Barrett comienza con su catálogo a ciegas con un poemario
En Idealista, encontramos poemas sobre denuncia, sobre hogar, sobre la búsqueda de piso, sobre las dificultades actuales. Todo desde un prisma atravesado por el amor.
Encontrar piso
En Idealista, los poemas se suceden a través de cómo evolucionan los sentimientos y los momentos cuando se está buscando piso. El autor o autora (anónimo) hace una especie de metáfora en muchos de esos poemas en los que compara el cómo es encontrar el amor y cómo es encontrar piso. Y sí, es mucho más similar de lo que parece.
Añadiendo una especie de personajes que atraviesan esos poemas como La Propiedad o El Comercial, personifica estos seres como parte importante de la historia común de estos versos. Una forma de representar todos estos pisos y personas que se ocupan de las viviendas, poniéndoles cara y haciéndolos presentes y reales.
La denuncia
Entre estos poemas, Idealista presenta una denuncia real sobre el problema de la vivienda en España. Una denuncia en una forma diferente, bella y nunca vista: en verso. Además, acompañada con imágenes de conversaciones reales sobre visitas a pisos, anuncios de alquileres, sobre casos reales en los que todos nos podemos ver reflejados.
Versos sobre toda la información y documentación inhumana que piden para alquilar un lugar en el que vivir, la relación con intermediarios entre el propietario y el cliente, pasando por la inmobiliaria.
El sentimiento de que hay tantos pisos que podrían ser nuestros.
Sentimiento de pertenencia
En Idealista, también hay poemas del desasosiego. Ese sentimiento de la falta de pertenencia, de búsqueda del hogar. El irse de los pisos antes de haberse ido físicamente. Las mudanzas, las mudanzas, las mudanzas y las mudanzas.
Antes la gente construía casas, ahora no podemos tener ni una ya hecha. Antes, había grandes edificios. Ahora no hay nada. Aunque dejando esta romantización del paso del tiempo, porque el pasado no fue mejor. A pesar de que en algunos momentos lo parezca.
Deseo de tener
Ahora, se aspira a tener un lugar, pertenecer a algo, tener en propiedad algún espacio.¿Contemplamos un sitio del que no querer irnos? Tenemos ya no solo el deseo de tener un espacio propio, sino de que sea nuestro.
El deseo de tener una propiedad, de poder decir “mi casa”, de ponerle nombre a todo.
Con esta denuncia a un problema tan actual y con una sensibilidad especial y real, Barrett comienza su catálogo a ciegas con Idealista. Aunque no sepamos el autor o la autora de esta obra, todos compartimos su desasosiego, su experiencia y su incomodidad en este mundo que exige mucho y no nos da ni un hogar a cambio.


