El festival musical se ha convertido en un fenómeno de la industria europea para la música en los últimos años
Ucrania, Rusia e Israel han sido el punto de mira del conflicto social, político y mediático en las últimas ediciones. A pesar de ello, las redes sociales han orientado el festival desde una perspectiva política y diplomática continental donde las mismas generan un ambiente cíclico de causas políticas en el festival. Por supuesto el ambiente se ha enturbiado en consecuencia de las decisiones de la Unión Europea de Radiodifusión relacionadas al contexto europeo en la políticas y las relaciones estatales.
Este panorama actual se remonta a 2014, cuando Rusia ocupó ilegítimamente la península de Crimea en Ucrania. La Unión Europea y la OTAN condenaron los hechos. En esos años, las candidaturas de Rusia fueron canceladas masivamente en internet. En 2016, la propia televisión pública ucraniana intentó dejar fuera del festival a Rusia, cuando se albergaba en Estocolmo, Suecia. Esta iniciativa no tuvo demasiado recorrido, pero Ucrania ganó el festival con una canción titulada 1944 que recordaba la deportación del pueblo tártaro a Crimea por la Unión Soviética en la década de los 40 y la lucha de su bisabuelo contra el ejército rojo liderado por el entonces Iosef Stalin.
Tras la victoria, el país albergaría la edición del 2017 en Kiev. Un festival donde la televisión pública ucraniana se negó a que Rusia participara en su territorio. La UER, amenazó con la aplicación de sanciones económicas a Ucrania. A pesar de ello, Rusia finalmente no participó por la presión de Ucrania y la UER archivó este dictamen.
Tras este periodo sobre la invasión de Crimea, nos remontamos a la actual guerra entre ambos países desde 2022. Todo esto comenzó con la invasión rusa en el este de Ucrania con el objetivo de conseguir un mayor acceso naval al Mar Negro y el incumplimiento occidental por parte de la OTAN y los aliados de Estados Unidos en las directrices marcadas entre el Tratado del Atlántico Norte y el Pacto de Varsovia.
Rápidamente la UER orientó su posición. Se expulsó a la televisión pública rusa de la competición y desde 2022 el país no ha regresado. Una situación parecida para Bielorrusia desde 2021, cuando fueron sancionados por presentar una candidatura que blanqueaba las relaciones políticas entre Aleksandr Lukashenko, presidente de Bielorrusia y Vladimir Putin, presidente de Rusia. Un panorama que creó una brecha en el grupo de fans en redes y recibió bastantes críticas por la falta de «imparcialidad» de la organización. El festival ya no era neutral.

Como no podía ser de otra forma, el festival de 2022 dio como ganador a Ucrania con Kalush Orchestra tras la invasión sufrida meses antes. Ese mismo año, el país iba a estar representando por la artista Alina Pash, la cual fue cancelada y detenida por cruzar a Crimea por la vía rusa años atrás. Su propio país desacreditó a la artista y la organización del festival no tomó cartas en el asunto. Cabe destacar que ambas canciones blanqueaban su interés de unión a Occidente y rechazo a la cultura rusa, pero no se enmarcaron las canciones como blanqueamiento político occidental. En 2019, la arista Maruv quien iba a representar a Ucrania, sufrió la misma situación tras ser acusada como «aliada de Putin» y dar conciertos en ciudades rusas.
En 2023, la edición del festival celebrada en Liverpool trataba de acoger el festival para Ucrania. Una edición totalmente abierta a la reconciliación y visibilidad de la situación de la población ucraniana. Incluso el lema oficial del festival fue United By Music que se ha convertido en el lema oficial por el resto de años y que se sucedan en el futuro. De nuevo este lema generó controversias ¿Unidos por la música sin Rusia y Bielorrusia? ¿Estamos todos los países representados y unidos?
Siguiendo adelante, ahora tratamos la causa palestina-israelí. El punto de partida que debemos saber es que la aceptación de Israel en el festival nunca ha sido plena y hay un gran sector del festival que se opone al blanqueamiento de la cultura de un país que resulta haber invadido, anexionado y amenazado la cultura en Palestina.
Antes del genocidio ocurrido desde finales de 2023 hasta la actualidad, el país trajo a Noa Kirel como representante en la pasada edición, consiguiendo una merecida tercera posición. Unicorn, una canción pop que mezclaba el uptempo, el baile y los sonidos lejanos del Medio Oriente. Aunque en un principio la canción no hacía mención al contexto con Palestina, rápidamente la artista lanzó la versión Unicorn – Hope Version meses después del festival, donde en varias entrevistas, desvelaba el motivo de su canción: animar a su hermano en las listas del ejercito israelí contra Palestina.
Ya en la actualidad de 2024, Israel ha sido obligada a hacer cambios en su canción candidata por las supuestas insinuaciones políticas sobre la situación en la Franja de Gaza. Delegaciones como la de Islandia han manifestado públicamente su deseo en la descalificación del país este año en el festival. Aun así, Israel participará en la próxima edición celebrada en Malmö, Suecia. Con ello una reacción negativa en redes ha aparecido en las últimas semanas junto a un boicot en la propia ciudad sueca a la aparición de publicidad del festival musical que ha sido teñida de color rojo simulando las muertes en Gaza.

Probablemente esta situación no quede aquí y surjan nuevos imprevistos que no estén contemplados por la organización. Madonna, en la edición de Tel Aviv 2019, fue capaz de colocar una bandera palestina durante su actuación en la ciudad mediterránea israelí sin previo aviso. Como es obvio, generó revuelo y bastante disputa entre los que pensaban que debía alejarse del conflicto político y los que apoyaban la causa como reivindicación social.
Todo estos casos han marcado consecuencias en la celebración de un festival musical que trataba de aislarse del mundo político internacional. A pesar de ello, la organización del festival ha tomado decisiones contradictorias: la expulsión de Rusia por la invasión a Ucrania y la participación de Israel por la invasión a Gaza. Por lo tanto, muchos denuncian la falta de imparcialidad por parte de la organización en un festival que se rige por los valores de la paz, la diversidad y la música. Un panorama que ya preocupa en la seguridad local de Malmö de cara a mayo y los recientes acontecimientos en el ataque terrorista en Moscú.

