Tina Åmodt publica su nuevo libro La otra madre sobre la crisis de una mujer lesbiana, casada y con dos hijos
El libro refleja la reflexión consumida por las dudas sobre su familia ya que creció con la idea de que familias como la suya no deberían existir. Esta idea arraigada la persigue incluso cuando intenta construir una vida basada en el amor y el compromiso.
La autora Tina Åmodt nació en 1985 en Askoy (Noruega), actualmente vive en Oslo. Debutó como escritora en 2010 con Anleggprosa, y su primera novela, Det blir aldig lyst here (2014), recibió el Stig Sæterbakken Memorial Award. Publicó Doris en 2018. En 2019 recibió la beca de escritura Bokhandelen. La otra madre es el cuarto libro de Åmodt.
Aunque a primera vista pueda parecer una novela densa por su temática íntima y emocional, la lectura es ágil y rápida. La brevedad de las frases y los capítulos cortos permiten avanzar con fluidez a lo largo del relato. Esta estructura fragmentada da un ritmo de lectura que invita a la reflexión.
Así comienza La otra madre de Tina Åmodt
Esta historia gira en torno a una pareja de mujeres: Silje Marie y Helene. La madre no biológica es Silje Marie, conocida como la «otra madre», y es desde su mirada y pensamientos que se narra la novela. La familia que forman está compuesta por estas dos mujeres, los dos hijos de Silje que ya tenía y el hijo de ambas a través de la reproducción asistida.
La «otra madre» acompaña el embarazo de su pareja, se compromete con la maternidad desde el amor y crían al niño juntas. La madre biológica del niño es quien da luz al hijo y con quien mantiene una relación sentimental pero marcada por diferencias, entre ellas las diferencias sociales y de carácter que genera un desequilibrio pequeño en la pareja. El hijo en común es el detonante de las inseguridades que enfrenta Silje Marie en la historia.
Helene y los niños parten de vacaciones y ella se queda ocupándose de las reformas de la casa. Durante este tiempo sola y rodeada de cajas se derrumba y siente que ha perdido el sentido de su relación con Helene. Este vacío no solo es por esto sino que comienza a enfrentarse al miedo profundo de fracasar como madre.
Se siente incapaz de conectar con el hijo que han tenido juntas, con su hijo no biológico, ya que siente una distancia emocional con la angustia que no sabe cómo gestionar. No es falta de amor es la idea de que no es biológico y lo compara con sus hijos de sangre. Esa falta de conexión la angustia.
Además, no puede dejar de pensar en el donante de esperma de sus hijos Henry y Olav. La posibilidad de que tengan decenas de hermanos biológicos desperdigados por el país la abruma. Sufre una crisis ya que siente que la identidad de su familia se está fragmentando, se suma también una creciente sensación de aislamiento y la duda de su amor hacia su familia, siente que no es suficiente para sostener a la familia donde cree que ya no pertenece.

Esta novela refleja el significado de una madre cuando no ha gestado a su hijo y la variedad de familias que hay en la actualidad. Este tipo de maternidad refleja las tensiones que pueden surgir cuando los lazos afectivos no coinciden con los lazos biológicos. La reproducción asistida se convierte en un punto de dudas como: ¿Cómo amar a alguien cuando el vínculo parece frágil?
Este tipo de maternidades parece activar temores como la figura del donante, los orígenes biológicos, el número desconocido de posibles medio hermanos, el anonimato y el vacío que puede implicar no tener respuestas. Muchas familias esto no lo ven relevante y lo saben llevar pero para la narradora de esta historia se convierte en una obsesión silenciosa que altera la manera de mirar a sus hijos y a su propia pareja, incluso de mirarse a si misma.
Enfrentarse a este tipo de maternidades es afrontar a todo lo que uno no puede controlar, las emociones que surgen después, las inseguridades personales y la mirada externa de una sociedad que aún no lo acepta del todo.
La sociedad no ha terminado de comprender y aceptar las formas de familia que se alejan del modelo tradicional conformado por madre, padre e hijos biológicos. Legalmente las familias diversas tienen cada vez más reconocimiento pero en la práctica cultural sigue habiendo prejuicios.
En La otra madre, esa mirada externa pesa sin necesidad de ser explícita. Está en los pequeños gestos, en las preguntas incómodas, pero sobre todo el juicio interno de la narradora.
Creo que esta novela de la editorial Tránsito pone en evidencia que los desafíos de la maternidad. No vienen solo desde dentro de la familia, sino también desde fuera, desde una sociedad que todavía mira con recelo o desconcierto a quienes deciden formar una familia de una manera distinta a la tradicional.

