Monza, la ciudad que se tiñe de rojo Ferrari
El Gran Premio de Italia no es una carrera más del calendario de Fórmula 1. Monza no se entiende sin Ferrari, ni Ferrari sin Monza. Inagurado en 1922 y actualmente es el tercer circuito permanente más antiguo también conocido como «Templo de la velocidad».
En Monza se han vivido carreras impresionantes, desde 1971 cuando Peter Gethin ganó por 0,01s sobre su rival. Pasando por 1988 cuando Ferrari ganó en casa dias después del fallecimiento de Enzo Ferrari. Hasta lo más actual, con la victoria que devolvió la sonrisa a los tifosis en 2019 con Leclerc.
Monza es pura velocidad. Sus largas rectas y chicanes legendarias lo convierten en el circuito más rápido del calendario, donde los monoplazas superan los 350 km/h y los motores rugen al límite durante más del 80% de la vuelta.
La baja carga aerodinámica convierte cada rebufo en oro y hace que los adelantamientos sean una constante, sobre todo en la Variante Rettifilo y en la Parabólica. Es un trazado que castiga los frenos, exige precisión en las chicanes y premia la valentía.
El apretado Mundial
Monza recibe al Mundial en plena tensión después de que Oscar Piastri sorprendiera en Zandvoort con una victoria que mete más leña al fuego en la lucha por el título. Red Bull ya no tiene el dominio aplastante de otros años y McLaren llega lanzada, con un coche rapidísimo que amenaza en cada fin de semana.
Ferrari, en cambio, se enfrenta a su gran examen del año: correr en casa con toda la presión de los tifosi y después de un domingo en Países Bajos para olvidar, donde tanto Leclerc como Hamilton tuvieron que abandonar. El golpe fue doble, porque ver al heptacampeón fuera de combate dejó a los de Maranello sin opciones de podio y con más dudas que certezas en el peor momento posible.
Ahora, el equipo rojo no solo necesita velocidad, sino también fiabilidad y una estrategia impecable para calmar a una afición que vive este Gran Premio como una religión. Mercedes, por su parte, sigue buscando consistencia para no quedarse descolgado, mientras que Red Bull trata de contener la amenaza naranja de McLaren.
Momentos icónicos en Monza
El Templo de la Velocidad siempre regala historias que se graban en la memoria. En 2010, Fernando Alonso logró una de las victorias más icónicas de su trayectoria con Ferrari al imponerse en el Gran Premio de Italia disputado en Monza.
El piloto asturiano, en una actuación impecable, se llevó el triunfo gracias a una estrategia brillante y a un adelantamiento decisivo a Jenson Button en la salida de boxes, devolviendo la esperanza a la escudería italiana frente a su afición.
Un año más tarde, en 2011, Alonso volvió a ser protagonista en Monza al liderar la carrera en los primeros compases tras una gran salida. Sin embargo, la superioridad del Red Bull de Sebastian Vettel acabó imponiéndose en una intensa lucha. El alemán ejecutó una de las maniobras más recordadas de la temporada al adelantar al español por el exterior de la Curva Grande, consolidando así su dominio en aquel campeonato.
En 2019, Charles Leclerc desató la locura tifosi con una defensa heroica para devolver a Ferrari la gloria en casa. Solo dos años después, en 2021, Monza fue escenario del polémico choque entre Hamilton y Verstappen, un capítulo clave en la batalla por el título que terminó con ambos fuera de carrera. Ese mismo fin de semana, Daniel Ricciardo sorprendió al mundo llevándose la victoria con McLaren, firmando un histórico doblete junto a Lando Norris.
Y en 2020, en plena temporada caótica, Pierre Gasly dio la campanada logrando su primer triunfo en Fórmula 1 con AlphaTauri, convirtiéndose en el héroe inesperado de Italia. Monza, al fin y al cabo, es eso: un lugar donde lo imposible se hace realidad.

