«¡Ahí va Joaquín, la finta y el sprint!»
Un mito. Una leyenda. Un ejemplo. Puro arte. Joaquín Sánchez Rodríguez (El Puerto de Santamaría, 21 de julio de 1981) es indescriptible en una sola palabra; su extensa y flamante carrera deportiva es, sin duda, una de las más célebres del deporte de nuestro país en este siglo.
Para conocer la historia de nuestro protagonista, hemos de irnos hacia atrás en el tiempo y llegar hasta sus más remotos orígenes: Joaquín creció en una familia de 8 hermanos, de los cuales 3 varones, incluido él, fueron futbolistas. Su infancia estuvo marcada por la diversión y el amor que le proporcionaban en casa y fue inculcado en valores como la empatía, la fe y el trabajo duro. Esto le llevó a ser quien es hoy en día, propagando siempre el buen humor y mostrando continuamente una ambición inmensa en su profesión.
Desde que su padre, Aurelio, y su tío, «El Chino», le animaran a jugar al fútbol, él no dejó de trabajar para cumplir su sueño, que siempre fue «jugar algún día en un club de primera división». Empezó jugando en el CD Los Frailes y luego pasó al CD Safa San Luis antes de recalar con tan solo 16 años en la cantera del Real Betis, en la que consiguió ganar una Copa del Rey y una Supercopa siendo juvenil. El Chino le pagaba los trenes de ida y vuelta del trayecto Cádiz-Sevilla; su empeño fue clave para que Joaquín se convirtiera en futbolista profesional.
El nacimiento de la estrella
A los 19 años debutó con el primer equipo del club heliopolitano; tras ser ascendido el 20 de agosto del 2000, jugó su primer partido en competición oficial contra el Compostela en el estadio multiusos San Lázaro, cuando el Betis militaba en Segunda División, el 3 de septiembre de ese mismo año. Su primer gol con la verdiblanca fue un mes después, el 14 de octubre frente al Universidad Las Palmas, con el número 27 a la espalda; remató un gran centro de Benjamín Zarandona y la pelota entró en la portería tras botar en el suelo.
Desde aquel soñado debut, lo jugaría prácticamente todo hasta el verano de 2006. El gaditano pudo cumplir su ansiado sueño de jugar en primera con los béticos y ganó una Copa del Rey en la campaña 04-05, cuando también se clasificaron para Champions.
Su descaro y desparpajo a la hora de jugar y la calidad que ostentaba le llevaron a debutar con la Selección Española de Fútbol el 13 de febrero de 2002, años antes de muchos de sus grandes éxitos deportivos. Sirvió al combinado nacional en un total de 51 ocasiones durante toda su carrera, llegó a participar en dos Mundiales y una Eurocopa y lució un tiempo el dorsal número 10, reservado solo para jugadores de una gran clase e importancia. Durante su primera etapa como bético, «el Pisha» destacó tanto que Chelsea y Real Madrid quisieron ficharlo, pero el presidente de aquel entonces, Manuel Ruiz de Lopera, lo marcó como intransferible.
Tiempo después de que esto sucediera, el jugador quiso dar un paso adelante en su carrera y decidió irse traspasado al Valencia CF en el mercado estival de 2006. Estuvo cinco temporadas en el equipo «ché» y vivió durante ese tiempo el momento más dulce de su carrera, ganando en la 07-08 una Copa del Rey y jugando Champions tres campañas. Heredó el número 7 de David Villa tras su salida al FC Barcelona y tuvo unos registros bastante buenos, llegando a figurar como goleador en 30 ocasiones y dando 31 pases de gol habiendo participado 218 veces en el once.
Pieza clave del «Euro-Málaga»
Tras su paso por Valencia, recaló en junio de 2011 en el club donde verdaderamente dejaría su marca como jugador, el Málaga CF; ese grandioso Málaga que dejaría grabado un hito histórico en la retina de cualquier aficionado. En los dos años que jugó en el equipo blanquiazul, compartió vestuario con grandes profesionales del balón como Demichelis, Isco, Julio Baptista o Van Nistelrooy, entre otros. Estos míticos jugadores llevarían de la mano de Manuel Pellegrini a un club como el Málaga a disputar unos cuartos de final de Champions League, nada más y nada menos que contra el Borussia Dortmund de Jürgen Klopp, hecho que se recordará siempre en el fútbol español. En este encuentro, el Pisha tuvo una actuación soberbia, marcando un gol y haciendo carambolas que volvieron loco al cuadro alemán.

En el conjunto malagueño, Joaquín demostró un gran fútbol, lo que hizo que se interesaran en él varios equipos de Italia. Después de negociar con diferentes clubes, anunció su marcha a la Fiorentina. Por desgracia, su paso por Italia no fue el deseado. Fue un periodo en el que el jugador andaluz pasaría un poco desapercibido y sentía mucha nostalgia por España, donde más querido era, lo que finalmente lo llevó a regresar al Real Betis el 31 de agosto de 2015.
Retorno a la amada tierra
Para Joaquín, el Betis siempre fue «el equipo de su vida» y cuando se marchó a los 25 años, dejó la puerta abierta a un futuro regreso. Ya en su madurez futbolística, durante esta segunda etapa ha aportado grandes cosas tanto dentro como fuera del campo y hasta nuestros días es uno de los pilares fundamentales de que el conjunto dirigido por Manuel Pellegrini, antiguo conocido suyo, esté donde esté. El pasado año tuvo un papel clave en la consecución de la tercera Copa del Rey de la historia del Real Betis y se dio una preciosa coincidencia: él lleva el número 17 a la espalda y la ganaron justo 17 años después de hacerse con la anterior. Con la actual temporada, ya son 14 sirviendo al club verdiblanco, lo que le ha hecho ganarse un apodo que lleva con orgullo, es «Joaquín, el del Betis».
Cuando el portuense volvió al equipo bético, sabía que su leyenda podía traspasar todas las fronteras, por eso se decidió a batir grandes récords del deporte rey. Sus logros, más allá de los tres títulos que consiguió en los clubes en los que estuvo, van desde ser el jugador más veterano en llegar a 100 partidos en competiciones europeas a ser el único que metió un hat-trick en La Liga con más de 38 años y así podría escribirse una página entera. Los años no pasan por él, con 41 años parece tener quince menos viendo su manera de jugar y la actitud que tiene de querer participar en todo, es como el buen vino, un segundo Benjamin Button. Si el gaditano disputa todos los partidos que restan de campaña en La Liga, se convertirá, igualando a Zubizarreta, en el jugador con más partidos en la historia de la primera división española.
El fin de una historia única
Tras 23 temporadas creando espectáculo con su encomiable clase, Joaquín Sánchez Rodríguez anunció su retirada el pasado 19 de abril. Se despidió con un emotivo vídeo, en el que resume perfectamente lo que ha sido su carrera futbolística y su forma de ver la vida; haciendo todo siempre con arte.
1⃣7⃣💚
El arte es eterno.
Gracias por tanto, capitán. pic.twitter.com/LMKfyj3doR
— Real Betis Balompié 🌴💚 (@RealBetis) April 19, 2023
El legado de Joaquín es imborrable, tanto dentro como fuera de los terrenos de juego, siendo una persona humilde, perseverante y muy amigo de sus amigos. Si hay una lección que se puede aprender de él es que reír y esforzarse hasta el final es siempre lo más importante para ser feliz.


