El equipo vive una situación crítica en la que no es capaz de encadenar resultados y a muy pocas jornadas del final de liga, sigue en descenso
La temporada del Recreativo de Huelva de este año está siendo un completo desastre. El año pasado terminó con un sabor de boca algo agridulce. El equipo consiguió el objetivo principal que era la permanencia, además con mucha holgura, nunca se acercó al descenso. Sin embargo durante mucha parte del año, se soñó con el ascenso a segunda división, porque los resultados acompañaban. El equipo estuvo quinto, última plaza que entraba al playoff durante 13 jornadas, hasta que en febrero comenzó a caer por la mala planificación de la plantilla, que se quedó muy corta. Este año se esperaba que ya sí, pudiera mantenerse en la lucha por volver al fútbol profesional, pero nada más lejos de la realidad.
Desde muchos sectores cercanos al club, tanto periodistas como interesados, se hablaba de que la confección de esta plantilla no era correcta, que el equipo no iba a poder luchar por nada durante la temporada. Y con el paso de las jornadas, antes de que terminara el año, se les dio la razón. El equipo ha estado en puestos de descenso durante prácticamente toda la temporada. De hecho, hasta hace algo más de un mes no sabía lo que era ganar fuera de casa. Y durante varios meses, era el único equipo de las tres primeras divisiones que no lo había hecho, no consiguió ninguna victoria. Llegó ya entrado octubre, llegando casi a noviembre, con dos meses de competición disputados.
El descenso puede ser una realidad
A esta situación hay que sumarle la institucional. Hace menos de un mes el equipo ha hecho oficial la compra de un nuevo accionista. Se trata de una noticia que se ha recibido con mucha alegría en Huelva por poder decir adiós después de tantos problemas a Pablo Comas. Este empresario fue el culpable de que el equipo estuviera cerca de desaparecer, de producir un descenso administrativo, de que los recreativistas tuvieran que salir a las calles y aportar dinero para que se pudiera pagar la deuda del club con Hacienda. Y durante muchos meses, una vez el juzgado le devolvió el club por que se declaró que la expropiación fue indebida, parecía que quería seguir haciendo daño a la entidad. Han sido muchos meses, desde noviembre, cuando se hablaba de una posible venta. De hecho, ya a final de año el nuevo consejo, sin cerrarse su llegada, con un estudio económico en marcha, cesaron a Abel Gómez y trajeron a Iñigo Vélez.
Sin embargo toda esa alegría contrasta con la realidad deportiva. Vélez tuvo un inicio algo positivo e ilusionante porque parecía que el equipo podía hacer algo más, pero la plantilla es la que es. El técnico vasco ha probado todo, ha jugado con diversos sistemas, aunque casi siempre con cinco defensas. Pero sobre todo ha probado a casi todos los jugadores en diferentes posiciones, y las carencias del equipo no se han resuelto. La última decepción se ha producido en esta jornada. Con todo favorable para salir del descenso, con un partido en casa e incluso con promoción de entradas, el equipo ha vuelto a perder.

Una imagen que preocupa mucho
Ante el Real Madrid Castilla de Raúl Blanco, el Recre ha mostrado una vez más sus carencias. Con un resultado de 1-4 ha terminado un partido que comenzó ganando el Decano con un gol de penalti de Caye Quintana. Pero antes de que pasaran 10 minutos, el filial madridista ya le había dado la vuelta. Y con esta derrota el equipo se queda a tres puntos de la salvación, teniendo que jugárselo todo fuera y con lo que le ha costado toda la temporada.
Por parte de la directiva actual se trata de dar un impulso al equipo con la llegada de un nuevo fichaje que se oficializó el sábado. Se trata de un delantero peruano, con nacionalidad francesa y chilena, que ha jugado en las inferiores de Perú. El problema, que era necesario para poder venir, es que lleva desde enero sin jugar. De manera que se trata de un jugador sin ritmo de competición y con la duda de qué nivel podrá demostrar. Sobre todo teniendo en cuenta que el equipo necesita adaptación y rendimiento inmediatos, porque el descenso parece una realidad más que palpable


