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Las tendencias que han conquistado el street style de Madrid durante MBFW

Si hace unos días mirábamos a las pasarelas para descubrir qué prendas, colores y siluetas iban a definir la primavera/verano 2027, ahora toca hacer el movimiento contrario: mirar a la calle.

Porque hay un momento, durante cada Fashion Week, en el que las tendencias dejan de pertenecer exclusivamente a los diseñadores para empezar a adquirir una vida propia. Ocurre entre desfile y desfile, en las puertas de los shows, mientras fotógrafos, editoras, estilistas y amantes de la moda atraviesan Madrid con sus propias interpretaciones de aquello que vimos hace unos meses sobre la pasarela. Si ya teníamos una apuesta sobre las tendencias con más papeletas para triunfar este otoño, nuestras expertas de moda ponen la guinda al pastel.

La edición número 84 de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, volvió a convertir la capital en ese particular punto de encuentro entre la moda que se propone y la que realmente se lleva. Y basta con caminar por los alrededores de sus escenarios para comprobar que el otoño que viene no se entiende a través de una única estética. Conviven la sastrería de inspiración masculina y los estampados románticos, la piel y las flores, los códigos británicos y los accesorios más reconocibles, las prendas con una historia artesanal y otras que parecen recién salidas del armario de una mujer que sabe cuáles son los códigos de la moda y de su identidad personal.

¿Cómo se lleva en Europa durante la Semana de la Moda?

Es, precisamente, lo que está ocurriendo también fuera de Madrid. El street style internacional ha confirmado durante los últimos meses que la nueva temporada se construye desde el contraste. Londres mezcla el tailoring con prendas de punto y salpicaduras de rojo; Milán contrapone sastrería precisa con cuero, ante y piezas más delicadas; y París… lo sabremos en poco. En Madrid, sin embargo, también encontramos referencias que inspiran.

Si la pasarela marca el principio de una conversación, el street style es el lugar donde  todo se baja a tierra y se hace más real. Y estas son las tendencias que hemos visto tomar las calles de Madrid durante MBFWMadrid.

El traje de inspiración británica se tiñe de azul

Front row MBFWMadrid | Fuente: Paula Crespo

Hay algo especialmente magnético en un buen traje de chaqueta. Quizá porque pertenece a ese reducido grupo de prendas que o no favorecen o sientan como un guante: basta con reconocer su estructura para entender todo lo que representa. Esta temporada, sin embargo, la sastrería se aleja de la idea de uniforme y recupera algunos de sus códigos más clásicos para reinterpretarlos desde una mirada mucho más actual.

En Madrid lo hemos visto especialmente claro en los conjuntos de dos piezas de inspiración británica, con chaquetas estructuradas y faldas largas a juego en diferentes tonalidades de azul. Un color que funciona especialmente bien en otoño porque conserva la sobriedad del negro, pero introduce una profundidad diferente, más elegante y ligeramente más inesperada.

No es casualidad que la sastrería siga ocupando un lugar central en las previsiones para la temporada. En el street style madrileño, el traje parece encontrar precisamente ese punto intermedio entre lo masculino y lo femenino. Suficientemente clásico para resultar atemporal, pero con la actitud necesaria para no parecer aburrido y demasiado clásico.

Front row Agua by Agua Bendita MBFWMadrid | Fuente: Paula Crespo

El rojo aparece como el pequeño gran golpe de efecto

Si hay un color que ha sabido encontrar su lugar, ese es el rojo. Pero esta temporada no necesariamente aparece como protagonista absoluto. Su fuerza está precisamente en otra parte: en utilizarlo como un gesto.

MBFWMadrid | Fuente: Paula Crespo

Un bolso, un detalle, una prenda, un accesorio. En Londres, el street style de la última Fashion Week volvió a señalar el rojo intenso como uno de los recursos cromáticos más visibles, utilizado especialmente para romper looks más neutros.

Y esa manera de entender el color resulta especialmente interesante porque demuestra cómo funciona realmente una tendencia cuando abandona la pasarela: no hace falta vestirse de rojo de pies a cabeza para incorporarlo. A veces basta con dejar que aparezca una pincelada en el lugar exacto.

Las chaquetas de tapestry convierten el estampado en una pieza de colección

MBFW Madrid | Fuente: Paula Crespo

Hay prendas que parecen tener memoria. Las chaquetas de inspiración tapestry pertenecen a esa categoría: estampados florales densos, dibujos que recuerdan a antiguos tapices, colores ligeramente envejecidos y una riqueza visual que hace que una sola pieza sea capaz de construir todo un estilismo.

El regreso de este tipo de estampados forma parte de una temporada especialmente interesada por recuperar el lado más decorativo de la moda. Las flores, de hecho, no desaparecen cuando llega el frío; cambian de carácter. Se vuelven más profundas, más pictóricas y, en ocasiones, casi barrocas.

También en las pasarelas españolas hemos visto cómo el otoño apuesta por una moda especialmente táctil y cargada de textura. El juego de telas será una de las grandes claves de la temporada en las propuestas de firmas españolas, desde el pelo hasta las lentejuelas o las flores tridimensionales.

En Madrid, las chaquetas tapestry llevan esa idea un paso más allá: ya no son simplemente una prenda estampada, sino casi una pieza de decoración que se lleva puesta.

La piel vuelve a ser una cuestión de textura

MBFW Madrid | Fuente: Paula Crespo

El cuero nunca termina de desaparecer, pero hay temporadas en las que deja de funcionar como un simple básico para recuperar todo su poder visual. Esta es una de ellas.

En el street style internacional, la piel se ha convertido en una de las materias recurrentes de la temporada: desde bombers y abrigos hasta blazers y conjuntos completos. Harper’s Bazaar destacaba ya en Londres la presencia de prendas de cuero, desde bombers oversize hasta trenchs y conjuntos coordinados, dentro de un movimiento más amplio hacia la mezcla de texturas.

En Madrid, esa tendencia se traduce en prendas con presencia. Chaquetas que aportan estructura, piezas que endurecen un estilismo romántico o superficies que introducen ese punto ligeramente sofisticado y contundente que necesita el armario de otoño.

Y quizá lo más interesante sea precisamente la forma en la que convive con el resto de tendencias. Porque esta temporada la piel no tiene por qué llevarnos a una estética completamente oscura: puede aparecer junto a flores, cuadros, sastrería, colores suaves o accesorios mucho más delicados.

El romanticismo se lleva en dos piezas y dos estampados mezclados: flores y rayas

Front Row Agua by Agua Bendita MBFW Madrid | Fuente: Paula Crespo

Las flores de otoño no son una novedad, pero esta temporada tienen una manera especialmente bonita de aparecer. No tanto como estampado aislado, sino formando parte de conjuntos de dos piezas que parecen recuperar cierta idea de feminidad clásica para actualizarla.

Chaqueta y falda. Chaqueta y pantalón. Dos prendas que comparten estampado y que, juntas, construyen una imagen mucho más poderosa que si las entendiéramos por separado.

En las fotografías del street style madrileño, esa feminidad aparece además acompañada por rayas sutiles, creando una mezcla especialmente interesante entre lo romántico y lo cotidiano. Es una combinación que conecta con una de las claves detectadas también en las pasarelas españolas: la raya abandona definitivamente su asociación exclusiva con el verano y encuentra nuevas formas de entrar en el armario de frío. La firma invitada internacional, Agua by Agua Bendita, nos dio una lección sobre combinar estampados lejos del excentricismo.

El resultado es una nueva manera de entender el estampado floral: menos dulce, más sofisticada y con ese punto ligeramente nostálgico que parece estar recorriendo toda la temporada.

Front Row Agua by Agua Bendita MBFW Madrid | Fuente: Paula Crespo

El bolso deja de completar el look para convertirse en su firma

Hay accesorios que acompañan un estilismo y otros que hablan por él. El bolso pertenece cada vez más a esta segunda categoría. En las calles de Madrid hemos visto cómo los bolsos insignia de las grandes firmas funcionan como verdaderos marcadores de estilo. No necesariamente porque el resto del look sea más llamativo, sino precisamente porque una pieza reconocible puede cambiar por completo la lectura de un conjunto.

Front Row Pedro del Hierro MBFWMadrid | Fuente: Paula Crespo

Es algo que también se está viendo en el circuito internacional: durante las Fashion Weeks, los bolsos han adquirido una presencia propia dentro del street style, con especial protagonismo de siluetas reconocibles y diseños icónicos de cada gran casa, capaces de funcionar como punto focal del estilismo. María Monfort lo confirma asistiendo a los shows con su Pasticcino, icono de Weekend Max Mara.

En este contexto, llevar un bolso de una firma referente ya no significa simplemente apostar por el lujo. Significa elegir un objeto con códigos propios y utilizarlo como parte de la identidad visual del conjunto. Una forma especialmente contemporánea de entender el accesorio: menos complemento y más firma personal.

Los plisados aportan movimiento a un otoño de siluetas estructuradas

Front Row Adolfo Domínguez MBFWMadrid | Fuente: Paula Crespo

Frente a los hombros marcados, las chaquetas rígidas y la contundencia de la piel, el plisado introduce algo que la moda de otoño necesita especialmente: movimiento.

Las faldas plisadas regresan con fuerza esta temporada y vuelven a demostrar que un clásico puede cambiar completamente dependiendo de cómo se construya a su alrededor. El plisado tiene algo casi arquitectónico cuando permanece quieto, pero cobra vida en cuanto el cuerpo empieza a caminar.

La riqueza de tejidos y la variedad de recursos de superficie se alzan como las grandes claves del otoño-invierno 2026/27. Y en el street style su presencia resulta especialmente interesante porque demuestra que las tendencias más clásicas no necesitan desaparecer para volver a resultar contemporáneas.

Quizá esa sea una de las grandes lecciones que deja Madrid esta temporada: el futuro de la moda no siempre pasa por inventar una prenda nueva, sino por volver a mirar de otra manera las que ya conocemos.

Después de ver las colecciones, la calle termina de escribir la tendencia. Y eso es precisamente lo que ha ocurrido durante estos días en Madrid. El traje se vuelve más femenino, las flores adquieren profundidad, la piel se mezcla con códigos inesperados. Además el rojo aparece como una pincelada y los accesorios hablan tanto como las propias prendas. La pasarela de marzo de este año había adelantado el otoño. Madrid acaba de demostrar cómo se lleva.

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