A pocos días de su estreno en España este jueves, la secuela de la película de moda más icónica del siglo XXI promete sacudir los cimientos de la industria con un despliegue de estilismos que ya son virales
La espera ha terminado. Este jueves 30 de abril, las salas de cine españolas se preparan para el evento cinematográfico y estilístico del año: el regreso de Miranda Priestly a la gran pantalla. Tras meses de especulaciones, El diablo viste de Prada 2 llega para demostrarnos que, aunque el mundo ha cambiado, las reglas del juego en la revista Runway siguen siendo igual de implacables.
El rodaje: una pasarela a pie de calle
A diferencia de la discreción que suele rodear a las grandes producciones, el rodaje de esta secuela ha sido una exhibición pública de tendencias. Las principales cabeceras de moda, desde Vogue hasta Harper’s Bazaar, han dedicado meses a analizar cada paparazzazo capturado en las calles de Nueva York.
Esta fiebre por conocer el vestuario y estilismos de las protagonistas ha revelado incluso detalles de la trama que muchos consideran spoilers. Hemos visto a una Emily Charlton (Emily Blunt) abrazando el power dressing con trajes de hombreras afiladas que sugieren su ascenso al poder. Y a una Andy Sachs (Anne Hathaway) que parece haber abandonado el minimalismo por un estilo mucho más arquitectónico y maduro. Unas filtraciones que han aumentado el hambre de los fans por ver cómo estas piezas cobran vida en la narrativa.
El monólogo que lo explicó todo
Los amantes de la industria se preguntan si esta nueva entrega esconde lecciones magistrales como la expuesta en la icónica escena del azul cerúleo. Aquel monólogo de Miranda Priestly no fue solo un guion brillante, sino la explicación definitiva de cómo una tendencia nace en la alta costura y muere en un montón de ofertas de un centro comercial. Un claro ejemplo de que la moda funciona como un engranaje económico global que nos afecta a todos, incluso a quienes presumen de ignorarlo.
Una nueva era para Miranda
En esta entrega, la jefa de Runway se enfrenta a un enemigo que no existía en 2006: la tiranía de las redes sociales. La gran pregunta que se plantea es si el criterio humano de una editora de leyenda puede sobrevivir en un mundo de likes y tendencias efímeras de TikTok.
Lo que es seguro es que el diseño de vestuario vuelve a ser el verdadero protagonista. Grandes firmas han abierto sus archivos históricos para vestir a Meryl Streep, garantizando que cada entrada de Miranda en escena sea, de nuevo, una lección de autoridad estética.
No faltes a la cita este jueves. Porque, como bien sabemos, en este mundo nadie es realmente libre de elegir… al menos no sin el visto bueno de Miranda Priestly. That’s all.


