Un séptimo partido marcado por la épica, la tensión y la inesperada lesión de Haliburton que cambió el rumbo de las Finales
La tensión ya era máxima. Empezó el Game 7 de las Finales en el Paycom Center y, apenas a los 7 minutos, el corazón de Indiana, Tyrese Haliburton, cayó lesionado. Con 9 puntos y un brillante 3 de 4 en tiros de tres, su salida marcó un antes y un después: su equipo, aún sobreponiéndose al mazazo físico y emocional, siguió en pie para luchar por la gloria, en el desenlace de una serie que ya venía anunciando un final imprevisible. Y en la que se determinaría quienes serían los campeones de la NBA.
Un primer cuarto desgarrador
En lo que prometía ser el mejor partido de los últimos años de la NBA, con un acontecimiento histórico, el primer Game 7 en nueve años. Comenzaba el partido y no dejaba a nadie indiferente, un partido en el que se veía el hambre de ambos equipos por llevarse el anillo a casa, pero de todos ellos el que más destacó fue Haliburton. Siete minutos en pista y ya llevaba nueve puntos 3/4 en triples hasta que llegó el minuto 4:55 del primer cuarto y Haliburton en una posesión contra Shai Gileous-Alexander cae a la pista, al instante grita del dolor, golpea con fuerza el suelo y en su cara ya se puede ver lo inevitable, estaba lesionado y no iba a volver.

Tras esta desgarradora noticia el staff técnico y compañeros rodeaban a la superestrella del equipo y el staff le acompañaba al vestuario, ya que, no podía apoyar el pie. Aún así, los Pacers no se dieron por vencidos, sin duda esto les tocó, sobre todo, emocionalmente. Sin embargo, Rick Carlisle hizo ajustes en el esquema del equipo e involucró más a Mathurin, Nesmith y McConell.
Los Indiana Pacers siguen con la épica
A pesar de la lesión de su superestrella los de Indiana siguieron dándolo todo en la pista liderados en anotación por Siakam con diez puntos y con un muy buen Nembhard con nueve puntos y 1/1 en triples.
Por el lado de los locales, los Oklahoma City Thunder, el equipo, como nos viene acostumbrando estos playoffs, estaba siendo liderado por el actual MVP de la temporada regular y de las finales de conferencia de la conferencia Oeste, Shai Gileous-Alexander. El base canadiense terminó la primera parte del encuentro con 16 puntos, 4 rebotes, 7 asistencias, 1 tapón y un 42% de acierto en tiros de campo. Otro de los jugadores destacados de los Thunder fue el veterano Alex Caruso quien anotó 10 puntos en los primeros 2 cuartos además de aportar 3 robos.
La conclusión de esto fue que Indiana, inesperadamente, tras la lesión de Haliburton se fue al descanso con un punto de ventaja con un parcial de 48-47 y aumentando así la narrativa que llevan cargando todos estos playoffs de ser el equipo underdog y de demostrar su valía. Indiana no solo aguantaba sin Haliburton si no que lideraba. Y lo hacía frente a un Paycom Center que no terminaba de creérselo.

La tormenta de los Thunder destroza las esperanzas de los Pacers
Tras terminar los dos primeros cuartos del encuentro con un balance positivo los Pacers vieron truncadas sus esperanzas para ganar el campeonato nada más comenzó el tercer cuarto. El descanso pareció ser la chispa necesaria para dar lugar a la tormenta de los Thunder que empezarían este cuarto con su mejor cara. En defensa, Caruso y Dort cortando líneas de pase, asfixiando a los jugadores de Indiana, creando tiros forzados. En la pintura, el rey Chet Holgrem quien estaba teniendo una muy mala serie, pero no hoy. El pívot de Oklahoma dominó la pintura no solo por sus ocho rebotes si no por el hecho histórico de conseguir cinco tapones, la mayor cantidad de tapones conseguidos en una final de la NBA. En ataque, Shai y Williams sin promediar buenos porcentajes, pero anotando muchos puntos.
Por parte de Indiana, poco que destacar excepto la actuación de McConell quien anotó prácticamente todos los puntos del conjunto de los Pacers en ese cuarto. Aún así, esto no sería suficiente y el cuarto terminaría con un parcial de El parcial del cuarto fue de 32‑21 a favor de OKC, que llegaron a dominar por hasta 13 puntos.
La sentencia de los campeones de la NBA
Con una clara ventaja los Thunder sentenciaron el partido con clase y con elegancia, aumentaron su ventaja hasta los veintidós puntos, aunque esta disminuyó a tan solo once en los últimos minutos del encuentro con un último arreón por parte de los Pacers que lo intentaron, pero les fue imposible al final.
Es normal, teniendo en cuenta que el nivel defensivo de los Thunder, como lo han sido en todos los playoffs, ha sido de los mejores vistos en la historia de la liga, pues el equipo local consiguió no solo méritos individuales como el de Holgrem si no también colectivos proclamándose el equipo con más robos y tapones en una final de la NBA con un total de catorce robos y ocho tapones. Eso sin mencionar las veintiún pérdidas que forzaron a los Pacers.
Los campeones de la NBA: Los Oklahoma City Thunder
Lo que han hecho los Thunder este año no ha sido solo ganar el anillo. Es construir una narrativa desde abajo, desde la paciencia y la convicción, y cerrarla como campeones. Después de años siendo el “proyecto del futuro”, hoy Oklahoma City es presente absoluto.
Tras conseguir 68 victorias en la temporada regular. Haber sido líderes defensivos de toda la postemporada y la temporada regular. Ponen el broche de oro a su temporada siendo campeones con una plantilla que no pasa de los 25 años de media. Donde el jugador con más edad es Alex Caruso con 31 años.
OKC ganó 103–91, pero el marcador no cuenta todo. Ganaron con mentalidad, con físico, con fondo de banquillo, con rotación, con todos. Ya no hay que hablar del futuro. Esto ya está pasando. Los Oklahoma City Thunder ya son campeones de la NBA.
El campeón de campeones, Shai Gileous-Alexander
Lo de Shai esta temporada ha sido una clase magistral de control, constancia y liderazgo. En este Game 7 volvió a demostrarlo: 29 puntos, 12 asistencias (récord personal en los playoffs), 5 rebotes, 1 robo, 2 tapones sin forzar, sin desaparecer, apareciendo justo cuando había que hacerlo. No solo guio a su equipo. Lo sostuvo en cada tramo clave. Cada vez que Indiana amagaba con reengancharse, ahí estaba él. Silencioso, pero demoledor.
Finals MVP. Merecido. Inevitable. Ha cerrado un año en el que ya había sido MVP de la temporada regular y MVP de las Finales de Conferencia. Y aún así, lo más impactante no son los premios. Es la sensación de que esto no es un pico. Es un punto de partida.
Los Thunder no soñaron con ser campeones de la NBA, construyeron su camino a la victoria. Este camino lo construyeron con la defensa, el temple y la sangre joven. Así se corona una era tan joven como potente. Y Shai, al fin, encaja la última pieza de oro en su corona.


