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Ilu Ros: «La poesía se tiene que leer pausadamente, no se puede hacer de otra manera»

La ilustradora murciana vuelve con esta nueva versión del clásico de Lorca

Penguin Libros lanza nueva edición del Romancero gitano de Federico García Lorca por el 90 aniversario de su muerte, pasado por los ojos y las manos de la ilustradora Ilu Ros.

Pasión por Federico

Pregunta: ¿Qué significa Lorca para ti? ¿Qué significa el Romancero gitano?

Respuesta: Sobre Federico García Lorca ya estuve trabajando previamente. Hice una biografía ilustrada en 2021, que se llama Federico, y luego en 2022 publiqué Una trilogía rural, que son las tres obras de Federico García Lorca Yerma, Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba, que estaban ilustradas por mí con el texto íntegro de él.

hacer las ilustraciones del ‘Romancero gitano’ ha sido como volver a encontrarte con un amigo que hacía unos años que no veías.

De Federico García Lorca, previamente haber trabajado en su obra, yo creo que ha sido posiblemente de los primeros poetas o dramaturgos que yo haya conocido siendo una niña porque ya me recuerdo de pequeña viendo la obra de Bodas de sangre o La casa de Bernarda Alba en el teatro de mi pueblo.

Creo que Federico García Lorca, tanto para mí como para prácticamente todo español, es muy raro que no se haya visto alguna vez una obra suya representada, no se haya hecho algo en el colegio sobre él o no se haya leído un poema. Es alguien que siempre está muy presente en la vida y en el desarrollo de todos los niños y de todas las personas. Con poco que estudies literatura ya te va a salir Federico García Lorca.

Una relectura

P: ¿Ha cambiado leer el Romancero gitano tus emociones o el significado que le has dado a este poemario, desde que lo leíste por primera vez hasta ahora que lo has leído desde una perspectiva de ilustrarlo?

R: Claro. Sí que es cierto que no leo igual cuando leo por gusto, porque me apetece, que cuando sé que tengo que hacer luego un trabajo posterior de ilustración. Ahí hay una lectura mucho más profunda, un análisis sobre los elementos, las figuras retóricas, todo este tipo de cosas. Hay un aprendizaje.

Con el Romancero me ha pasado que algunos de los poemas sí los había leído cuando era adolescente o en el instituto, pero yo creo que no los entendía muy bien. Tampoco estaba habituada a leer poesía y es cierto que cuando lees poesía y no estás habituada o eres muy joven, quieres que venga todo rápido.

A veces no entiendes que la poesía quizá no hace falta entenderla tanto, sino disfrutarla, y luego ya llega el entendimiento.

A la hora de leer el Romancero gitano ahora, es verdad que me he dado cuenta de muchísimas cosas. De que hay una historia detrás de cada uno de los poemas del Romancero y son todas historias distintas. Al hacer este libro he querido salirme un poco de esa abstracción que a lo mejor dices «Voy a ilustrar poesía» y piensas en irte a algo muy abstracto, muy etéreo.

Al final hice la reflexión de que creo que quizá lo mejor que le puede acompañar a un poemario, que además va a ser leído posiblemente por adolescentes y por gente más joven que no está tan habituada a leerlo, traerlo a algo más terrenal, más sólido.

Ya que Federico García Lorca en este poemario te facilita eso, pone una historia detrás de cada poema, voy ver cuáles son esas historias, cuáles son esos personajes y que el lector se los vaya encontrando y vaya entendiendo también qué es lo que Federico García Lorca cuenta.

El imaginario lorquiano

P: El Romancero gitano tiene muchos símbolos, muchos recursos, muchas imágenes… ¿Esto te ha servido de ayuda para crear las ilustraciones o al revés? ¿Te ha sido más complicado porque igual querías imaginar algo más haya y te lo ha dificultado?

R: Yo creo que la dificultad está precisamente en eso, en la facilidad que te da Federico García Lorca. El universo lorquiano es muy visual. Es muy suculento para un ilustrador porque te lo está poniendo todo en bandeja y es una explosión de imágenes en tu cabeza con el simple hecho de leerlo.

Pero cuando tú tienes que ponerlo en papel existe esa pregunta: ¿me limito a reproducir lo que estoy leyendo de una manera muy literaria o me voy a algo muy abstracto? Entonces al final creí que lo mejor era coger evidentemente todo el imaginario lorquiano con sus caballos, su luna, su color verde que es la muerte…

Todo lo que ya te está dando Lorca. Porque tampoco tenía sentido irme a hacer otra cosa porque no la voy a hacer mejor que Lorca nunca.

Luego con todo ese imaginario, ir contando esa mini historia que tiene cada poema, pero quizá partiendo del significado del tema principal de cada poema. Como, por ejemplo, en el poema de La pena negra.

Esa Soledad Montoya, que va bajando del monte y que tiene una pena muy grande y que dice que está muy perdida, que lo único que hace es dar vueltas dentro de la casa. En lugar de ponerla dando vueltas dentro de la casa, esa Soledad Montoya huyendo y al final desvaneciéndose, se convierte ella en la propia negrura. Esa pena negra se la come.

Porque al final el Romancero gitano de lo que habla es de esa pena negra. Él la relaciona con la pena negra de los gitanos y de los andaluces, que es algo mucho más telúrico, una pena que viene del centro de la tierra y que es una tradición milenaria y un dolor intrínseco. Partiendo de todas esas ideas del Romancero, he querido ir creando esas imágenes.

Diferentes procesos creativos

P: ¿Cómo ha sido tu proceso creativo del Romancero gitano? ¿Ha sido diferente a la biografía que has hecho de Federico o Una trilogía rural? ¿O incluso Una casa en La Ciudad?

R: Sobre todo hay dos maneras que tengo de trabajar, que están bastante diferenciadas, que es cuando yo escribo el libro, lo guionizo y lo dibujo, como son la biografía sobre Federico García Lorca o Una casa en La Ciudad o Cosas nuestras.

Son procesos mucho más largos porque tienen una fase de documentación, luego de escritura, luego de guion, luego de storyboard, y luego ya finalmente empiezo a hacer los dibujos definitivos. Son procesos largos de meses y años.

Otra cosa es cuando ilustro el texto de otra persona, de otro autor, como es el Romancero gitano o Una trilogía rural o en otros libros que he ilustrado como Insolación de Emilia Pardo Bazán. Ahí hago una lectura a conciencia y empiezo a sacar las ideas principales que creo que tiene ese autor y, no tanto las emociones, sino qué es lo que a mí me sugiere.

Incluso tomo notas de cosas que a lo mejor parecen muy locas, pero que luego me van a servir para crear ciertas emociones, cierto imaginario. A partir de ahí empezó a hacer una red de conceptos, de imágenes visuales, empiezo a determinar la paleta de color y también determino la técnica que voy a utilizar.

Generalmente, cuando ya hago una ilustración, tomo muchas decisiones, entonces el resto de ilustraciones van como tienen que ir, acorde a ese imaginario o a ese tono que va a tener el libro.

Las imágenes de Lorca

P: ¿Ha habido algún poema que te ha costado más imaginar qué es lo que ibas a hacer? Y, ¿cuál ha sido el poema que más te ha gustado ilustrar?

R: Hay poemas que son más abstractos y otros que son mucho más pedestres, que te cuentan una historia. Por ejemplo, en La monja gitana, que es una monja que está bordando. Resulta que te dice que está bordando alhelíes y ella está imaginando que está bordando en su imaginación flores preciosísimas girasoles, que vienen jinetes…

Realmente ella sigue sola en el lugar donde está, pero en su imaginación está volando hacia otro lugar. Ese poema está mucho más definido, lo que iba a hacer estaba claro.

Luego, hay otros que también están claros, pero se abren más a la interpretación o a la emoción del propio personaje o a lo que está sucediendo, como en el poema del emplazado.

En el Romance del emplazado, el dibujo es un jinete que va caminando y resulta que tiene una premonición de que va a morir y le dicen casi prácticamente la fecha, que en dos meses morirá. Que vaya cortando las flores, que vaya preparando su patio porque va a morir.

Esas ilustraciones no sabía cómo hacerlas. Si hacer esa premonición, si hacer un personaje o luego ir dibujándolo cortando las flores. Al final tome la decisión de que fuera simplemente ese gitano, ese jinete, que va montando a caballo, y conforme va pasando el tiempo, se va hundiendo más. Porque básicamente al final

ha tenido una premonición de que va a morir en dos meses, pero en el momento en el que se lo dicen, ya ha empezado a morir.

Ya no sabes si muere porque era tu sino o mueres porque eres tú mismo porque esa muerte se te ha empezado a agrandar en el pecho. Ese miedo, esa tristeza inmensa. Me gustó al final resolverlo así. Se quedaba más con la idea del poema más que con cómo lo está contando. Por supuesto, con su luna, porque la luna es el presagio de muerte en García Lorca. Empiezo también a utilizar el imaginario.

Los elementos de Lorca

P: ¿Cómo fue la decisión de las ilustraciones de la cubierta?

R: Hay ilustradores que dicen que lo primero que hacen es la cubierta. Yo la verdad es que la cubierta me suele costar bastante, el decidirme qué es lo que va a ir a cubierta. En este caso estaba en dudas de una luz de la luna, el imaginario.

Decidí que quería que en la cubierta aparecieran esos elementos que están en el libro en dorado, que son elementos de Federico García, del imaginario lorquiano. También muy relacionado con los dibujos que hacía Federico García Lorca.

En el primer Romancero gitano, él hizo la cubierta y era como un jarrocinto con unas flores, unos claveles. Dibujo ese jarrón, dibujo el caballo. Él dibujaba muchas manos cortadas, las aceitunas. Todo ese imaginario lo he recogido aquí en esta cubierta.

'Romancero gitano' ilustrado por Federico García Lorca | Fuente: De Kelkoo
‘Romancero gitano’ ilustrado por Federico García Lorca | Fuente: De Kelkoo

Luego el rostro de Federico García Lorca, en primerísimo primer plano. Surge del negro, de esa oscuridad que tiene el Romancero, que es muy de noche. Un Federico García Lorca muy profundo, con una mirada bastante intensa.

Disfrutar de la poesía

P: ¿Tienes algún proyecto futuro? ¿Relacionado con Lorca o propio?

R: Relacionado con Lorca no. En principio no pensaba volver a trabajar nada más de Lorca. Hice Federico, que fue biografía ilustrada. Luego yo le propuse a mi editora hacer Una trilogía rural, que era Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba porque era la obra con la que yo había crecido de niña y ya está, ya no pensé en hacer nada más sobre él.

Mi editora me propuso ahora hacer el Romancero gitano porque era el 90 aniversario de su muerte y es un libro que está muy relacionado también con la muerte, muy relacionado con Granada, con su tierra. Le dije que sí, porque al final una es una enamorada de Lorca. Me volví a lanzar.

Pero sí que este tiempo he estado trabajando en muchas otras cosas y ahora estoy documentándome y estoy preparando el guion de otro cómic que saldrá en un futuro. Siempre tengo algún proyecto en la manga porque si no, no podría sostenerme.

Los ilustradores vamos haciendo siempre muchos malabares con muchos trabajos a la vez para ir sosteniéndonos.

P: ¿Qué quieres o qué esperas que se lleven los lectores cuando lean esta última versión del Romancero gitano pasada por tus ilustraciones?

R: Que la disfruten. Que disfruten de leer a Federico García Lorca, que disfruten de leer el Romancero gitano y que disfruten de leer poesía. Que muchas veces creo que vivimos en un mundo que va muy acelerado. Parece que cada vez se va acelerando más y no dejamos tiempo a las cosas pausadas.

La poesía se tiene que leer pausadamente, no se puede hacer de otra manera.

Espero que con este Romancero que va acompañado de las ilustraciones, que quizá lo hacen también más fácil o más atractivo para entrar en la historia, ayude a eso: a leer lento, a fijarse en los detalles de las ilustraciones, en todas las figuras retóricas que son maravillosas de García Lorca. En disfrutar de simplemente sentarte y ponerte a leer y no estar haciendo ninguna otra cosa, ni scroll en el móvil ni nada.

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