Tras lo ocurrido entre los ultras de Universidad de Chile e Independiente de Avellaneda, vienen a la mente muchos otros episodios históricos por desgracia
El fútbol es el deporte rey en el mundo entero, de eso no hay duda. Se trata de algo totalmente inexplicable, de un sentimiento que traspasa fronteras. Pero esto en muchas ocasiones también tiene un problema y es precisamente esa incapacidad de explicarlo. El fútbol deja momentos muy bonitos y totalmente mágicos gracias a lo que supone para millones y millones de personas alrededor de todo el mundo. Porque yendo a un ejemplo relativamente cercano, cuando hace algo más de un año España ganó la Eurocopa, todo el país parecía unido.
Y eso aunque buena parte de los aficionados pudiera no interesarle el fútbol el resto del tiempo. Pero no todo es bonito, y por desgracia en la memoria de todos los aficionados se quedan acontecimientos trágicos donde los 22 que corrían detrás de la pelota pasaron a ser una simple excusa para ejercer una violencia imperdonable que incluso se cobra vidas.
Una vergüenza para Sudamérica
El último caso se ha producido en Argentina, en un encuentro que enfrentaba a Independiente frente a Universidad de Chile por la vuelta de los octavos de la Copa Sudamericana. Este trofeo es el segundo más importante a nivel de clubes sudamericanos, justo por detrás de la Libertadores, algo así como la Europa League. El primer encuentro sonrío a los chilenos, que al descanso de la vuelta también iban por delante en el marcador, con un resultado de 1-2. Sin embargo, el partido no volvería a disputarse, y la pelota quedaría en un segundo o tercer plano.
Los hinchas de Universidad de Chile tenían su grada muy cerca de la de los barras bravas de Independiente, es decir, los ultras. En el entretiempo los visitantes comenzaron a lanzar todo tipo de objetivos contra la grada de los argentinos causando daños físicos y sobre todo mucha tensión. El problema es que esto solo era el principio. Ante estos problemas los ultras argentinos decidieron abandonar su bancada para, antes de que terminaran de desalojar a los chilenos, hacerles una emboscada.

Entonces cientos de ultras argentinos inundaron la grada ya casi vacía de los chilenos dejando imágenes terribles. Entre ellas destacan sobre todo dos imágenes. La primera es la de un joven chileno golpeado con una barra de metal directamente en la cabeza mientras era acorralado, y que cae fulminante al suelo. Además, se plantea que era tan solo un niño, o al menos un adolescente. Por otra parte, la más llamativa es la de un hincha de la Universidad que tuvo que saltar desde lo alto de la grada para no ser apaleado por los argentinos, pero que en algunos vídeos parece que incluso fue empujado. El resultado final se saldó con 10 heridos graves y más de 90 heridos en lo que debería haber sido una fiesta para el fútbol.
Los ultras violentos, el cáncer del fútbol
Toda esta situación por desgracia no es la primera vez que se vive en el fútbol mundial, y teniendo en cuenta lo vivido, no parece ser que vaya a ser la última. Es cierto que en los últimos años se ha reducido enormemente el número de sucesos de este tipo, especialmente en Europa, pero aun así muchos quedarán grabados para siempre. Quizá no sea tan conocido, pero la ocasión más reciente en la que se vivió algo parecido fue hace no mucho en México, en 2022.
El encuentro se disputaba entre Querétaro y Atlas por la fecha número cinco de la Liga MX. Y cuando se pasaba ya la hora de encuentro comenzaron algunas trifulcas entre ambas barras. De nuevo, el problema aquí estuvo en la inexistente presencia policial. Y es que esas trifulcas acabaron con los ultras invadiendo y cruzando el campo para ir en busca de los hinchas del equipo contrario, desatando así una batalla campal en el terreno de juego.
Las imágenes de este partido fueron más que horribles, casi inimaginables. Aunque nunca llegaron a publicarse datos oficiales, desde medios cercanos a la organización se habló de cerca de una veintena de fallecidos con más de 30 heridos. Tal fue la conmoción que causó en México que este suceso pasó a ser conocido como la ‘Tragedia del Estadio Corregidora’, donde tuvo lugar la batalla.

Una violencia que viene de lejos
Es cierto que por desgracia en Sudamérica se producen de manera más frecuente sucesos de este tipo. De hecho, algo parecido hizo que aquella final entre Boca y River tuviera que jugarse en el Santiago Bernabéu. Sin embargo, el viejo continente no se libra, por desgracia de este tipo de situaciones. En España mismamente habrá familias completas que no puedan olvidar acordarse de lo ocurrido cuando sucede algo así. Una de las situaciones más dramáticas vividas en los últimos años se saldó con una víctima. La protagonizaron los ultras del Atlético de Madrid, el Frente Atlético y los del Deportivo de la Coruña, Riazor Blues. En aquella época, se produjo en 2014, la decimotercera jornada del campeonato liguero enfrentaba a colchoneros y a herculinos, cuyos grupos ultras tienen abiertamente mala relación.
Se trata de una animadversión provocada por las ideologías políticas radicales. Un choque entre antifascistas contra neonazis. Tal fue que decidieron programar una batalla el día del partido cerca del río Manzanares. Los aledaños del río se convirtieron en un verdadero campo de batalla. Volaron todo tipo de objetos volando y hubo numerosos heridos incluso por arma blanca. Precisamente uno de esos heridos fue Francisco Javier Romero Taboada, conocido como Jimmy, miembro fundador de Riazor Blues.
Y tanto él como otros miembros de los ultras gallegos fueron arrojados al río. Sin embargo, las heridas que Jimmy sufrió acabaron causando su muerte al ser lanzado al río. A día de hoy, ya con el caso cerrado, nunca se pudo saber quien dio el golpe de gracia al ultra gallego. Además, tras la investigación, nadie se encuentra en prisión por lo sucedido.

