Lucía Solla Sobral debuta con una novela sobre el maltrato psicológico
Una historia llena de una violencia sutil, pero que acaba por matarte por dentro. Con un lenguaje muy cuidado y certero, Comerás flores duele de la primera a la última página.
Una de tantas mujeres
Marina es una chica de 25 años que acaba de terminar la carrera, que vive con su mejor amiga y es feliz. A Marina le gusta pasar tiempo con su perra, salir de fiesta, estar con sus amigos… Una chica con unos hobbies y un estilo de vida normal para su edad.
Jaime es un hombre apuesto de 45 años. 20 años más que Marina. Ella se fija en él: un hombre guapo, atractivo para su edad, con dinero, con las cosas claras. Se conocen más y Marina tarda poco en caer en sus brazos.
Tengo un padre muerto
El padre de Marina ha fallecido hace poco. Esto les desestabiliza, tanto a ella como a su familia. Ella lo recuerda mucho, pero no se habla de él. Es como si siguiera vivo. Porque nadie es capaz de nombrarlo.
Jaime le ayuda en todo. Marina encuentra en él un apoyo que no ha encontrado en ningún otro chico. Marina se aburre de todos, pero Jaime es diferente. La diferencia de edad le hace tener las cosas claras, le ve más maduro que a los chicos de su edad. Cree que es lo que necesita para salir de ese aburrimiento contante.
El hombre de su vida
Restaurantes caros, ropa, viajes… Todo un sueño. Marina trabaja de periodista en una empresa. Trabaja de lo que estudió, pero no le gusta del todo su trabajo. Además de que económicamente no puede seguir el ritmo de su novio. Aunque la mayoría del tiempo no es un problema porque Jaime paga todos los caprichos.
Sin embargo, Marina ya no es la de antes. Cambia estos planes tan chic por lo que hacía antes. Jaime se enfada cuando ella sale de fiesta, cuando hace algo que no le gusta: la deja y luego vuelve. Así que es mejor no hacerlo, así Jaime no se enfada.
Una perra y una amiga
Marina se enfada con su mejor amiga, Diana. Ella le dijo que había algo en Jaime que no le gustaba del todo, pero Marina se lo tomó como un ataque. Tras alguna pequeña discusión, aunque ya casi no vivía en su casa con Diana, Marina y su perra se mudan definitivamente con Jaime.
Todo era perfecto. Vivían juntos, pasaban todo el tiempo juntos. Era un sueño. Menos cuando Jaime se enfadaba. Por una mínima cosa, Jaime le gritaba, le dejaba de hablar por días, no le hacía caso… Pero luego volvía como si no hubiera pasado nada. Le regalaba algo, actuaba normal, y ya estaba.
«Pero no sabía cómo enfadarme con Jaime sin que todo se volviese en mi contra».
Comerás flores
Cuando conoció a Jaime, Marina era vegana. Pero Jaime decidió que no. Jaime decidía lo que comía Marina y lo que no. ¿Cómo no le iba a poder llevar a uno de sus restaurantes caros si no había comida para ella? Hasta que Marina abría la boca para comer la carne que le daba Jaime. Y luego abría la boca para vomitarlo.
«Yo estaba allí, pequeña, no teniendo nada que hacer porque ya había hecho lo que quería y lo que creía que querían de mí. Una relación estable con un hombre serio y responsable. Sentar la cabeza. Volver al norte. Estar quieta un rato. Comer de todo. Comer flores».
Al principio, era solo por la carne. Echaba los animales que ella no quería comer. Después, era todo. Jaime le había dicho algo sutil, comentarios superficiales. Pero que a veces le pellizcara la barriga o le comprara ropa más grande de su talla, a Marina se le quedaba en el subconsciente. Hasta que ya no era solo la carne. Marina tenía que vomitar todo. Todo lo que ingería.
Un novio maltratador
La dependencia, el aislamiento. Esa manipulación. El maltrato psicológico, la violencia, los gritos. ¿Pero cómo iba a cortar con él si era el mejor novio? Cuando estaba bien con ella y no se enfadaba, claro.
De cara a los demás, Jaime era el hombre más detallista, más bueno, más perfecto con el que Marina podía estar. Hasta que se dio cuenta de que no era suficiente, que la estaba matando tanto por fuera como por dentro. Pero aunque fuera consciente, Marina tenía miedo a salir de ahí.
Marina y muchas más
Esta es solo la historia de Marina. Pero hay muchísimas mujeres hoy en día pasando por esta situación. Maridos maltratadores, novios manipuladores, mujeres que no saben salir de ahí, chicas que creen que nadie más las va a querer excepto él.
«Menos cuando decía algo que no le gustaba, entonces parecía que se olvidaba de quererme y yo pensaba más en mi padre y en mí».
Lucía Solla Sobral hace una representación de cómo es entrar en una relación así, en un momento donde eres débil y todo se siente cuesta arriba. Donde todo parecía perfecto, pero cada vez se va tornando más turbio.
Un libro que duele
En Comerás flores, Lucía muestra la realidad de muchas mujeres. Es un libro duro de leer, que duele cada vez que pasas una página, que hace que sientas la necesidad de decirle a Marina que puede salir de ahí, que no está sola, que hay otra forma de vivir. Sin miedo y con ella misma, tal y como era.
Comerás flores es una historia muy necesaria, que abre los ojos y que puede dar un rayito de esperanza a muchas mujeres que estén pasando por una situación similar. Porque comerás flores, pero también puedes comer muchas cosas más.
No hay que ser la víctima perfecta
Es una historia muy completa. Comerás flores muestra perfectamente cómo es vivir una relación tóxica. No hay que ser la víctima perfecta, no tienes que ser de una forma específica, y eso es lo que presenta Lucía en su libro.
Desde el comienzo, la historia te engancha, quieres seguir leyendo, quieres ver cuál es el siguiente límite que Jaime cruza, quieres acompañar a Marina. Es una historia que enseña cómo de cerrados podemos tener a veces los ojos y lo difícil que es salir de una relación como esta.
Madurez y calidad
Con un lenguaje y una forma de escribir tan detallada y cuidada, Lucía sorprende con su debut literario. Utiliza unas formas, unas palabras, un estilo… con una calidad enorme. Hay frases tan reales que duelen, metáforas y comparaciones tan acertadas que desgarran.
En Comerás flores se nota la madurez de una gran escritora que seguro volverá con otras obras tan especiales como esta. Un libro en el que, después de la tormenta y sentir todo lo que la protagonista siente y experimenta, te deja un hilo de paz y esperanza. Una lectura necesaria y obligatoria.
Lucía Solla Sobral
La autora de Comerás flores, Lucía Solla Sobral, nació una ciudad de Pontevedra, Marín, en 1989. Actualmente, vive en Oviedo, donde es creadora y coordinadora de Club de las Letras Salvajes. Comerás flores es su primera novela, de la mano de Libros del Asteroide.


