Hablamos con Eva Hache, actriz, presentadora, comediante, locutora y directora de cine española, que lidera el elenco de la comedia Nunca he estado en Dublín.
La obra se estrena el 5 de febrero en el Teatro Pavón, y estará hasta el 27 de abril. Junto a Carolina Rubio, Iñigo Aranburu e Iñigo Azpitarte, bajo la dirección de Mireia Gabilondo.
Pregunta: ¿Cómo llegaste al proyecto? ¿Te enviaron el guion o fue alguien que contactó contigo?
Eva Hache: Yo soy amiga de la directora, Mireia Gabilondo. Me dijo que querían hacer esta función en Madrid y que si me parecía bien. Me mandaron el guion y me pareció una maravilla. Hay algo que es alucinante cuando se lee comedia, si no tienes que imaginar nada para reírte en una primera lectura, es que está muy bien escrito y va a funcionar. Entonces, entre que ya nos conocemos, que teníamos ganas de trabajar juntas, y que la función es tan buena, no hizo falta que me convenciera demasiado la verdad. También porque llevaba mucho tiempo sin hacer teatro tradicional. Y de vez en cuando pues siempre me apetece.

P: Siguiendo esa línea, ¿qué diferencia de técnicas utilizas para llegar a la comicidad desde el monologo o desde un personaje que te dan ya creado?
R: Es muy diferente porque son dos registros distintos. Igual que un monólogo de stand up no funciona si está demasiado teatralizado, porque lo que se busca es la sensación de que un amigo te está contando algo, cuanto más improvisado parezca va a funcionar más. En teatro entramos dentro de un concepto de la ficción en la que el publico ya sabe que entra en un juego. Como cuando vas a ver una película o en tu casa una serie. Te colocas en: ‘me voy a creer esto’. Por ejemplo, en este caso: es una familia, completamente normal, que espera a su hija para celebrar nochebuena en tiempo real. Para mí es muy divertido después de haber estado durante el último año y medio haciendo stand up, volver a hacer a una señora, que por supuesto tiene siempre tiene puntos de coincidencia conmigo y con mi persona, pero que luego se puede disparatar. Al final es como disfrazarte de una persona que no eres tu, y llevarlo al límite. Es por eso que es distinto.
P: Después de haber debutado como directora con la película Un mal día lo tiene cualquiera, si ahora que te subes de nuevo en el escenario, tu proceso de creación lo haces desde un lugar distinto.
R: Pues mira, me tengo que poner en mandada y no mandona. Porque además cuando nosotros hacemos monólogos de stand up normalmente no hay ninguna dirección. Tú te lo guisas y tú te lo comes, y normalmente se hace sin que nadie desde fuera te esté guiando. En este caso, por un lado tengo que de pronto decir: no no, me tengo que fiar de que hay una persona viéndolo desde fuera y llevando las riendas. Que por un lado, a mí me resulta un poco difícil porque yo ya me he vuelto un poco marimandona, pero por otro lado, es muy relajante porque bueno, es que la responsabilidad no es toda mía y eso está muy bien porque eso te exime de presión. Y también si confías de verdad en la directora, como es este caso, pues puedes encontrar cosas que solamente por tu intuición o por tu apuesta no alcanzarías.

P: ¿Qué crees que se va a llevar el espectador a casa de la obra?
R: Yo creo que se lo van a pasar muy bien porque es una obra de teatro muy divertida, está llena de sorpresas, de giros absolutamente impensables. Dentro de que es una comedia clásica de enredos, es algo muy actual, muy creíble. A todo el mundo le puede pasar una cosa así, entonces creo que además luego se pueden llevar mucha conversación. Quiero decir, estamos muy acostumbrados a convivir con la mentira, de convivir con lo que somos capaces de hacer para que nos quieran y lo que somos capaces de tolerar, en nuestros hijos o en nuestros padres, para seguir queriéndolos a pesar de todo. Es un poco melodramático. (entre risas) Pero tu madre te quiere a pesar de todas las cosas, y tú la quieres también a pesar de todo.
P: ¿Y qué te llevas tú de la obra?
R: ¿Yo? Me llevo un proceso de ensayos muy duro y muy divertido. Otra vez un montón de aprendizaje. A mí me encanta hacer cosas. Creo que lo que más me gusta de mi trabajo es que son muchos trabajos diferentes, y que puedo ir saltando de unos a otros. Y luego pues conocer a mis compañeros de reparto, de una manera brutal, porque claro, hemos hecho familia. La convivencia del teatro es algo muy especial, y eso que todavía no hemos estrenado aún, que nos esperan tres meses aquí. De vernos todos los días, en el escenario y detrás. Muy contenta porque me caen muy bien los tres, los quiero mucho.
P: ¿Cómo se siente al saber que gran parte de los espectadores viene al teatro por quién eres tú?
R: Mira, yo no lo había pensado. Me gusta mucho que me digas esto, muchas gracias. Yo no me doy tanta importancia. Tengo una amiga que me dice siempre: ‘Eres una descreída’. Y yo siempre digo: ‘bueno ya, pero tampoco es para tanto‘. Yo me quito mucho hierro. Pero muchas gracias, espero que sea verdad lo que dices, y que esté el teatro lleno todos los días. Y que sobre todo lo paséis todos muy bien.

P: Y siguiendo con esto, ¿cómo llevas los nervios de antes del estreno?
R: ¿Sabes qué pasa? Que cuando yo empecé en teatro, que fue ya en el siglo pasado, en los principios de los 90 fue cuando yo tuve mi primera nómina como actriz de teatro, o sea fíjate tu lo que ha llovido. Entonces, al principio, me ponía nerviosa. Es verdad que trabajé en una compañía de teatro que trabajaba tanto que era como bueno, adquieres seguridad y repites. Pero luego, cuando empecé a hacer monólogos, me ponía muy nerviosa. Me sentía muy mal físicamente. La respiración, la boca del estómago cerrada. Imagínate, hubo un día, que lo recuerdo perfectamente, estaba en el almacén de un bar, para empezar a hacer un monólogo. Y entonces pensé, no puede ser que físicamente lo tenga que pasar tan mal para hacer mi trabajo todos los días. Porque si quiero que esto sea mi profesión, al final voy a terminar con úlceras. Entonces dije: ‘concéntrate y déjate de tanta hostia’. (entre risas) ¿Sabes? ‘No te pongas tan nerviosa’. Y ahora lo vivo con urgencia. Quiero que los días imponentes pasen cuanto antes. Pero también es que los nervios, si se ha hecho una buena practica y un buen ensayo y se está seguro, se pasan mejor que si vas con inseguridad. Así que lo que intento es ir muy segura y tomarme poco en serio.
Después de hablar con Eva Hache, actriz que lidera el elenco de la comedia Nunca he estado en Dublín, sin duda, se genera más curiosidad todavía sobre la obra, la cual se podrá disfrutar durante los próximos 3 meses en el Teatro Pavón.


