7.7 C
Madrid
domingo, 1 febrero, 2026
7.7 C
Madrid
domingo, 1 febrero, 2026

Elrow vuelve a Ibiza de la mano de UNVRS

Bajo el concepto Enter The WORTEX, la...

‘El rayo que no cesa’, 90 años desde su publicación

El pasado 24 de enero se cumplieron...

‘Highland Rape’: ¿Arte impactante o violencia glorificada?

Alexander McQueen usó la pasarela como un medio para denunciar la opresión cultural y explorar la resistencia a través de su polémica colección

McQueen siempre ha sido un creador cuyos conceptos e imágenes han generado controversia en los medios. En ocasiones, esta controversia es intencionada, pero esta colección otoño/invierno 1995, llamada Highland Rape, es quizás el mejor ejemplo de la visión de McQueen malinterpretada y exagerada por los medios.

Al observar la colección, los periodistas compitieron entre sí para ser los primeros en acusar al diseñador de ser un ‘misógino’. Un idiota insensible que glorifica la violación para obtener cobertura mediática.

La respuesta fue enorme, y fue solo cuando el diseñador comenzó a ofrecer entrevistas sobre el verdadero significado de la colección que la prensa empezó a relajarse. La colección no era un testimonio de la violación, sino un comentario visual sobre la violación de Escocia por parte de Inglaterra.

Inspiración en la retrospección

No era la primera vez que el diseñador utilizaba tácticas de impacto para cautivar a su público, pero podría decirse que fue la más efectiva. La colección suele ser aclamada como el «gran avance» de McQueen y la que consolidó su reputación como el «enfant terrible» de la moda.

A pesar de que muchos lo criticaron alegando que el estilo predominaba sobre la sustancia, parece que esta crítica se basaba únicamente en los espectaculares desfiles que se estaban convirtiendo rápidamente en su sello distintivo.

 

McQueen utilizó el tartán, un símbolo tradicional de Escocia, en prendas que aparentaban estar rasgadas o desgarradas, representando la destrucción de la cultura escocesa por parte de Inglaterra.

Los vestidos y corsés rotos, a menudo confeccionados con tejidos como la lana y el tartán, simbolizando tanto la opresión como la resistencia.

Las chaquetas militares y otros elementos estructurados se contrastaban con los vestidos fluidos, simbolizando la lucha entre la opresión y la rebelión.

Los materiales delicados como el tul y la organza se combinaron con tejidos más robustos, creando una dualidad visual entre lo frágil y lo resistente. Este contraste se acentuaba con la paleta cromática, que utilizaba tonos oscuros  y detalles de rojo intenso, evocando la violencia y la pasión.

Las prendas, cuidadosamente destruidas y reconstruidas, no solo mostraban la habilidad técnica, sino también su capacidad para utilizar la ropa como una narrativa simbólica.

La polémica de la pasarela

El final del desfile también resultó ser típicamente McQueen por su dramatismo y simbolismo. Dos modelos caminaron por la pasarela de manera consecutiva: la primera lucía un top negro corto que exponía tanto su abdomen como sus nalgas, y del cuello de su prenda brotaban una serie de plumas que casi cubrían por completo su rostro. La segunda mujer vestía un vestido negro ceñido que llegaba hasta las rodillas; era el inusual «LBD», en cierto sentido el epítome de la feminidad.

No obstante, el vestido presentaba un desgarro a la altura del pecho. Ella avanzaba con dificultad por la pasarela intentando mantener su modestia mientras la modelo de acero con las plumas la observaba de manera amenazante desde el extremo de la pasarela.

La genialidad de McQueen radica en su capacidad para tomar conceptos oscuros o personales y presentarlos mediante imágenes que pueden interpretarse de múltiples maneras, invitando al público a formar sus propias interpretaciones.

La moda como símbolo de protesta

Las protestas en las pasarelas, destacan el poder transformador de la moda como medio de expresión social y política. McQueen empleó la pasarela  para contar una historia de opresión, resistencia y vulnerabilidad, tratando temas profundos como la violencia histórica y cultural.

Este tipo de acciones en el ámbito de la moda demuestra que la creatividad puede ser un instrumento para cuestionar, desafiar y reflexionar sobre las estructuras de poder y las injusticias sociales.

La moda, en su forma más genuina, trasciende lo estético y se convierte en una herramienta poderosa para el cambio. El diseñador,  nos recuerda que las pasarelas pueden ser un espacio de resistencia, donde el arte y la cultura se encuentran para desafiar las convenciones y despertar nuevas formas de pensar.

 

Actualidad y Noticias

+ Noticias de tu interés

Botas, flecos y alta costura : el vestuario de Beyoncé en la gira Cowboy Carter

Esto no es Texas, pero Beyoncé trae su estilo western maximalista en su tour La gira Cowboy Carter de Beyoncé ya está aquí. Tras el éxito de su gira Renaissance de 2023, la cantante está oficialmente de gira de nuevo...

La contracultura en la moda

La moda no es un suceso independiente ni meramente superficial. Cada prenda tiene una historia, un entorno social y un mensaje que frecuentemente manifiesta la batalla, la resistencia o el anhelo de expresión de generaciones completas Hoy en día, gran...

Moda europea y la política arancelaria de Trump

Las marcas estadounidenses encuentran dificultades tras las nuevas políticas arancelarias de Trump, así como  inversiones en firmas europeas American Eagle, Capri, Ralph Lauren, Abercrombie & Fitch y Levi's declinaron hacer comentarios o señalaron a organizaciones comerciales, como la Federación Nacional...

Descubre más desde El Generacional

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo