Los demócratas celebran una noche de ensueño en la que recuperan el control del Senado y la Cámara de Representantes
Las elecciones legislativas de Estados Unidos, son el punto de inflexión en la legislatura de Donald Trump. En 2024, ganó la presidencia con la mayoría del voto popular. Pero dos años de deportaciones masivas, guerras y una dura crisis económica, han bastado para que los ciudadanos cambien de opinión
Primeros resultados en el Senado
El Senado se compone de 100 escaños y se ha renovado un tercio de ellos. Los demócratas consiguen 54 escaños y roban 5 a los republicanos, que se quedan con diez menos (44 escaños). Las victorias de Abdul El-Sayed en Michigan y James Talarico en Texas, suponen un giro importante hacia el progresismo, dentro de la democracia estadounidense.

El-Sayed se convierte en el primer senador musulmán. Tras la victoria, ha denunciado la suciedad de esta campaña y también se ha dirigido al presidente: «Donald, cómo te cuesta mi nombre, puedes llamarme senador».
En Texas, el ala progresista de los demócratas también triunfa con la primera gobernadora latina, Gina Hinojosa. Hinojosa conquista un estado históricamente republicano y derrota al bastión de Greg Abbott, con el 52,81% de los votos.
Y en el Cámara de Representantes
Los demócratas aplastan al ala conservadora con 228 escaños frente a los 139 de los republicanos. La congresista de origen somalí, Ilhan Omar arrasa en Minnesota. Es una de los voces más jóvenes y poderosas del ala demócrata. Donald Trump la odia y hace dos semanas pidió su deportación. Con los resultados de estas elecciones, la batalla se reaviva y esta vez, la congresista demócrata sale mucho más reforzada.

Un presidente que esperaba «mejores resultados»
Donald Trump acepta la resolución y cree que «los demócratas han hecho un muy buen trabajo». Semanas antes y con las encuestas mostrando resultados en su contra, se reafirmaba: «Yo no estoy en la papeleta y, si lo hubiera estado, ¡habríamos ganado por una VICTORIA APLASTANTE!», refirmaba en sus red social Truth.
El varapalo de estas midterms servirá para poner a prueba las propuestas del Gobierno de Trump, que aún conserva poder sobre las acciones del Ejército, la política exterior y las agencias federales. La Cámara de Representantes y el Senado sirven para elaborar, debatir y aprobar todas las leyes federales y los presupuestos.
Por ende, la inversión en los cuerpos de seguridad como el ICE (policía fronteriza) o el ejército y su arsenal armamentístico podrían verse mermadas. Por otro lado, si Trump quiere extender o ampliar los recortes fiscales de impuestos, la Cámara de Representantes puede impedirlo con la mayoría demócrata.
Ambas cámaras (Senado y Congreso) pueden iniciar un proceso de impeachment (juicio político). Si encuentran indicios de traición, cohecho u otros delitos o faltas graves, Donald Trump podría volver a pasar por los juzgados.
La repercusión nacional e internacional
Dentro de Estados Unidos, el expresidente Barack Obama celebraba el resultado considerándolo un «mensaje claro». Señala que el pueblo estadounidense quiere «una política que una a las personas en lugar de dividirlas, y líderes que ofrezcan soluciones concretas a los desafíos que enfrentan».
Irán e Israel también han hablado de la derrota. El presidente del Parlamento y líder negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf publicaba un tuit donde aseguraba que los estadounidenses han dicho «No a la guerra».

La oposición israelí lee la victoria como una forma de demostrar la «toxicidad» de Benjamin Netanyahu y Donald Trump. También asegura que el fracaso electoral puede llevar a Israel a un camino de «sanciones internacionales, aislamiento y confrontación con EE.UU».
En Europa, el portavoz de política exterior de la CDU en Alemania, Norbert Röttgen define el resultado como un «castigo» directo a Donald Trump y valora la predisposición de los norteamericanos a «no dejarse comprar por las inversiones masivas de campaña como las de Elon Musk».
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez analiza el resultado electoral como la forma del pueblo para votar «en contra de políticas que solo empobrecen. Contra el odio. Contra el negacionismo climático y contra los privilegios de las élites». En esta línea, Sánchez ha asegurado que España plantará cara a este tipo de políticas pronto.


