que describe. A través de su relato, nos invita a reflexionar sobre la importancia de la identidad y la pertenencia, sobre cómo las personas y los lugares evolucionan y sobre el impacto que el exilio tiene en la construcción de nuestras historias personales.

La novela como puente entre generaciones

La publicación de Por si un día volvemos no solo nos invita a redescubrir el pasado de los exiliados españoles y pied-noir, sino que también sirve como un puente entre generaciones. Así como Camus dio voz a los sentimientos encontrados de los pied-noir en su tiempo, Dueñas nos brinda una mirada moderna sobre el legado del exilio y la identidad migrante.  Y es que, en la presentación de la novela en Casa Mediterráneo (Alicante), María Dueñas desveló las principales cuestiones de la novela, y estuvo acompañada de Carlos Galiana, Juan Ramón Roca, Eliane Ortega y José Torroja: cuatro personas que, de alguna forma u otra, estaban vinculadas a ese Orán que reconstruye su novela.

Boulevard du Lycée. Hótel Royal et Brasserie Terminus
Encuentro con María Dueñas en Casa Mediterráneo | El Generacional

Carlos Galiana es descendiente de una familia alicantina con empresas en Orán, donde él mismo vivió su infancia y juventud. En la actualidad, él es presidente de la Maison de France en Alicante. Contaba a María y al público cómo sus padres acogían sin dudarlo en la empresa a los españoles que se veían forzados a migrar a Orán y se encontraba sin dinero, sin tierra donde descansar y sin trabajo, pudiendo conmover a Eliane Ortega, aranesa descendiente de exiliados españoles, que recordaba y agradecía a María Dueñas el haber podido escribir una novela que le recordase a su infancia: «Cecilia me cogió de la mano y me estiró para volver al Orán de mi infancia», decía, con la voz sobrecogida.

Juan Ramón Roca, investigador, escritor de Los españoles en la Argelia Francesa; emigración y exilio, y divulgador, reconocía en el acto la precisión histórica con la que María Dueñas consigue captar la ciudad multicultural de Orán, en la que convivían distintas culturas y la migración era un recurrente. A esto se le sumaba el testimonio de José Torroja, que fue residente en Orán hasta la independencia, antiguo activista de la OAS Organización del Ejército Secreto); él, al igual que Cecilia, regresó a España en 1962 en uno de los barcos enviados por Franco para la evacuación de la población española. Contaba su historia alegando el miedo que sintió cuando empezó la Guerra de la Independencia de Argelia, describiendo el tumulto callejero y la conciencia de que nada volvería a ser lo de antes.

Por si un día volvemos también plantea preguntas sobre el papel de la memoria en la construcción de nuestras vidas. ¿Hasta qué punto somos prisioneros de nuestro pasado? ¿Es posible recuperar lo que se ha perdido o solo podemos reconstruirlo en nuestra mente? ¿Es, el eterno retorno, inevitable hacia la tierra a la que uno migra por primera vez? A través de su protagonista, Dueñas nos muestra cómo el acto de recordar puede ser tanto un consuelo como una carga, y cómo la búsqueda de la verdad a veces nos lleva a aceptar que ciertos capítulos de nuestra historia nunca podrán cerrarse por completo.

Para los amantes de la historia y la literatura

Para los lectores a los que les apasionan las historias de memoria, pertenencia y búsqueda personal, Por si un día volvemos es una lectura imprescindible. María Dueñas entrega una obra conmovedora que dialoga con la presencia de sus características protagonistas fuertes y el testimonio de los exiliados. Con una prosa cuidada y capítulos ágiles, la autora nos transporta a una época y a un lugar donde la nostalgia y la esperanza se entrelazan de manera magistral. Por si un día volvemos es, en última instancia, un homenaje a quienes han tenido que abandonar sus raíces y reconstruir sus vidas en otros lugares. A través de sus páginas, Dueñas nos recuerda que, aunque la historia pueda separarnos de nuestros orígenes, la memoria sigue siendo el puente que nos une a ellos.

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