Millones de españoles celebran la victoria en la Copa del Mundo y la unión de todo un país gracias al deporte
Es difícil verbalizar todo lo vivido la noche de ayer, no solo en Nueva Jersey, sino en toda España. Tras 106 minutos de dominación española, el muro argentino fue derribado por el gol de Ferrán Torres. Con él, se disiparon también las diferencias entre españoles. Un sentimiento compartido de un país que hoy puede decir con orgullo que es campeón del mundo.
Una final teñida de rojo
El partido más importante del mundo del fútbol se presentaba como una colisión de estilos: el juego combinativo de la España de de la Fuente contra la pasión y resistencia de Argentina. La tónica del partido se estableció rápidamente, con una España que, sin ser excesivamente temeraria, controlaba el balón y el tempo del juego. No obstante, Argentina se mostraba no solo rocosa, sino amenazante a la contra, lo que despertó la tensión en los aficionados españoles.
Tras la exhibición táctica de la selección española contra Francia en semifinales, Argentina fue capaz de neutralizar las ofensivas españolas en los primeros 90 minutos. Sin embargo, el coste fue contundente: el cansancio y los desajustes defensivos llevaron a los sudamericanos a cargarse de infracciones. Estos desembocaron en la expulsión de Enzo Fernández al final del tiempo reglamentario.
Con Argentina sin un jugador, los de Scaloni se encerraron en su área. España insistía, pero Emiliano Martínez defendía su portería con solidez. El miedo se instaló en el cuerpo de los españoles, que veían cómo la gran final podría acabar en la tanda de penaltis. ‘La Roja’ llegó a cosechar 20 ocasiones de gol y un tanto anulado a Nico Williams, mientras que los argentinos seguían sin inquietar a Unai Simón. No obstante, al comienzo de la segunda parte de la prórroga, todo cambió.
Ferrán Torres: el gol que unió a una nación
Tras un centro muy pasado de Pedro Porro que Nico Williams salvó de cabeza, apareció en segunda línea Ferrán Torres. En un remate seco y potente, silenció las dudas y las críticas y acabó bordando la segunda estrella de España. Y, con ella, la ilusión desbordada de decenas de millones de españoles.
Durante unos instantes, millones de personas dejaron en segundo plano las diferencias ideológicas, territoriales o sociales para compartir una misma alegría. No importaba si estabas en una plaza, en una casa, en la otra punta del mundo o incluso en un avión lleno de desconocidos. Lo único que sabías era que la persona a tu lado estaba sintiendo exactamente lo mismo que tú.
Un proyecto fundamentado en la colectividad
No obstante, este sentimiento de unión llevaba años presente en el esquema de Luis de la Fuente. Un núcleo de jugadores de distintos orígenes, de clubes rivales y de situaciones completamente dispares formó la consecución de esta Copa del Mundo. Sin las salidas de Unai, los pases en profundidad de Cubarsí, las paredes de Olmo o los regates de Lamine, esta selección no habría llegado tan lejos.
Este sacrificio colectivo es la fórmula del éxito español, y nos recuerda que en un equipo de once jugadores dejar las individualidades de lado es un acto de rebeldía que es capaz de ganar títulos. Ser capaces de unir a estrellas de equipos con fuertes rivalidades es lo que caracteriza a una selección como la nuestra.

Una alegría que trasciende al deporte
El Mundial es uno de esos eventos deportivos que trasciende a su propia naturaleza y se extrapola a prácticamente cada instancia de nuestras vidas. Con nuestra primera estrella en 2010, aprendimos que el fútbol podía crear momentos que quedaran grabados en nuestra retina para siempre. Hoy, 16 años después, aquellos que vivieron esa sensación de éxtasis la vuelven a recordar y aquellos a los que se la contaron, la han experimentado por primera vez.
Cuando pasen otros 16 años, recordaremos no solo este momento, sino nuestras circunstancias viviéndolo. Con quién disfrutamos, con quién celebramos, cómo abrazamos y cantamos y cómo éramos cuando lo sentimos. Noches así nos hacen sentir orgullosos de nuestro país, pero también nos enseñan el verdadero significado de gozar nuestra vida. Ahora vamos a celebrar que somos campeones del mundo y a recordar que estamos experimentando algo que vislumbraremos durante el resto de nuestro camino.


