El musical, que ya se ha estrenado en Madrid, promete convertirse en una referencia mundial del espectáculo
«El personaje de niño tiene cosas muy interesantes. Existe alegría, y es que eso es el teatro musical», reconoce Nayden Rodríguez, quien interpreta a Bernie Hurón. El humo, la sensación de muchedumbre, las incógnitas y la reflexión sobre la desigualdad marcaron una velada. Un rincón cargado de misterio, clamor y una vida reflejada en dos extremos. Un bando de dolor y otro de aprovechamiento. Unidos, al final de la obra musical, el amor se presenta como la versión de un cuento con final feliz.
La puesta de escena
Oliver Twist estrenaba ayer su primera función. Las tablas del Teatro de la Latina se vistieron de antigüedad y de polvo, envueltas en una luz sibilina que acariciaba el rostro de los más pequeños. Pasear por el teatro era casi un desafío: entre el murmullo del público y el eco de los pasos, aparecían los miembros del elenco, algunos riendo, otros afinando su voz —como si invocaran a los ángeles celestiales—. Todo anunciaba el comienzo de algo destinado a marcar un antes y un después, un eco que evocaba, inevitablemente, a Los chicos del coro.
Cada pase, al finalizar, se rompía con un fuerte aplauso dirigido al reparto, sinónimo de que algo se está haciendo bien. «Te sientes nervioso y emocionado porque haces algo que gusta. Una ocasión que te permite meterte más en el personaje». Y es que las canciones de tristeza —y también de felicidad— forman parte de una historia que busca una segunda oportunidad. Oliver Twist, interpretado por Dani Escrig, es el encargado de protagonizar esta historia, concebida como un espectáculo para todos los públicos basado en la novela de Charles Dickens. Un niño huérfano que huye de la mala suerte y que intenta reflejar, en su día a día, la realidad de adolescentes presentes en nuestra sociedad que viven en la marginalidad. Un hecho que hoy, más que nunca, recuerda nuestra actualidad.

«Es muy fuerte, pero, por desgracia, en Gaza o Rusia (a consecuencia de los conflictos armados) muchos niños se están quedando sin padres. Esta obra está narrando el presente. Con Oliver se trata un tema fundamental: cómo acoger a esos niños, ofreciéndoles una perspectiva sobre cómo enfrentar este problema actual», Natan Segado —Bill Sikes en la obra—. Parece que la música, una vez más, profundiza en el dolor contando una historia que llama a la puerta de quienes más lo necesitan.
Sinopsis
«Con Oliver Twist, el musical se quiere llenar de ilusión y esperanza a los espectadores más jóvenes y a sus familias. Oliver es un héroe adolescente, un muchacho que está a punto de complicarse la vida para siempre, pero que logra salir adelante con buen ánimo, confianza y algo de ayuda por parte de sus mayores. Es algo que nos ha pasado a casi todos (aunque, por fortuna, con menos dramatismo), y es lo que quisiéramos proponer a los demás: un futuro inmediato de música, de entretenimiento, de emoción, de felicidad. Eso es Oliver Twist, el musical». Una obra que ya puedes disfrutar en el Teatro de la Latina de Madrid, cuya duración es de 120 minutos, con una edad recomendada a partir de los 6 años.


