Nueve islas forman el archipiélago de las Azores, el secreto mejor guardado de la geografía portuguesa que nos acerca a la naturaleza más salvaje de Europa
La ciudad de Ponta Delgada, la capital, corona las islas de Santa María, São Miguel, Terceira y Graciosa, pasando por São Jorge, Pico y Faial, y acabando en Flores y Corvo. Cada una de estas islas tiene su propia historia y estética, que los locales pueden diferenciar aunque a nosotros nos quede fuera de nuestro alcance. Con todo, las Islas de São Miguel y Terceira son las más adecuadas para el turismo.
Avistamiento de ballenas, buceo, senderismo o escalada son algunas de las actividades que se pueden hacer en estas islas. Y, sobre todo, podemos admirar las maravillosas vistas de estas islas paradisiacas.

El clima
Si hay algo que caracteriza a las Islas Azores a parte de los inconfundibles kilómetros de vegetación esmeralda es el clima del archipiélago volcánico. Y es que por las Azores pasan las cuatro estaciones cada día. Así lo describen los propios habitantes de las islas. Los veranos son cálidos y los inviernos no muy fríos, con una temperatura generalmente agradable a lo largo del año.
Las Islas Azores tienen una peculiaridad que hace a sus paisajes aún más especiales: la niebla. Los meses más propensos para que la niebla cubra los escenarios de las azores son los más húmedos, de octubre a marzo. Aunque esto no es del todo un inconveniente: los lagos, playas y acantilados adquieren aún más magia con una niebla que aparece y desaparece.

La naturaleza
La isla de São Miguel es la que más secretos guarda. Desde la ciudad de Ponta Delgada hasta el Mirador da Boca do Inferno, pasando por sus sinuosas carreteras. La isla está llena de rincones que visitar. Una curiosidad de São Miguel es que también la llaman la isla de las vacas. Y es que cualquiera que la visite puede ver cómo las vacas acompañan a los viajeros en sus recorridos.
La isla tiene tantas actividades como estés dispuesto a hacer: puedes visitar los lagos, lagunas y playas que recorren la isla desde los miradores más características, como el Miradouro Vista de Rei. Desde este mirador se puede contemplar la Laguna de Sete Cidades, uno de los puntos más famosos de la isla. La laguna bicolor guarda una leyenda, que cuenta el amor prohibido entre una princesa de ojos azules y un pastor de ojos verdes, que lloraron tanto en su despedida que nació de sus lágrimas esta laguna, con dos colores que nunca se llegan a juntar.

A parte de admirar la naturaleza, hay actividades que permiten adentrarse en ella. Uno de los mejores ejemplos son las famosas termas. A lo largo de la isla hay varias termas naturales en las que puedes disfrutar de un baño de agua caliente en plena naturaleza. La más famosa es Caldeira Velha.

Otra de las actividades que caracterizan la isla son las rutas de té. Las Azores cuentan con la única plantación de té de Europa. Por el clima húmedo de las islas, se establecieron más de una docena de fábricas de té por toda la isla, aunque a día de hoy solo quedan dos. Chá Gorreana y Ponto Formoso. Ambas fábricas ofrecen un recorrido por sus instalaciones y alguna de sus variedades para probarlas.

Isla Pico y Terceira
Aunque el atractivo principal innegable de Azores es São Miguel, el resto de islas tienen también mucho que ofrecer. Isla Pico, tiene en su extensión el Monte Pico, un volcán inactivo que, a su vez, es el punto más alto de todo Portugal, con 2351 metros. Desde arriba se pueden ver incluso algunas de las otras islas, como San Jorge o Terceira.
Esta última, Terceira, es la tercera isla más grande, y la tercera en descubrirse, de ahí su nombre. Su capital, Angra do Heroísmo, fue declarada patrimonio de la UNESCO. Esta isla cuenta con la zona de vegetación endémica primitiva más grande de las nueve islas, además de tener las mejores fiestas de las Azores y una gran cultura de vinos.


