El vestido dorado con el que la modelo deslumbró en la alfombra roja no ha sido un homenaje a la actriz Josephine Baker, sino a Zelda Wynn Valdés, una modista cubana clave para el dandismo negro
El equipo de Miu Miu se inspiró en el vestido que Zelda Wynn Valdés confeccionó para la actriz de Hollywood, se trataba de la primera afroamericana en protagonizar una película importante. Sin embargo, la relevancia de Valdés va mucho más allá de esto y -pese a las opiniones más escépticas- hace que Gigi Hadid cumpliese a la perfección con el código de vestimenta de este año: ‘Superfine: Tailoring Black Style’
Zelda Wynn Valdés (1905–2001) fue una pionera del diseño de moda afroamericano que dejó una marca indeleble en la cultura visual y la industria textil del siglo XX. Nacida en Pennsylvania, hija de madre afroamericana y padre cubano, aprendió a coser observando a su abuela su madre, quienes se dedicaban a la confección de uniformes para soldados. En 1948, abrió su boutique Chez Zelda en Broadway, convirtiéndose en la primera mujer negra en hacerlo, allí, vistió a figuras icónicas como Josephine Baker, la estrella del jazz Ella Fitzgerald o la cabaretera Eartha Kitt.
Valdés fue una figura clave del dandismo negro en los años 40, una corriente cultural en la que los afroamericanos adoptaban la moda y la elegancia como formas de afirmación y resistencia. Sus diseños, ceñidos y glamorosos, realzaban la figura con una sofisticación que desafiaba los estereotipos raciales y de género de la época. A través de su trabajo, ayudó a construir una estética de lujo negro que posicionaba a sus clientas como referentes de poder, belleza y estilo. Precisamente a ella se le atribuye la creación del famoso traje de conejita de Playboy.

Además de su trabajo como diseñadora, Valdés cofundó la National Association of Fashion and Accessory Designers (NAFAD), una asociación que buscaba promover a talentos afroamericanos en un contexto de fuerte discriminación racial. Más adelante, colaboró con el Dance Theatre of Harlem, la primera compañía negra de ballet, para la que diseñó el vestuario de más de 80 producciones.
Su legado perdura como un ejemplo de creatividad, visión empresarial y activismo estético al servicio de la comunidad negra, aunque por desgracia, sigue siendo una figura muy desconocida.

