MANCINI reunió moda, artesanía, pintura, joyería y música en una noche dedicada al talento cordobés
La Plaza de Capuchinos y la Cuesta del Bailío se convirtieron en el escenario de una noche en la que Córdoba miró a su propio patrimonio desde una perspectiva diferente. En el marco de La Noche del Patrimonio, el desfile CÓRDOBA ETERNA reunió a creadores y profesionales cordobeses.
La propuesta presentó una colección formada por 31 diseños. Planteó una experiencia que fue mucho más allá de una sucesión de prendas sobre una pasarela. Una puesta en escena en la que cada vestido era, en realidad, el resultado visible de un trabajo compartido.
Mirar al futuro sin olvidar sus raíces
CÓRDOBA ETERNA nació con una pregunta como punto de partida: qué puede aportar la generación actual al patrimonio que ha recibido. La respuesta tomó forma a través de 31 diseños y de la colaboración de distintos creadores cordobeses, unidos por una misma intención: demostrar que el patrimonio también puede construirse en el presente.
La propuesta del diseñador puso así el foco en el valor de los oficios y en las manos que hay detrás de cada creación. La alta costura sirvió como hilo conductor de una experiencia en la que lo tradicional y lo contemporáneo compartieron protagonismo.
Antonio Mancini resumió el espíritu del proyecto al señalar que la intención no era mostrar únicamente los 31 vestidos, sino también todo el talento y todas las manos que existen detrás de ellos.
Identidad cordobesa
La colección contó con la participación de Javier Ledesma, Clara Gómez Campos y el ilustrador Julio Muñoz, cuyas aportaciones artísticas dialogaron con la identidad y el imaginario de Córdoba.
A ellos se sumaron diferentes oficios artesanos. Álvaro Larrosa Furest aportó su propuesta de joyería; Sombrerería Miranda, su trabajo de sombrerería tradicional; y Jaleo Design, su artesanía floral. También participó la Escuela de Artes y Oficios Mateo Inurria, incorporando el talento de las nuevas generaciones vinculadas a los oficios artísticos.
El resultado fue una colección entendida como un punto de encuentro entre disciplinas. Las prendas dejaron de ser piezas aisladas para formar parte de un relato más amplio sobre la ciudad, sus creadores y la capacidad de transformar la tradición en nuevas formas de expresión.
La importancia de la música
La experiencia se completó con la Banda de Música La Estrella y la cantaora Lucía Leiva que fueron las encargadas de poner música a una noche en la que la creación no se limitó a lo visual.
De este modo, este trabajo se planteó como una celebración colectiva del talento cordobés. El proyecto, respaldado por Córdoba D Moda, IPRODECO, la Diputación de Córdoba y el Ayuntamiento de Córdoba a través de su Delegación de Cultura y Patrimonio Histórico, quiso acercar también esta experiencia a la ciudadanía mediante un número limitado de invitaciones.
Más allá de la pasarela, la propuesta dejó una idea de fondo: una ciudad no solo conserva su patrimonio, también lo continúa construyendo. Y aquella noche, en uno de sus rincones más reconocibles, Córdoba lo hizo a través de sus diseñadores, artesanos, artistas, músicos y de todas las manos que hicieron posible que CÓRDOBA ETERNA cobrara vida.


