Las peñas flamencas son un reducto de dedicación musical en estos tiempos de inquietud social. En su interior, se respira un ambiente diferente, caracterizado por la atención, el conocimiento profundo y el respeto hacia el arte. La gira que llevaron a cabo el cantaor toledano Israel Fernández y el experimentado guitarrista Antonio ‘El Relojero’ por diversas peñas de la península fue un tributo a ese espacio único de encuentro para los amantes del flamenco. De esa experiencia nació este disco, grabado en vivo.
El álbum conjunto Por amor al cante, lanzado bajo el sello Universal hoy viernes, es el resultado de la colaboración de un guitarrista autodidacta, alejado de los estándares tradicionales, con el gran nombre del panorama flamenco de nuestros días. Israel y Antonio se adentran en las profundidades del flamenco, rescatando y destacando una era prácticamente desaparecida en cuanto a estilo y formas.
La pareja transmite una profunda conexión y complicidad; se observan y se valoran mutuamente. Cada uno brilla en su especialidad, interpretando estilos como cantes de levante, fandangos, seguiriyas, soleares y granaínas. El mayor tesoro para un artista es una pasión desbordante, y ambos lo demuestran plenamente. Israel domina cantes que poco habituales y El Relojero le sigue, le dialoga con temple y precisión.
“Las peñas en el flamenco tienen un valor fundamental porque de ahí se hace una escuela muy bonita, también se crea buena afición y de alguna manera uno se obliga a tener los pies en el suelo”, cuenta Israel eligiendo cada palabra para que encajen con coherencia. Habla sin altanería y se incluye en la ecuación: “En las peñas yo me siento más libre, me siento en mi casa porque es de donde yo vengo”. Sobre su compañero de tablas sentencia: “Es un toque con mucha verdá”.
Israel y Antonio, amor por el cante
La portada de Por amor al cante refleja una verdad profunda. Como si el título del disco estuviera escrito con la tinta de una etapa vital. El cantaor Israel Fernández, de raíces andaluzas pero nacido en Toledo, tiene una visión que abarca pasado, presente y futuro. Hace 15 años, en los camerinos del teatro de Colmenar de Oreja, Israel participaba en un concurso nacional cuando, entre bambalinas, escuchó el toque de Antonio. Fascinado por su música y sin guitarrista para esa actuación, le pidió que lo acompañara en el concurso. Juntos ganaron el primer premio.
Desde ese momento, Israel anhelaba con hacer un disco junto a El Relojero, pero debido a las circunstancias de Antonio, no ha sido hasta ahora. Después de mucha espera, finalmente han podido reunirse para emprender este proyecto. Un disco sobrio y de estilo clásico, grabado en directo ante un público exigente: el de las peñas flamencas.
Este trabajo es un regreso a las raíces, un alto en el camino para reconectar con la esencia del flamenco. Israel Fernández, en su viaje entre tradición y vanguardia, lo deja todo en esta obra. Estamos ante un disco cuidadosamente elaborado, hecho con cariño y esmero, que ofrece un sonido envolvente. Refleja la fuerza y maestría de las peñas flamencas, templos donde se resguarda y celebra el esfuerzo compartido de una comunidad que vive y respira su arte.
Este domingo a las 23h en el Teatro Alameda ambos artistas presentarán en la XXIII Bienal de Flamenco de Sevilla su trabajo. El cantaor, que repite tras su triunfo en Caudal (Gala Inaugural), vuelve con fuerza para cerrar por todo lo alto su paso por esta edición.


