El GP de España, testigo de grandes hazañas abandona el calendario de la F1
La Fórmula 1 siempre ha tenido una relación especial con el Gran Premio de España. Desde 1991, el Circuit de Barcelona-Catalunya ha sido el epicentro del automovilismo español, un lugar de pruebas invernales, consagraciones históricas y, sobre todo, el escenario donde la afición ha rugido más fuerte por sus ídolos. Sin embargo, 2025 será su última aparición en el calendario de la F1 por el momento, antes de que el nuevo circuito urbano de Madrid tome el relevo.
La sinfonía bajo la lluvia
Una de las carreras más legendarias disputadas en Montmeló llegó en 1996. Michael Schumacher, recién fichado por Ferrari, firmó una actuación que ha quedado grabada en la historia de la F1. Aquel día, la lluvia se convirtió en protagonista, pero también en aliada del talento.
En condiciones adversas, el piloto alemán dio una auténtica lección de pilotaje. Mientras otros erraban, trompeaban o simplemente sobrevivían, Schumacher rodó dos segundos más rápido por vuelta que cualquiera, dominando con una mezcla de control, riesgo calculado y brillantez técnica. Fue su primera victoria con Ferrari y, para muchos, una de las más grande de su carrera. En Montmeló no solo ganó una carrera, selló lo que sería un nuevo capítulo de leyenda.
La evolución de un vínculo
Carlos Sainz ha transformado la historia reciente del GP de España. Si en sus primeros años apenas se escuchaban aplausos aislados en la grada, en esta ocasión Montmeló se tiñe de azul y gritará su nombre en cada curva. La famosa Grada 55, organizada por sus fans, es hoy un símbolo del apoyo creciente que ha sabido generar con profesionalidad, cercanía y resultados.

Este año, en Williams, no es como los años anteriores donde el Ferrari con algo de suerte podía conseguir, en alguna ocasión, una victoria. Esta temporada, al madrileño le toca trabajar y luchar a lo largo del fin de semana para poder entrar en la zona de puntos tras finalizar la carrera del domingo. De igual manera, su constancia y progresión han consolidado su papel como uno de los referentes dentro del automovilismo nacional. Cada vez más niños llevan su gorra, y cada edición ha reforzado la idea de que España tiene un nuevo ídolo sobre ruedas.
Alonso, pionero de la F1
Hablar de Fórmula 1 en España es hablar de Fernando Alonso. Con sus 33 victorias, sus pole position y todos los podios conseguidos lo han convertido en el héroe de varias generaciones. Su sola presencia disparaba la asistencia al circuito, y su figura sirvió de puente entre el antes y el después de la F1 en el país, sobre todo en la época de sus dos mundiales que trajo consigo a la famosa marea azul.

Además de Alonso y Sainz, otros pilotos españoles como Pedro de la Rosa o Jaime Alguersuari también rodaron en Montmeló, aunque sin resultados memorables. Aun así, su participación amplió el interés mediático y consolidó el GP como una cita imprescindible.
Adiós a Montmeló, hola Madrid
En 2025, Montmeló dice adiós temporalmente. El GP de España se muda al futuro circuito urbano de Madrid, bautizado como el Madring un trazado que promete espectáculo visual y una mayor implicación institucional, pero el cierre de etapa no es solo geográfico, también emocional.
Montmeló ha sido el hogar de generaciones de aficionados que madrugaban para ver las pruebas libres, que soportaban el calor en las gradas, que vibraban con los adelantamientos en la curva 1 o el paso por la curva de la Caixa. Ha sido banco de pruebas, lugar de debuts y de despedidas, laboratorio de estrategias y escenario de grandes hazañas.
El cambio a Madrid responde a una nueva visión para la F1: atraer más turismo, mayor visibilidad urbana y un formato más moderno. Aún así, difícilmente se podrá replicar la mística de Montmeló, un circuito que conocía el alma de cada coche y el corazón de cada fan.


