Los chicos del coro vuelven para despedirse de Madrid
Conocemos todo el proceso de creación y puesta en escena de la mano del director Juan Luis Iborra. Después de 2 años, vuelve a Madrid a despedirse justo donde todo empezó, en el Teatro La Latina.
Adaptación y cambios de Los chicos del coro
Afrontar la adaptación de una obra tan importante como es la de Los chicos del coro, que además no es española, al teatro español, fue todo un reto. Con el fantástico trabajo de Pedro Villora con la traducción y adaptación, y la dirección de Juan Luis Iborra, no podía no ser un éxito.

Pregunta: ¿Qué sintió cuando le ofrecieron ser el director de Los chicos del coro?
Respuesta: Cuando me enfrenté a la dirección, tenía mucho miedo (…) Ahora rompo el molde de mejor no trabajar con niños, porque ha sido lo mejor que me ha pasado en mi profesión. (…)
P: Además, es una adaptación que toma riesgos y va más allá que simplemente una traducción. Lleva mucho personal. ¿Qué supuso eso?
R: Cuando vino el director francés Christophe Barratier, que es tanto el director como el director musical, se sorprendió que utilizo mucho más a los niños que allí. (…) Me dijo: “Se nota que estáis en el Mediterráneo”. Allí era todo triste.

P: Por lo que conozco, hay canciones agregadas a esta adaptación, ¿qué llevo al equipo a incorporarlas?
R: Aquí se introdujo el personaje de Eva Diago (Profesora Langlois), la profesora de matemáticas. (…) Se le dio, la que es para mí una de las canciones más brillantes de la función. Y a la madre de Pierre que solo tenía una canción en Francia, aquí tiene dos canciones.
Como espectador, entender que en una adaptación la visión inicial del proyecto que tengan el director y el guionista será clave para ver dónde se dirige y qué tono tiene la obra. Con solo dos canciones más, se consiguen desarrollar dos personajes, a uno de ellos, el de la profesora, haciendo que lleve el peso cómico de la historia.
Poder entender el proceso de creación y puesta en escena de la mano del director nos ayuda muchísimo a ver las complejidades no solo de su rol sino de las responsabilidades que cada uno de los técnicos tienen.
El feedback del gran musical
P: Como director, ¿ha querido ojear lo que la crítica francesa comentaba del trabajo que estabais haciendo?
R: El feedback que me importaba era el del director francés que además es el autor de la obra. (…) Pedro Villera hizo una adaptación fantástica pero además yo he añadido escenas también. Una de mis favoritas, no porque la haya escrito yo, explica mucho los personajes, su historia. Y tenía mucho miedo que el director francés, porque esta escena no existe allí. Le dije el día del estreno hace dos años: “Perdona por el atrevimiento”. Y su respuesta fue que solo me podía decir que le daba mucha rabia que no se le hubiese ocurrido a él.

P: ¿Hay algo relevante que considere crucial en el mensaje que se transmite en la adaptación española?
R: Aquí no hay ningún oscuro en toda la función. Son los niños los que cambian los muebles, pasan un banco, juegan. Porque me di cuenta de que en la guerra los niños siguen jugando. Por eso hay tanta vida en esta adaptación. Siguen riéndose, siguen gritándose y siguen pegándose.
Trabajar con niños, rompiendo mitos
P:¿Qué parte de su metodología ha tenido que adaptar como director a la hora de enfrentarse a un casting donde la mayoría de sus integrantes son niños?
R: Jugar. (…) Con los adultos hay que jugar de una manera distinta. (dice entre risas). (…) Primero he tenido que entenderles, no desesperarme con la atención, y a jugar de tres maneras distintas. Están los niños de entre 6 y 8 años. Los de 10 y 12. Y luego los niños un poco más adultos, que aunque representen a niños más jovencitos, ellos tienen entre 15 y 17 años. (…) Son tres edades muy distintas, y hay que saber jugar con las tres edades. (…) Yo estoy todo el rato chantajeándoles con cosas. Imagínate que ayer, como ya me conocen me preguntaron: “Si aquí lloramos mañana qué nos traes?”

P: ¿Hay algún mensaje que intente transmitir a los más pequeños?
R: A los más pequeños les repito siempre lo mismo. El día que dejéis de pasarlo bien, tenéis que dejar esto, porque esto es una profesión para los mayores, pero para vosotros ahora tiene que ser un juego. Serio, porque hay dinero, pero tenéis que jugar. El día que no juguéis, decirle a los padres. No pasa nada.
P: ¿Cree que les puede afectar a ellos (los niños) de algún modo tener en escena a actores de tanto recorrido?
R: Ellos no se ponen nerviosos ni en un estreno. (…) A eso no le dan importancia. Salen muy frescos. Eso sí, el día que viene su colegio a verles, sus profesores… Yo siempre les pregunto: “¿Quién viene hoy?”
De manera personal, futuros proyectos
P: ¿Cree que esto es un antes y un después a la hora de elegir proyectos futuros?
R: Sí. Es verdad que en los proyectos así muy grandes que me están saliendo intento meter niños donde sea. (…) Creo que especializarse en algo es bueno, creo que me entiendo muy bien con ellos, y creo que hay una cosa que se me he dado cuenta y es que el espectador, salen niños, y el corazón le da un vuelco. (…) Aquí, en el minuto 1 de la función, hay un niño que está perdido en el escenario con una maleta, aparece un señor, y le dice: “Tú eres mi papá” y él le dice que no. Con esto ya el público entra en la historia.

Recibimiento de la obra, los espectadores
P: ¿Cómo se siente ser el director de un musical que ha tenido esta acogida por parte del público español por nada menos que 2 años?
R: Me sigue emocionando. (…) En Barcelona hemos estado en un teatro de 1500 localidades y yo en los aplausos hay días que me emociono mucho y se me saltan las lágrimas. (…) Hay un momento en el que dices, jo qué bien que algo que has hecho tú la gente lo reciba así.

Hacia el final de la entrevista, hablamos de la felicidad que genera estar involucrado en algo tan grande como es un proyecto así. Y tan grande, refiriéndome a la emoción que lleva. Los chicos del coro ha conseguido captar el corazón de miles de personas en el mundo, y no todos los proyectos lo consiguen. La respuesta de Juan Luis Iborra es igual de emotiva.
R: Cuando vengo a ver la función me pongo en un palco para ver al público. Porque me encanta ver la cara de la gente. Y ves eso, y claro para un director o a alguien que crea, me hace tan feliz. Mira que yo he dirigido películas de cine y programas de televisión, muchas obras, pero lo que yo he sentido con Los chicos del coro no lo he sentido nunca.
Se despide de Madrid
Después de 2 años, vuelve a Madrid, concretamente al Teatro La Latina, donde todo empezó, para cerrar el ciclo de esta historia. Se pueden conseguir las entradas desde la web del teatro, hasta la fecha del 12 de enero del 2025.
Si quieres saber más de esta adaptación, te aconsejo que leas también el artículo sobre la vuelta a Madrid como cierre, y el artículo sobre la adaptación. Entre los tres artículos, y con el broche final de esta entrevista con Juan Luis Iborra, creo que se ve el círculo completo del proceso de creación y puesta en escena de la mano del director, de una adaptación tan importante como esta.


