McLaren se postula como el segundo equipo más fuerte con un Norris estelar
Verstappen vuelve a la senda del triunfo y amplia su distancia en el liderato. Norris continua de dulce en una carrera en la que soñó con la victoria en un gran último stint. Leclerc mantiene su impecable regularidad y suma otro podio más para Maranello. Sainz acabó quinto y Alonso penúltimo en un Gran Premio aciago.
La Fórmula 1 volvía Imola en un año especial ya que el pasado 1 de mayo se cumplieron 30 años de la trágica edición de 1994. Un aciago fin de semana para la historia del automovilismo en el que el asfalto se cobró la vida de los pilotos Roland Ratzenberger y del legendario Ayrton Senna.
En lo deportivo, se antojaba una carrera nada sencilla para el binomio Verstappen – Red Bull. Pese a conseguir la pole, una buena salida resultaba determinante para el devenir de la carrera por la dificultad de efectuar adelantamientos, siendo junto a Mónaco los circuitos más estrechos del calendario.
Verstappen se mantiene y mucho respeto en la salida
La salida se efectuó sin ningún incidente reseñable. Verstappen escoró su coche hacia dentro para tapar el interior donde Lando Norris iba a lanzarse. Finalmente, mantuvo la posición y comenzó a abrir hueco para evitar el DRS de su principal rival. Por detrás, el Racing Bull de Yuki Tsunoda perdía dos posiciones, mientras que el Haas de Hulkenberg y el Mercedes de Hamilton ganaban posiciones.
Por atrás, el Aston Martin de Alonso salía desde el pitlane tras los múltiples cambios realizados en el coche por un accidente en los libres 3. Durante toda la carrera, deambuló en las últimas posiciones sin ritmo, ni voluntad de progresar. Fin de semana para olvidar en Aston Martin porque no han podido comprobar la efectividad de las prometedoras mejoras con las que llegaban en este fin de semana.
Desde los primeros giros, se pudo comprobar el gran ritmo del equipo McLaren. Verstappen no se terminaba de escapar de Norris, mientras que su compañero Oscar Piastri amenazaba la cuarta posición defendida por Carlos Sainz, quién reportaba por radio sus preocupaciones: «McLaren is fast«.
Degradación más alta de la esperada
Los primeros pitstops llegaron más pronto de lo esperado lo que desembocó en que la carrera se desarrollara a dos paradas. Los monoplazas de la zona media-baja entraron a cambiar sus compuestos demasiado pronto lo que a la postre alertaría a los equipos punteros.
En la batalla estratégica, Verstappen no contaba con su escudero, Checo Pérez, hecho que obligaba a los mecánicos del neerlandés a hacer una carrera perfecta en el muro. El mejicano no tuvo un buen desempeño y su remontada desde el undécimo puesto se vio frenada por una salida de pista, además de una serie de luchas contra los Mercedes. Finalmente acabaría en octavo lugar.
El principal damnificado en el ámbito estratégico fue Carlos Sainz que acabó perdiendo la posición con Oscar Piastri quien no pudo pasarle en pista. Del mismo modo, Leclerc pese a mostrar un buen ritmo, tuvo una salida de pista que dinamitó sus opciones de ser segundo ante un Norris infalible.
Norris mete el miedo en el cuerpo a Verstappen
Cuando parecía todo vendido, una bandera blanca y negra a Verstappen por límites de pista, otorgaba esperanza al equipo británico. Un error más y el infalible Red Bull sería sancionado con cinco segundos y complicaría seriamente la victoria. Ante tal situación, Norris quemó las naves y se dispuso a recortar una distancia no tan lejana de seis segundos.
Las vueltas pasaban y la distancia se recortaba. A falta de dos vueltas, Norris amenazaba la zona de DRS a un Verstappen que se quejaba por radio de la falta de batería. Del lado naranja, la tensión era máxima ya que Norris jugaba al límite y un error podía echar al traste la persecución. Asimismo, el Red Bull debía defender su posición de manera conservadora sin abusar de los pianos ni de los límites de pista ante el riesgo de sanción.
A falta de una vuelta Norris llegó a la zona de DRS pero la victoria se esfumaba ante la falta de espacio en el circuito. En Imola alcanzar al rival es sencillo. Adelantar es una quimera. Finalmente, Verstappen ganó la partida, pero al ritmo de progresión de McLaren, el título no está sentenciado.


