El primer ministro Abiy Ahmed aspira a conseguir cinco años más de mandato mientras se enfrenta a quejas de la oposición y a la preocupación general de una posible escalada en sus disputas con Tigray y Eritrea
El pasado lunes 1 de junio Etiopía celebró elecciones parlamentarias, las séptimas desde que la democracia multipartidista fue introducida en 1991. Se espera que el Partido de la Prosperidad, liderado por el actual primer ministro Abiy Ahmed Ali y que actualmente posee el 96% de los escaños de la Cámara de Representantes Populares (la cámara baja de la Asamblea Parlamentaria Federal), consiga una victoria determinante, otorgando al primer ministro otro mandato de cinco años.
De mantenerse en el poder, Abiy Ahmed tendría una ruta para llevar a cabo reformas constitucionales que reforzarían su autoridad central, como crear una presidencia ejecutiva y cambiar la estructura étnica federal del país. Sin embargo, los partidos de la oposición acusan al gobierno de haberlos debilitado arrestando a sus líderes y poniendo trabas legales a sus actividades políticas, alegaciones que el gobierno rechaza. Está previsto que los resultados se obtengan el 11 de junio.
Más de 50 millones de personas de las aproximadamente 130 de Etiopía se registraron para votar —Etiopía es el segundo país más poblado de África detrás de Nigeria, con cerca de la mitad de su población siendo menor de edad— y hay alrededor de 11.000 candidatos pertenecientes a 47 partidos distintos. Sin embargo, el proceso electoral no es tan amplio como parecen indicar las cifras.
Irregularidades en las elecciones
Algunas regiones han quedado excluidas del proceso, entre ellas la norteña de Tigray, hecho que la comisión electoral nacional NEBE (por sus siglas en inglés) vinculó con condiciones desfavorables fruto de la guerra civil que se libró entre 2020 y 2022. Desde el conflicto varios territorios del país, incluyendo también Amhara, Oromía y Gambela, siguen inestables.
Partidos de la oposición denuncian dificultades para representar una alternativa real, con varios asegurando participar en las presentes elecciones para preservar sus licencias dado que temen que les sean revocadas si deciden hacer un boicot. Mistresilasie Tamerat, líder del partido de la oposición Partido Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRP), relata que se le han denegado repetidamente permisos y reservas de locales para organizar mítines, un hecho que también ha señalado la Comisión Etíope de Derechos Humanos, un organismo gubernamental.
Además, se sospecha que algunos partidos de la oposición están alineados con el gobierno, quien estaría negociando acuerdos de reparto de poder y negándose a disputar algunos asientos tácticamente. En las elecciones de 2021, los partidos Ciudadanos Etíopes por la Justicia Social (EZEMA) y Movimiento Nacional de Amhara (NaMa) lograron posiciones en ministerios pese a solo alcanzar cuatro y cinco escaños respectivamente.

Comienzos y primeros años de mandato de Abiy Ahmed
Abiy Ahmed, nacido en la región de Oromía en 1976, participó durante su juventud en la lucha armada contra el régimen militar marxista de Mengistu Haile Mariam, que fue derrocado en 1991 por rebeldes tigrayanos del Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (TPLF). El TPLF, miembro de la coalición Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF) que pasó a gobernar tras la caída de Haile Mariam, dominaría la política del país hasta 2018.
Abiy Ahmed ascendió rápidamente en los rangos del ejército y en 2010 logró un escaño en el parlamento; en 2015 se convirtió en ministro de Ciencia y Tecnología. En 2018, tras meses de protestas en Oromía y Amhara contra la supremacía de la élite tigrayana, el primer ministro Hailemariam Desalegn dimitió y la entonces débil EPRDF eligió a Abiy Ahmed como sucesor, siendo la primera vez que un oromo estaba al mando del país.
Tras su llegada al poder, Abiy liberalizó la rígida economía nacional y liberó a periodistas, activistas y presos políticos. En 2019 disolvió el EPRDF y fundó el Partido de la Prosperidad, que en las elecciones parlamentarias de 2021 ganó 410 de los 484 escaños. Ese mismo año fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz por zanjar las hostilidades con Eritrea, su país vecino y parte de Etiopía hasta su independencia.
Cambios en las políticas del primer ministro
Sin embargo, menos de un año después mandó las tropas federales a Tigray para acabar con el TPLF, que seguía gobernado en la provincia y que había entrado en directa oposición con él tras ser acusado de atacar las bases militares del ejército.
Los oponentes del primer ministro y activistas de derechos humanos acusan al gobierno de haber dado marcha atrás en los últimos años, encerrando a periodistas, clausurando grupos de la sociedad civil e iniciando campañas militares responsables de atrocidades.
Muchos periodistas y medios del país han sido advertidos contra publicar informaciones críticas sobre las elecciones, algunos periodistas han sido deportados y medios como The Economist y The Africa Report han sufrido restricciones en su acceso. Addis Standard, una publicación crítica online, ha visto su licencia revocada y el mayor periódico del país, The Reporter, ha sido avisado de que debe alinear su línea editorial con las narrativas del gobierno.
Del mismo modo, el gobierno solo ha invitado a un número limitado de observadores electorales internacionales, mayoritariamente de la Unión Africana y de la Autoridad Intergubernamental sobre el Desarrollo de África Oriental.

Problemas internos en el país
Con todo, si algo ha marcado estas elecciones ha sido el miedo a un nuevo conflicto. A nivel nacional, Abiy Ahmed se enfrenta a rebeliones en dos de las regiones más grandes del país, promovidas por diferentes grupos étnicos contra una supuesta marginalización dentro del sistema federal del país.
En la provincia central y sureña de Oromía se han dado enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y el grupo separatista Ejército de Liberación Oromo, que se han cobrado cientos de vidas en los últimos años y se han intensificado desde la llegada de fuerzas federales a Tigray en febrero.
En la provincia vecina de Amhara, al noroeste del país, la milicia Fano se ha hecho con franjas del territorio rural desde 2023 y ha advertido que cualquiera que participe en las elecciones será considerado un enemigo del pueblo amhara.
Amenaza de una nueva contienda en Tigray
Simultáneamente, aunque el Acuerdo de Pretoria de 2022 puso fin a la guerra civil en Tigray —que los investigadores calculan que causó cientos de miles de muertos y desplazó a millones— nuevos acontecimientos han devuelto la intranquilidad a la región. En mayo el gobierno etíope tomó unilateralmente la decisión de renovar el mandato del presidente de la administración regional interina, Tadesse Worede, un antiguo general del ejército y líder de las Fuerzas de Defensa de Tigray (TDF) (una organización paramilitar creada durante la guerra civil para luchar contra las tropas federales) que era considerado un candidato de compromiso.
Ante esto, el TPLF ha buscado recuperar su autoridad a través de la restauración de un consejo legislativo que data de antes de la guerra civil, un movimiento que deja a la región de Tigray prácticamente fuera del control de Adís Abeba. Al TPLF se le ha prohibido participar en estas elecciones generales.
Abiy Ahmed no ha mostrado de momento intenciones reales de dar una respuesta armada —aunque una victoria electoral aplastante podría tentarle a ello— y además está condicionado por la severa escasez de combustible como resultado de la guerra de Irán. Mientras tanto, el gobierno intenta socavar la dominancia del TPLF con un bloqueo económico que restringe la entrada de dinero y combustible a la región y apoyando tácitamente a otros miembros de la oposición tigrayana.

Expansión de una potencial contienda por la región
Un nuevo conflicto tendría consecuencias para todo el Cuerno de África y sus países vecinos. El TPLF ha reforzado sus relaciones con Eritrea y las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF), ambos con relaciones hostiles con el gobierno etíope. Las fuerzas eritreas operan en Tigray y el país proporciona al TPLF su única frontera aliada, mientras que soldados de Tigray establecidos al este de Sudán han luchado junto con el SAF.
A su vez, estos actores están alineados con Arabia Saudí, Egipto y Turquía; de esta manera intentan contrarrestar la creciente influencia en la zona de los Emiratos Árabes Unidos e Israel, que cuentan con Etiopía y Somalilandia entre sus apoyos. Además, Etiopía ha apoyado a los enemigos del SAF en Sudán, las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) y el Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-Norte (SPLM-N).
Etiopía tiene frentes abiertos con varios de sus oponentes externos. Los últimos movimientos de Abiy Ahmed con respecto a Eritrea han reavivado la hostilidad, especialmente tras sus recurrentes declaraciones de que Etiopía, actualmente sin litoral, tiene derecho a una salida al mar. Eritrea, que se independizó en 1993, ve estos comentarios como una amenaza implícita de agresión militar para lograr un puerto marítimo.
Por otro lado, el SAF acusa Abiy Ahmed de permitir que el RSF coordine ataques desde territorio etíope. Finalmente, Egipto y Etiopía están enfrascados en una larga disputa sobre el reparto del agua del Nilo, que discurre por ambos países y cuyo control está ahora en manos de Etiopía tras la inauguración de la Gran Presa del Renacimiento en septiembre del año pasado.
Medidas para rebajar la tensión
Para evitar un conflicto real, la Unión Africana ha tomado el primer paso y ha nombrado al expresidente de Nigeria Olusegun Obansajo con enviado regional, con el objetivo de restablecer los canales de mediación.
Ciertos movimientos recientes de Estados Unidos en la zona pueden incentivar una desescalada, incluyendo la suavización de su prohibición a exportar armas a Etiopía y el refuerzo de sus vínculos comerciales, así como estar supuestamente explorando el fin de sus sanciones a Eritrea.
Por último, la Unión Europea ha reactivado su apoyo presupuestario a Etiopía; un regreso a la guerra en Tigray o una escalada regional entre Etiopía y Eritrea podrían dar al traste con estas alianzas globales.


