Ilia Topuria, Rodri Hernández y Jorge Martín han sido los grandes protagonistas de la gala en su 18ª edición
El piloto Jorge Martín, el luchador Ilia Topuria y el futbolista Rodri Hernández han sido los grandes protagonistas de la gala de la 18ª edición de los Premios AS del Deporte, que se ha celebrado en el Palacio Neptuno de Madrid bajo el lema ‘Con Valencia en el corazón’, en solidaridad con los afectados por la DANA, y que ha homenajeado a los mejores deportistas de 2024.
El Palacio de Neptuno, símbolo de la elegancia madrileña, se llenó en la noche del lunes de talento, orgullo y emoción en la gala de los Premios AS del Deporte 2024. Bajo sus techos majestuosos, desfilaron los grandes nombres que han marcado el año deportivo, consolidando una vez más a España como una potencia de triunfos y superación. Fue una velada de aplausos sentidos, discursos emocionantes y una celebración de las historias que solo el deporte puede ofrecer.
La gala de los Premios AS del Deporte 2024 arrancó con el elegante ritmo marcado por Susana Guasch como presentadora. Con su profesionalidad habitual, Guasch supo tejer un ambiente de celebración, acompañado de Vicente Jiménez, director del diario AS, quien inauguró el evento con un discurso lleno de significado. El anfitrión resaltó el legado deportivo que se encontró allí reunido y tuvo palabras de solidaridad hacia los damnificados por la DANA, recordando que el deporte también es una fuerza para reconstruir y unir.

Entre los momentos más esperados de la noche estuvo el reconocimiento a la selección masculina de fútbol, campeona de la Eurocopa 2024. Doce largos años separaban a España de volver a lo más alto del fútbol europeo, y la ovación que recibió el equipo al subir al escenario era tan cálido como interminable. Rodri Hernández, figura clave en el triunfo, tomó el micrófono con la humildad que lo caracteriza. Acompañado por las jóvenes estrellas Nico Williams y Lamine Yamal, aunque a distancia debido a los partidos de la jornada intersemanal que ambos han de disputar con sus clubes, Rodri expresó con orgullo: «Este premio no es solo nuestro, es de toda España». Sus palabras, cargadas de emoción, recordaron el esfuerzo colectivo detrás de cada victoria y la fusión de todo un país como muy pocas veces ha ocurrido.
Así, la gala avanzaba entre aplausos, discursos y recuerdos, demostrando que el deporte no solo es competición, sino también un vehículo de inspiración y esperanza. Y no fue para menos, pues el fútbol femenino también tuvo su merecido lugar con el FC Barcelona femenino, un equipo que no solo ha conquistado títulos, sino que ha llevado la lucha por la igualdad a un nuevo nivel. Su galardón fue un recordatorio de que el éxito no se mide solo en trofeos, sino en el impacto que deja en la sociedad.

En el mundo del motor también se fueron a casa con varios galardonados. Jorge Martín, quien consiguió hace apenas unas semanas convertirse en el campeón del Mundial de Moto GP, junto al reconocimiento nacional debido a una polémica completamente ajena a él, quiso agradecer entre risas su popularidad en el momento, asegurando que su sueño está cumplido, pero que va a por más: «Tras ser campeón del mundo, todo lo que venga es un regalo. Pero habrá que conseguirlo también».
Del mismo modo que Carlos Sainz se hizo con el Dakar a sus 61 años, además de ser el primer piloto en lograrlo con cuatro marcas diferentes. «Veremos si soy el primer abuelo en ganar un Dakar», añadió entre bromas el piloto. Lo consiga o no, el legado que maneja se ve reflejado en premio AS para el reconocimiento de una leyenda que culmina un 2024 que recordará para toda la vida. Porque más allá de lo que ha conseguido, el mérito también reside en el cómo.
Entre las historias más aclamadas estuvieron las que trajeron consigo los anillos olímpicos. Saúl Craviotto brilló como nunca al convertirse en el deportista español con más preseas olímpicas tras su desempeño en París: dos oros, dos platas y dos bronces en cinco Juegos. Su legado quedó grabado en un aplauso que no parecía tener fin.
En el atletismo, Jordan Díaz hizo historia con su oro en triple salto, mostrando una vez más la capacidad de superar límites. Pero no fue el único: Álvaro Martín, bronce individual, y María Pérez, junto con el relevo mixto, alcanzaron la gesta de la triple corona, siendo campeones europeos, mundiales y olímpicos. Los éxitos continuaron con la selección femenina de baloncesto 3×3 y la femenina de waterpolo, ambas colgándose el oro, al igual que Diego Botín y Florian Trittel, dominantes en la clase 49er de vela. Y, como broche perfecto, la selección masculina olímpica de baloncesto coronó su torneo tras vencer a Francia en la final, en una actuación que quedará para el recuerdo.
El deporte no conoce límites, como demuestra Elena Congost, ganadora del Premio AS Paralímpico. Su historia emocionó al público: en los Juegos de París, Congost renunció a una medalla para ayudar a su guía, Mia Carol, en un acto de solidaridad que encarna los valores más profundos del deporte.

Entre los premiados, el reconocimiento a los baloncestistas Rudy Fernández y Sergio Rodríguez también marcó la velada. Ambos jugadores, que se retiraron esta temporada tras ganarlo todo con el Real Madrid, recibieron un galardón que celebraba no solo sus títulos, sino el impacto que dejaron en la cancha. «Abruma un poco recibir un premio a toda una trayectoria. Hemos vivido muchos momentos juntos«, confesó el Chacho Rodríguez.
Las promesas también tuvieron su espacio, con Paula Ostiz y Rafa Jódar alzándose como los nuevos nombres a seguir. Ostiz se deslumbró en el ciclismo con su título europeo contrarreloj y su plata mundial júnior, mientras que Jódar conquistó el US Open júnior, dejando claro que el futuro está en buenas manos.

Sin embargo, pocos galardones levantaron tanta expectativa como el de Ilia Topuria, el campeón de la UFC que ha llevado el nombre de España a lo más alto del deporte de combate. En su discurso, Topuria no solo agradeció el premio, sino que recalcó su sueño de que su próxima pelea sea en un lugar icónico, el estadio Santiago Bernabéu, arrancando una ovación que parecía un preludio de la atmósfera que quizá viva el coliseo madridista.
Cuando las luces del Palacio de Neptuno comenzaron a apagarse, quedó una sensación en el aire: el deporte español, en todas sus disciplinas, sigue escribiendo historias que emocionan, inspiran y unen. La noche de los Premios AS 2024 fue un tributo a los héroes del presente y una promesa de lo que está por venir, un recordatorio de que el deporte no solo son medallas, sino sueños que alcanzan corazón.

