El presidente brasileño es el primer candidato de la historia en remontar los comicios tras perder en la primera vuelta
Brasil apuesta por el cuarto mandato de Luiz Inácio Lula da Silva, mejor conocido como Lula. El líder del Partido de los Trabajadores ha salido victorioso con el 51,75% de los votos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. La diferencia con su rival, el senador y líder del Partido Liberal, Flávio Bolsonaro, supera las cuatro millones de papeletas. Hasta el último momento, los sondeos auguraban un empate técnico en unos comicios salpicados por la controversia con Meta y por la prolongación del tiempo de votación.
La segunda vuelta se ha distinguido por la ampliación de dos horas para votar en el momento en el que comenzaba el escrutinio. El magistrado del Supremo Tribunal Federal de Brasil Cristiano Zanin decretó la prórroga tras una solicitud del presidente, cuando las urnas electrónicas ya habían cerrado. Lula sostenía que algunos alcaldes próximos al bolsonarismo no habían cumplido con la orden de garantizar el transporte público a pleno rendimiento.
Críticas a la ampliación del horario de votación
La decisión ha generado críticas por parte de miembros del bolsonarismo hacia el juez, como el senador Jorge Seif, que ha pedido su impeachment (juicio político) en X. Sin embargo, Bolsonaro también había solicitado la extensión del plazo por las lluvias, pero solo en cinco estados: Sao Paulo, Santa Catarina, Paraná, Minas Gerais y Rio Grande do Sul.
El izquierdista Lula ha competido por la presidencia contra el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, Flávio. Su padre cumple en la actualidad arresto domiciliario por liderar un intento de golpe de Estado en 2022 tras precisamente perder las elecciones contra Lula. El líder del Partido Liberal e hijo del político ultraderechista había abogado en su programa por la reducción del tamaño del Estado, una economía de libre mercado con bajadas de impuestos y privatizaciones, y el fortalecimiento de la seguridad pública. De hecho, entre las promesas electorales de Flávio también se encontraba el indulto a su padre.
Flávio y Lula llegaron a la recta final de las elecciones tras aglutinar alrededor del 92% de los votos en la primera vuelta. Bolsonaro se impuso como primero tan solo por dos puntos –el 47,03% de los votos– con respecto a Lula, que obtuvo un respaldo del 45,16%. Ahora, el dirigente del Partido de los Trabajadores hace historia al convertirse en el primer candidato que remonta la carrera presidencial tras perder en primera vuelta. Y lo hace en unas elecciones donde el foco judicial se ha estrechado sobre las redes sociales y su forma de abordar los comicios.
La polémica con Meta y su presunto sesgo en las elecciones de Brasil
El Partido de los Trabajadores denuncia que, desde el inicio de la campaña electoral, las cuentas de Lula en las plataformas de la tecnológica Meta han sufrido «fallos técnicos». Según la formación izquierdista, Bolsonaro «obtiene casi el triple de interacciones, pese a tener un 17% menos de seguidores que el presidente Lula». El partido de Lula también enumera otros incidentes como «la suspensión temporal de la cuenta publicitaria y el bloqueo durante 24 horas de la promoción de publicaciones en el feed de Instagram».
Además, varios usuarios descubrieron la semana pasada que la inteligencia artificial de WhatsApp era incapaz de generar una imagen en favor del presidente. Sin embargo, esta tecnología no mostraba impedimentos a la hora de crear una imagen que mostrase apoyo a Bolsonaro.
El Consejo de Supervisión de Meta admitió el pasado miércoles que existen fallos recurrentes en la moderación de contenido sobre las elecciones brasileñas. Esta información tuvo lugar después de que el Tribunal Superior Electoral de Brasil diese 24 horas a la tecnológica para demostrar que su IA y sus algoritmos ofrecían el mismo trato a ambos candidatos. Previamente, el juez Marco Aurélio Bellizze había exigido a la empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp un tratamiento igualitario. Por su parte, Meta afirmó haber adoptado una serie de medidas para cumplir con la orden judicial.
Quién es Lula, de nuevo elegido presidente de Brasil
Luiz Inácio Lula da Silva (80 años) ha revalidado su presidencia en lo que será su cuarto mandato al frente del gigante del sur. Su trayectoria política, reconocida internacionalmente, debe su inspiración a sus orígenes humildes. A partir de los 15 años trabajó en el sector de la metalurgia como tornero, oficio en el que sufrió un accidente laboral que le hizo perder el dedo meñique de la mano izquierda. De hecho, su rival en estas elecciones hizo referencia a este incidente llamándole «nueve dedos» en el último debate electoral.
Con 23 años, Lula se afilió al Sindicato de Metalúrgicos. En él, inició su lucha por los derechos laborales a la par que mostraba una visión crítica hacia la dictadura militar que gobernaba Brasil. Se involucró en la fundación de la formación que hoy lidera, el Partido de los Trabajadores. En 2002, tras varias elecciones perdidas, se hizo con la presidencia de Brasil hasta 2010, convirtiéndose en el primer presidente de raíces obreras de Brasil. De sus primeras dos legislaturas, destaca su acción para reducir la pobreza de la segunda democracia más poblada de América.

Su sucesora en la presidencia, Dilma Rousseff, continuó su proyecto político tras haberse retirado Lula del poder con unos altos índices de popularidad. Sin embargo, en 2016 una serie de escándalos de corrupción salpicaron al Partido de los Trabajadores y Lula llegó a ser acusado de presunto lavado de dinero. El líder del partido izquierdista permaneció en prisión durante 580 días, hasta que su condena fue revocada por el Supremo Tribunal Federal.
Lula no pudo presentarse a las elecciones de 2018, que ganaría Jair Bolsonaro, debido a la decisión judicial que lo llevó a la cárcel. Sin embargo, en 2022 se impuso al entonces presidente Bolsonaro en unas elecciones marcadas por la polarización.
Ahora, Lula se ha enfrentado a su hijo Flávio, que se postula como heredero de las ideas de su progenitor. Con la victoria del izquierdista, el inminente giro electoral en América Latina hacia gobiernos conservadores se paraliza por el momento y deja un rayo de esperanza a la izquierda del continente.


